El tobogán más grande del mundo

Bajo el nombre Rere Rockslide, este tobogán natural no podía estar nada más que en Nueva Zelanda.

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Foto: Pseudopanax at en.wikipedia

En la Isla Norte de Nueva Zelanda y a las afueras de la ciudad de Gisborne, el Rere Rockslide es una de las atracciones más impresionantes del mundo. Se trata de un gigantesco tobogán natural en el que deslizarse no sólo es posible sino necesario.

Este tobogán toma sus aguas del río Wharekopae y está asentado sobre una inmensa roca lisa de mármol, material muy deslizante. Esto, junto con la pequeña película de agua que se desliza sobre la superficie hace lo convierten en un divertido tobogán que da a parar a una gran poza de agua a la que caer tras deslizarse.

El Rere Rockslide tiene 60 metros de largo y se sitúa en un ángulo de unos 30º pero, sin duda, lo que lo convierte en realmente especial es su anchura, lo suficiente para que se lancen varias personas a la vez sin peligro a sufrir ningún accidente.

Así, cada verano neozelandés (de diciembre a marzo) el Rere Rockslide se llena de gente que quiere disfrutar de esta atracción, una de las más importantes del país. Tanto es así, que quiera deslizarse por él con todo tipo de accesorio -neumáticos, tablas de bodyboard, colchonetas hinchables o cualquier cosa que tenga una cámara de aire- tendrá que llegar pronto, pues a medida que se alcanza el mediodía, la cantidad de gente aumenta.

Los más asiduos afirman que la primera hora del día es uno de los mejores momentos para disfrutar las bajadas por el Rere Rockslide y, si ha habido lluvias los días anteriores, las bajadas son aún más emocionantes, ya que el agua baja con más fuerza.

Aunque para nosotros, desde España, el Rere Rockslide no es una atracción cercana, se ha convertido en un lugar que visitaremos en cuanto vayamos a Nueva Zelanda, aunque sea sólo una vez en la vida.