Un periodista descubre los rincones secretos del Caribe puertorriqueño

Johnny Depp interpreta a un improvisado periodista que recorre exóticos lugares de Puerto Rico acompañado por el alcohol, el amor, la aventura y el lujo. La película "Los diarios del ron" penetra en el Caribe como una guía turística que enseña sus secretos mejor guardados y sus más bellos escenarios naturales.

B. Iznájar

Al llegar a las afueras de la ciudad de Fajardo, la mirada del director Bruce Robinson se detuvo en la playa del Convento, conocida también por los puertorriqueños como la playa del Gobernador. El realizador y guionista de la cinta Los diarios del ron (The Rum Diary, 2011) quedó prendado por este vergel caribeño que forma parte del Corredor Ecológico del Noreste puertorriqueño. Este delicado ecosistema servirá de morada a un Johnny Depp convertido en un alcohólico escritor norteamericano, Paul Kemp, que consigue trabajo en un periódico local.

En este paradisiaco entorno, cada vez que el recién llegado periodista pliega las cortinas de su vivienda a pie de playa, por las ventanas aparece una idílica panorámica que recorre una vasta reserva natural donde habita la tortuga gigante laúd. La franja costera empieza en Luquillo, la primera tierra avistada por la expedición de Colón, tras su paso por Islas Vírgenes, y llega hasta el balneario de Seven Seas, en la localidad de Fajardo, también conocida como la capital del Sol Naciente, que puede presumir de contar con una de las escasas bahías fosforescentes del mundo.

Ahora, el problema que debe resolver el equipo de producción es encontrarle alojamiento cerca del lugar en el que el reportero debe ganarse la vida, que está en la capital, San Juan de Puerto Rico, a 60 kilómetros de su idílica casa de la costa. Y lo hallan en la adoquinada calle O''Donnell, en uno de los edificios coloniales que componen el casco antiguo, donde vive el extravagante Sala, quien acoge al joven periodista. Sin salir de esa zona, los entusiastas de las visitas a los set de rodaje también pueden detenerse ante la fingida sede del diario San Juan Stars, una casa de los años 30 cuyo interior fue absolutamente transformado en una redacción de 1960, época en que se ambienta la película.

El recorrido por la capital de Puerto Rico ofrece también un interesante panorama turístico por los puntos más destacados de su arquitectura religiosa, militar y civil, destacando el fuerte de San Cristóbal, el castillo del Morro -que domina la bahía-, las destilerías de ron, la catedral o el capitolio.

Por la autopista José de Diego, hacia el este, sin dejar de recibir la brisa atlántica, la llamada dulce del melao de caña de azúcar atrajo al equipo de rodaje a la población Vega Baja. Tanto la apariencia colonial de su plaza del Recreo como el edificio del Ayuntamiento sirvieron para recrear una importante juerga carnavalesca que supuestamente ocurría en Santo Tomás (Islas Vírgenes).