La Torre Eiffel de Cuntis, en venta por 30.000 euros
La aldea de Soutelo, en Cuntis, lleva años atrayendo visitantes que acuden a ver sus luces, pero nunca antes llegaron a igualar la afluencia de este año. La culpable, la Torre Eiffel de madera de 17 metros que construyó Javier Loureiro, que atrajo visitantes de todas partes a ver su increíble obra de luces e ingeniería.

Quien piense que para ver la Torre Eiffel hay que viajar a París, es porque no conoce Soutelo, en la parroquia de Piñeiro, en Cuntis. En esta pequeña aldea, la Navidad se transformó desde hace varios en un fenómeno de masas gracias a la iniciativa de sus habitantes. Entre todos estos destacan Javier Loureiro, Raquel Fuentes, y José Manuel Martínez, que contagiaron al resto de sus vecinos y con su esfuerzo desinteresado logran atraer en estas fechas a centenares de curiosos que llenan sus calles.
Uno de los principales símbolos de este éxito es una impresionante Torre Eiffel de madera de 17 metros y medio que Javier Loureiro lleva construyendo desde principios de octubre. Aparte de su increíble altura e iluminación, el propietario volvió a soprender a todos recientemente cuando decidió ponerla a la venta en la aplicación móvil de Wallapop por un precio de 30.000 euros.
«Aínda non está rematada, faltan os balcóns e os arcos, para que quede igualiña, e vai chegar ata os 21 metros. Pero sí, o prezo inclúe o transporte e a montaxe, por suposto», indica Loureiro.
Aun así, tiene claro que su prioridad sería que se quedase en el municipio. «Gustaríame que quedase en Cuntis. Eu estaría disposto a poñer moito da miña parte para que quedase aquí», afirma convencido. Si no aparece comprador, descarta desprenderse de ella sin más. «Tirala non a vou tirar. Se fai falta, móvoa para outra parte da finca», añade.
Loureiro se ofrece incluso a mejorar su creación y se suma a la propuesta navideña de Vigo: «Estaría disposto a facerlle unha para Caballero de 50 metros. Digo 50 porque menos diso en Vigo non vai querer», asegura con una sonrisa.
De hecho, Javier ya piensa en nuevos proyectos, a pesar de que aún le queda esta por acabar. Entre las ideas que maneja están un puente como el de Brooklyn o incluso cubrir su casa con una estructura geodésica de madera tipo iglú: «Outra idea para máis adiante sería meter toda a casa dentro dun iglú, feito con triángulos de madeira, pero nuns anos».
Por supuesto, toda esta iluminación supone un gasto extra, reconoce. «Suma, claro que suma, son 50 focos de 20 vatios cada, pero é un mes ao ano e paga a pena». Este año incluso tuvo que reforzar la instalación eléctrica. «Ata agora funcionaba cun xerador. A torre soa non aguanta coa potencia da casa, pero agora estame botando unha man o Concello, teño que darlles a grazas», reconoce.
La construcción se sitúa justo en la entrada de su propiedad, con un detalle que no pasa desapercibido. «Ten dúas patas fóra da finca, feito aposta. Para min é un luxo, porque todos os días entro na casa pasando por debaixo da torre. Iso non o pode dicir ninguén», comenta orgulloso.
La mayoría de los trabajos los realizó él mismo, pues lleva toda la vida siendo encofrador, con la ayuda puntual de algunos compañeros de profesión para tareas concretas. «O de clavar e atornillar só a un lle deixei, pero tamén houbo outros que axudaron cas estruturas», reconoce.
El impacto de la torre fue inmediato, y la gente ya se paraba en su finca al poco de empezar a construirla para ver qué era lo que estaba haciendo: «Antes da inauguración, xa había curiosos que se achegaban mentres a estaba construíndo. Viñan coches a sacar fotos e eu dicíalles: ‘deixádeme acabar!’», recuerda entre risas.
La Torre Eiffel permanecerá instalada hasta finales de enero o comienzos de febrero, alrededor de San Blas. «Vai seguir iluminada, aínda que eu estea traballando nela, ata esa data», promete Javier, decidido a que la gente pueda seguir disfrutando del espectáculo.
La estructura, visible desde lejos e iluminada cada noche, es ya el símbolo de una iniciativa totalmente altruista. «Nós facemos isto sen cobrar nada. A satisfacción é ver á xente vir, é un orgullo, algo indescritible», explica Javier, que confiesa que nunca imaginó la repercusión que tendría su obra: «Sinceramente, non pensaba que isto fose traer tanta xente. Para min era algo normal, pero isto superou as nosas expectativas».
Soutelo ya es tradición
Raquel Fuentes, otra de las vecinas de Soutelo, en Cuntis, fue de las encargadas de animar a los vecinos a decorar sus casas para atraer a los visitantes: «Comezou fai 6 anos. José Manuel Martínez foi o primeiro, e como as súas luces gustaban a todos, decidin montar pouco a pouco a casa de Papá Noel, e despois unha aldea de nadal».
Por supuesto, con la colaboracaión vecinal y la enorme torre, la afluencia fue mucha más de la esperada. «Este 25 de decembro foi un auténtico caos, había colas de coches e a rúa quedou pequena ca morea de xente», señala Raquel. A pesar de las molestias puntuales por el tráfico, les compensa cualquier incomodidad. «É impresionante ver unha aldea morta e vacía chea de vida. A emoción da xente por vir a ver as nosas luces nótase moitísimo», concluye Fuentes.
Síguele la pista
Lo último