Tres cosas que los españoles vemos como normales pero que alucinan a los extranjeros: "¿Cierran las tiendas para eso?"

Los extranjeros adoran la cultura española, y no es de extrañar. Sin embargo, cosas que los españoles vemos como la mar de normales los turistas alucinan, pero a bien.

Las tradiciones españolas que sorprenden a los extranjeros: el jamón como religión.
Las tradiciones españolas que sorprenden a los extranjeros: el jamón como religión. / Istock / Jorisvo

¿Has visto la cara de un guiri cuando le dices que la quedada es a las 10… de la noche? ¿O cuando ve que en una terraza del sur de España no es de extrañar encontrar a alguien con una guitarra? Hay costumbres que en España nos parecen de lo más normal, pero que a ojos de un extranjero son auténticas rarezas. Y es que vivir en este país no es solo sol, playa y tortilla; también es un máster en interpretación cultural.

Aquí van cuatro cosas muy nuestras que provocan más de una ceja levantada allá afuera. ¿Listo para reírte un poco de lo cotidiano?

Escaleras pintadas con la bandera de España en una calle de Calpe en Alicante.

Escaleras pintadas con la bandera de España en una calle de Calpe en Alicante.

/ Istock / Antonio Carlos Soria Hernandez

Dormir la siesta es cultura, no pereza

“¿Me estás diciendo que cierran las tiendas para echarse una cabezada?” Sí, amigo. Bienvenido a España, donde dormir después de comer no es un capricho, es un derecho ancestral. Vale, no todos lo hacemos (el ritmo moderno no perdona), pero el concepto de la siesta sigue ahí, resistiendo como el último bastión de la felicidad.

Hombre en una hamaca en verano echándose la siesta.

Hombre en una hamaca en verano echándose la siesta.

/ Istock / petrenkod

Y no es que seamos vagos, es que somos sabios... La NASA dice que 26 minutos de siesta aumentan el rendimiento un 34 %. Lo dicho, ciencia pura. Lo gracioso es que muchos extranjeros lo confunden con que todo el país se paraliza… cuando en realidad a veces solo se paraliza el bar de Paco.

Ir al bar no es salir, es vivir

En otros países, ir al bar entre semana se asocia al “tienes un problema”. En España, es “¿nos tomamos una caña antes de volver a casa?” Aquí los bares son el salón de casa, la oficina de recursos humanos y el confesionario. Desde desayunar churros hasta cerrar con una copa, todo pasa en el bar.  "No hay cosa que haga más feliz a un español en su vida que tomar cerveza fría en una terraza", dice Emilia Artagaveytia, una joven uruguaya que reside en Valencia, vía tik tok.

¿Lo mejor? No necesitas beber alcohol para disfrutarlo. Puedes pedir un café con leche, una Fanta de naranja o una caña “bien tirada”, que es un arte que merece su propio monumento nacional. A los extranjeros les fascina cómo podemos hablar tres horas con la misma cerveza caliente. Pero es que aquí el bar es excusa, no objetivo. Además, lo más sorprendente de todo es que los españoles amamos disfrutar de una buena terraza. Si podemos, nos sentamos fuera. Y eso, fuera de España, se ve raro. Ya se sabe; más vale mal sentado que bien callado.

Plaza de la Bicha en León llena de gente.

Plaza de la Bicha en León llena de gente.

/ Istock / MarioGuti

Jamón en cualquier sitio, momento y estado de ánimo

Si hubiera un emoji patrio, sería una pata de jamón ibérico. Para los españoles, el jamón es mucho más que un embutido; es parte de nuestra cultura, una forma de vida, el aperitivo de los campeones. Lo comemos en bodas, funerales, bautizos y resacas. Y no hablamos de jamón cocido, no. Ibérico, por favor. Y del bueno.

Imagen de jamón ibérico.

Imagen de jamón ibérico.

/ Istock / JimmyTrueno

A muchos extranjeros les flipa ver un jamonero en mitad del salón. Incluso hay quien lo confunde con un objeto de decoración vanguardista. Pero en cuanto lo prueban, entienden el porqué de nuestra devoción. Ya lo dice el refrán: del cerdo, hasta los andares… pero del jamón, hasta los sueños.

Imagen de un cortador cortando jamón de una pata.

Imagen de un cortador cortando jamón de una pata.

/ Istock / ArtistGNDphotography

Lo que para nosotros es tan cotidiano como echarle limón a todo o decir mucho simplemente con una onomatopeya, para muchos es un mundo por descubrir. Y eso es lo bonito: que viajar también es ver lo propio con ojos nuevos. Así que la próxima vez que veas a un turista flipando porque te estás comiendo un bocata de calamares a las 11 de la mañana, sonríe y piensa: bienvenido a España, donde lo normal es extraordinario.

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