Última estación: El Everest

Una de las regiones más aisladas del planeta, el Tíbet, está de enhorabuena porque en julio se pondrá en marcha el tren que unirá, en un primer tramo, las ciudades de Qinghai y Lhasa, la capital tibetana, separadas por una distancia de 1.142 kilómetros. Sin embargo, la novedad de este proyecto es que las autoridades chinas ya han aprobado también una futura ampliación de esta línea, que en un plazo de cinco años se extenderá hasta Xigaze, la segunda urbe más importante de la región y considerada como la puerta de entrada al Everest. La puesta en marcha de este tren supondrá también un ahorro considerable para todos los viajeros que deseen desplazarse hasta la zona, ya que la clase más económica costará unos 40 € y la tarifa más costosa ascenderá hasta 120 € -unos billetes asequibles teniendo en cuenta que un viaje en avión desde Pekín supone unos 500 € para el trayecto de ida y vuelta-. La línea, una de las obras de ingeniería más sobresalientes ejecutadas por China, con una inversión de 2.400 millones de €, tendrá una altitud media de 4.000 metros y permitirá reducir el aislamiento e impulsar el desarrollo turístico del Tíbet.
Información: www.gov.cn/english