"Skyfall" lleva a "James Bond" a Turquía, China y Gran Bretaña

Londres, Estambul, Shanghái y los inigualables paisajes de las Tierras Altas de Escocia son los principales escenarios que ha visitado "James Bond" con motivo del rodaje de "Operación Skyfall", la última de las 23 entregas protagonizadas por el "agente 007", quien celebra con esta película sus 50 años al servicio de Su Majestad.

B. Iznájar

La campana del Big Ben cantaba las nueve de la mañana, Parliament Street se inundaba de colores con las luces destellantes de los patrulleros y el director Sam Mendes gritaba "¡Acción!". Así comenzaba, en el centro de Londres, el rodaje de Operación Skyfall, quince minutos antes de que las cámaras se lanzaran a filmar las persecuciones automovilísticas del agente y sus enemigos por el barrio Whitehall. El filme se reserva la National Gallery para citar al superagente con su nuevo y joven intendente Q, quien le hace entrega de una pistola codificada.

Para el visitante, el plan de rodaje se convierte en un paseo por las aceras del malecón Victoria Embankment, en la orilla septentrional del Támesis. Por el puente Vauxhall se desarrolla otra secuencia de tensión con varios coches implicados, próxima a la sede del MI6, donde los efectos especiales simulan el estallido de una bomba. Los ataúdes de los ocho agentes muertos por la explosión son conducidos en coches fúnebres hasta el salón abovedado del restaurante King William Undercroft, en el Old Royal Naval, joya del barroco inglés de Greenwich. En la galería en la que Londres apila sus atractivos también reposa su Underground, localización de una persecución a pie que se desarrolla en el ramal abandonado de la renovada estación Charing Cross y deja ver a un rubio Javier Bardem transformado en el malvado Raúl Silva. El mismo Metro, tanto la boca de Barbican como Farrington (línea Circle), acerca hasta Smithfield Market, el mercado victoriano en plena City y alejado de las rutas turísticas masivas que sirve de set para que Daniel Craig viva una secuencia trepidante sobre un todoterreno. Cerca de allí, el foco de las cámaras también se detiene ante el Hospital San Bartolomé, el más antiguo de Inglaterra. Como contraste, en la exclusiva zona de Canary Wharf se filma una escena de piscina en el hotel Four Seasons.

Ya en la ciudad turca de Adana, el tren que une Estambul con Bagdad concentra peligrosas escenas sobre vagones que atraviesan los puentes de Varda y Kasim Gulek, camino de la cordillera Taurus. En las playas que bordean las aguas mediterráneas de la localidad de Fethiye, el set de rodaje se cubre de noche con escenas de fogatas.

Con las cámaras enclavadas en una de las orillas del estrecho del Bósforo, la tranquilidad que transmite la imagen de Estambul recortada en el horizonte se rompe cuando el superagente circula de manera temeraria por el borde de una azotea enfilado hacia la plaza Eminonu, siguiendo por el interior de las galerías abovedadas del Gran Bazar y el Mercado Egipcio de las Especias.

El espía viaja también hasta Shanghái, donde las cámaras muestran el pasado tradicional y el ambiente urbano más futurista de la República Popular China. El inusual color azul eléctrico de la autopista Yanán es la senda que Skyfall escoge para adentrarse en el mar de rascacielos de Pudong, justo enfrente del atractivo malecón Bund.

De nuevo en occidente, la Señora M y Bond dan la espalda al Aston Martin aparcado. Delante de ellos se asoma el paisaje del valle de Glencoe, en las Tierras Altas de Escocia, donde los padres del comandante del MI6 están enterrados. Se trata de la orografía más hermosa del territorio escocés, con el pico Buachaille Etive Mor, a cuyos pies tuvo que emplazarse el equipo de rodaje.