Una ruta por el corazón de Galicia que atraviesa paisajes de película

El misterio, la naturaleza y la arquitectura que habitan en el Camino Real de Santiago hacia Fisterra modelan el alma de los lugares de rodaje de "Lobos de Arga", dirigida por Juan Martínez Moreno. Desde la capital compostelana se inicia una ruta que en un pequeño tramo recoge muchos de los parajes más bellos de Galicia.

B. Iznájar

La húmeda bruma del invierno del pasado año envolvía en un halo de misterio la figura de piedra del puente Pontemaceira entre pinos, robles y eucaliptos. La naturaleza y la arquitectura regalaban así un escenario impecable para rodar una historia de hombres-lobo ocurrida a principios del siglo pasado en Agra, imaginario pueblo de Galicia. Por esta pasarela medieval de arco ojival que salva el cauce del Tambres pasa el antiguo Camino Real de Santiago, en la aldea coruñesa de Ames. La ruta, que en este punto se encuentra con el Camino Portugués, conducía a los peregrinos que, tras descansar en Santiago de Compostela, se dirigían al Fin de la Tierra (Fisterra) en busca del Campo de Estrellas.

Para visitar las siguientes localizaciones es necesario adentrarse en la provincia de Pontevedra, en un corto viaje de 40 kilómetros desde Santiago de Compostela por la carretera que une esta ciudad con Ourense. Antes de llegar a la localidad de Silleda, un desvío a la izquierda propicia el encuentro con el monasterio benedictino de Carboeiro, una bella muestra del románico gallego enclavada en una atalaya donde el río Deza se retuerce. La utilidad cinematográfica del templo es aprovechada al máximo, ya que sus interiores sirven de set cover para rodar las escenas de acción con los actores especialistas.

Cerca de allí, en la parroquia de Escuadro, la dirección artística localiza el pazo de Caxcaside, con torre almenada y ventanas, rodeado por un espléndido bosque animado de inexcusable visita, sobre todo al caer el sol. Esa hora, con la magia de la masa forestal prendida en la mirada y el río Ulla al costado derecho, es un buen momento para regresar a la capital de la peregrinación y continuar hacia la localidad de Noia, en las Rías Baixas. En apenas 60 minutos el viajero se encontrará ante la delicia de saborear un reconfortante pulpo a feira, acompañado de vino de Ribeiro y el paseo por el casco histórico, donde destacan el cruceiro e iglesia de San Martín junto con el cementerio gremial de Santa María a Nova, una extraordinaria joya arqueológica de factura gallega.

Otros decorados naturales de interés
Los cementerios son imprescindibles en toda película de terror. En Lobos de Arga es el camposanto de Boisaca, en los alrededores de Santiago, donde desde hace 76 años reposan los restos del escritor universal Ramón del Valle-Inclán. Tampoco pueden faltar las escenas nocturnas, que en su mayoría se filman en el concello de Vedra. Por la carretera de Santiago a Lalín, un hombre-lobo, iluminado por cañones de luz sobre enormes grúas, ataca al conductor de un coche. Enfrente se abre la ruta senderista Do Pereiro, con su cascada Fervenza da Serra. Oscuros pasadizos también figuran entre los decorados básicos del género. En esta ocasión, los túneles del monasterio de El Escorial dan continuidad a la filmación en interiores del románico gallego de Carboeiro debido a la semejanza de sus mamposterías.