Un ingeniero aeronáutico español subirá turistas al espacio en un globo

El ingeniero aeronáutico José Mariano López Urdiales ha diseñado un globo aerostático que durante dos horas permanecerá con cuatro pasajeros en el límite de la atmósfera y el espacio exterior, a 36.000 metros de altura. El primer ascenso está previsto para 2013 y el billete cuesta 110.000 euros. Hay lista de espera.

Luis Uribarri

El proyecto de López Urdiales se llama Bloon y tiene previsto iniciar sus vuelos en 2013. Se trata de un globo aerostático de 120 metros de diámetro, cargado de helio, que transportará a cuatro pasajeros y dos tripulantes a 36 kilómetros de altura. Instalados en una cápsula de cuatro metros de diámetro con forma de donut, los pasajeros disfrutarán durante dos horas de la contemplación de la curvatura de la Tierra. El precio de esta aventura es de 110.000 euros por persona e incluye dos noches previas en un hotel de lujo, con preparación holística: masajes, descanso y comida ligera. Para disfrutar de esta experiencia basta con apuntarse en la lista de espera de la web wwww.inbloon.com. No es necesaria una preparación física específica para realizar este vuelo. Entre el ascenso, la fase de crucero y el descenso, los pasajeros permanecerán unas cinco horas a bordo del globo, que tiene cuarto de baño y servicio de café o té. El único requisito es llevar unas buenas gafas de sol por la intensidad de la luz solar a esa altitud.

La curvatura se contempla ya desde los 18 kilómetros de altura; a partir de 12 kilómetros ya no hay aire respirable y a los 25 kilómetros se observa la negritud del espacio exterior. Hay atmósfera hasta los 36 kilómetros, desde donde se contemplará una extensión terrestre de un disco de 1.500 kilómetros de diámetro (España entera, por ejemplo).

Tanto el despegue como el aterrizaje del globo de López Urdiales, fundador y presidente de zero2infinity, deberán realizarse en zonas con poco viento, y despejadas, sin descartarse que sea desde un lugar de España desde donde se produzca el primer viaje. El ascenso hasta los 36 kilómetros de altura se realiza de forma pausada y dura dos horas. Para el descenso se liberará el globo de helio y se abrirá un paracaídas que permitirá un descenso lento y suave, y se percibirá la ingravidez durante apenas un rato, sin mareos. Una vez el globo de helio caiga por su cuenta a la Tierra, se recuperarán los equipos electrónicos y se reciclarán los materiales, sin dejar basura.