Una cámara digital a su justa medida

El objetivo o el sensor son importantes a la hora de decantarse por una cámara digital, pero a la hora de elegir tampoco conviene olvidarse de "pequeños detalles" como la elección de ópticas, la capacidad de almacenamiento.

Tino Soriano

Elementos como el tamaño del sensor -que ya hemos visto cómo influye en la calidad de una cámara digital-, el objetivo, la velocidad de respuesta de la máquina o el visor son importantes para elegir el dispositivo adecuado. Si desea obtener imágenes memorables de su viaje, debería prestar atención a los detalles que se exponen a continuación.

Observe lo que tarda una cámara en ponerse en marcha. Cuanto antes esté lista, mejor. Y, sobre todo, debería sentirse cómodo con ella en las manos. Con frecuencia, la gente adquiere modelos más caros porque les gusta su ergonomía. Es fundamental que una cámara sea estable y que no se mueva con facilidad. Compruebe la suavidad del disparador y asegúrese de que puede acceder a las funciones importantes del menú sin apartar su mirada del visor. Una de las críticas más fundadas que recibe la fotografía digital es que el aficionado pierde excelentes oportunidades mientras observa las imágenes recién tomadas o manipula el menú de la cámara en la pantalla LCD.

Es importante para un fotógrafo que desee obtener imágenes con personalidad que la cámara admita ajustes manuales, especialmente en lo que respecta a la abertura del diafragma, a la velocidad, al enfoque y a la sensibilidad ISO. Además de almacenar las fotografías en ficheros JPEG a diferentes compresiones, las cámaras más avanzadas admiten también el formato RAW. De esta manera guardan los datos tal y como los captó el sensor. Un auténtico negativo digital que permite reajustar la imagen sin pérdida de calidad. El mayor inconveniente de los RAW es que ocupan mucho espacio en la tarjeta de memoria. Para almacenar una fotografía de seis megapíxeles, por ejemplo, necesitan cuatro megas y medio, mientras que un archivo JPEG sólo ocupa un mega y medio. El tamaño retrasa el tiempo de respuesta de la cámara, sobre todo cuando se trabaja en ráfagas. Además, no todos los programas de retoque aceptan el formato RAW, aunque encontrará software de conversión.

Ampliación de imagen
Con respecto a las ópticas, no se deje tentar por el zoom digital. Si necesita ampliar una foto, utilice un programa de retoque de su PC, que aplicará técnicas de procesado de imagen más sofisticadas que las incorporadas por la cámara.

Revise concienzudamente el objetivo. Algunos fabricantes ofertan un sensor grande, pero a cambio de equipar la cámara con un objetivo sencillo y poco luminoso para obtener un buen precio. Puesto que la perfección de la imagen está relacionada con la calidad de la óptica, no menosprecie este detalle. Si no utiliza cámara réflex, con la que puede comprar ópticas por separado, busque modelos dotados de un zoom con los máximos aumentos ópticos y tan luminoso como sea posible. El autofoco también tiene que ser ágil.

El brillo de la pantalla
Las cámaras económicas suelen ser lentas. Muchas fotos buenas se pierden por el tiempo que tarda la cámara en procesar la información tras oprimir el disparador. Compruebe en la tienda su velocidad fotografiando a alguien en movimiento. El almacenamiento ha de ser rápido. Ensaye una ráfaga de fotos y compruebe la capacidad del buffer (el depósito) de la cámara hasta que el disparador ya no responda.

Por último, verifique el brillo de la pantalla LCD. En interiores todos muestran imágenes claras y brillantes, pero en la calle, a pleno sol, la visibilidad disminuye considerablemente. Aparte de hacer esta prueba con la luz, busque cámaras que dispongan de un visor óptico convencional. Si lo usa, economizará en baterías y también podrá concentrarse mejor en la fotografía.