Toyota Land-Cruiser 200 D-4D

Es un vehículo caro, pero ofrece unas prestaciones formidables en carretera y magníficas en el campo. Por dentro está equipado como la mejor berlina de lujo. Resulta amplio, cómodo y descomunal. Los aparcamientos de la ciudad son sus principales obstáculos debido a sus medidas.

Motor Zeta

Uno de los buques insignia de la marca se había dejado de fabricar y los amantes de tan excelente y enorme todoterreno se habían quedado huérfanos. Se trata del legendario modelo HDJ 100. Pero la firma no ha tardado mucho en reaccionar y lo ha sustituido por otro gigante que aporta muchas más virtudes sin perder la capacidad para moverse por el monte y por los terrenos más difíciles, aunque a la vez resulta bastante cómodo en carretera.

Para mantener su capacidad trialera dispone de chasis de largueros y travesaños. La suspensión delantera equipa resortes helicoidales, mientras que la trasera es de eje rígido. Además, como todo buen todoterreno que se precie, lleva reductora, que se puede conectar en marcha hasta una velocidad de 5 km/h. La tracción total es permanente con un diferencial central tipo Torsen que se puede bloquear de forma manual.

En condiciones normales de adherencia, las ruedas delanteras reciben el 40 por 100 de la fuerza del motor, pero esto puede cambiar según las características del terreno. Lleva otros ingenios técnicos para sortear con mayor facilidad los obstáculos en el campo, como una suspensión regulable en altura y en dureza según las necesidades. El recorrido de la suspensión delantera se ha incrementado con respecto a su antecesor: en el Land-Cruiser 200 es de 23 centímetros.

Pero que nadie piense que estamos hablando de un todoterreno espartano y poco equipado. Por dentro todo es lujo, con acabados de primera clase. Lleva tapicería de cuero con inserciones metálicas y de madera que le aportan un aire elegante. Y el equipamiento de serie es bastante generoso: diez airbags, climatizador de cuatro zonas, arranque sin llave, control de estabilidad, ayuda de arranque en pendiente, control de descenso, cámara de visión trasera y llantas de aleación. Puede transportar siete personas -dos en la tercera fila-. Y si sólo lleva cinco plazas, el maletero alcanza un volumen de 701 litros.

Al volante se mueve con soltura en carretera, pero hay que tener cierto cuidado en las curvas cerradas si giramos rápido porque no hay que olvidar que pesa mucho y las inercias se notan. En el campo parece mentira que un vehículo de más de 2.700 kilos sea capaz de moverse con tanta facilidad. Parece que no hay obstáculo que se le interponga. Está claro que Toyota ha querido diferenciarse del resto de sus competidores potenciando las aptitudes camperas de este gran todoterreno.