¿Síndrome del Grinch? Tres destinos apetecibles que no celebran la Navidad

Si el espíritu gruñón y antifestivo del Grinch te cala hasta los huesos en estas fechas, respira y sueña con esos destinos en los que la Navidad no es fiesta

Luis Meyer / María Escribano
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Foto: D. R.

Estas navidades vuelven a estar marcadas por el coronavirus y los viajes internacionales para pasar las fechas en lugares exóticos se frenan de nuevo. Pero seguro que pronto estos destinos exóticos regresan a nuestra agenda en futuras fiestas, sobre todo para todos a los que atrapa el antiespíritu navideño con más fuerza que al Grinch o al Scrooge de Cuento de Navidad.

Son muchos los países del mundo que conmemoran el 25 de diciembre como fecha en la que nació Jesús, pero antes de que el cristianismo se extendiera por el planeta, ya se celebraban fiestas en estas fechas con motivo del solsticio de invierno. Sin embargo, muchos otros países (entre ellos, los del Magreb, Oriente Medio y algunos de Asia) no consideran que Jesús naciera ese día y por tanto no siguen las celebraciones típicas de estas fechas en el mundo cristiano. En algunos de ellos nos centramos en este artículo, destinos especialmente pensados para todos aquellos a los que la temporada navideña no les gusta demasiado y que buscan planes alternativos para estos días.

1. MALDIVAS

Submarinismo en Maldivas. | shalamov / ISTOCK

Como país musulmán, las islas Maldivas es uno de los destinos que no celebra el 25 de diciembre como nacimiento de Jesús. Sin embargo, ofrece alternativas a las típicas celebraciones del mundo cristiano.

Entre ellas está hacer flyboarding, acudir a la fiesta nocturna de la pesca, explorar buceando tesoros escondidos en las profundidades del mar, aprender a hacer surf o probar con la adrenalina del paracaidismo.

Propuesta gastro en Maldivas. | MelanieMaya / ISTOCK

Por supuesto, la propuesta gastronómica no tiene nada que ver con los polvorones, los panettones, los roscones o el mazapán. Mezcla de influencias muy diversas, en Maldivas ofrecen la oportunidad de probarlas todas en el llamado keyn, una gran bandeja circular tradicional en la que hay comida para alimentar a 12 personas. En la bandeja hay arroz, curry, ensalada, carne a la parrilla, crema de coco, plátano, puding de fruta…

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2. MARRUECOS

Tour por el desierto marroquí. | Elena-studio / ISTOCK

Antes de que el coronavirus entrara en nuestras vidas, ciudades como Marrakech celebraban su temporada alta de turismo en estas fechas navideñas. Eso llevaba a que la antigua ciudad imperial marroquí ofreciera gran cantidad de actividades para los turistas, aunque no estuvieran vinculadas con las festividades religiosas.
Además de visitas a sus zocos, relajarse en un hammam tradicional o probar propuestas culinarias como el tajine, una alternativa muy especial es experimentar cómo es el desierto.

Bien a través de paseos en camello, en bicicleta de montaña, quads o haciendo trekking, Marruecos ofrece un montón de excursiones para olvidarse del bullicio de las ciudades y pasar la noche en una tienda de campaña en medio de las dunas de Merzouga o las de Tinfou. En las primeras hay posibilidad también de hacer esquí sobre la arena.

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3. MONGOLIA

Cazadores nómadas mongoles.  | Oleh_Slobodeniuk / ISTOCK

Tampoco el 25 de diciembre es día festivo en Mongolia, un país en que se practica el budismo. Por eso, no hay langostinos ni besugo al horno entre sus propuestas gastronómicas para estas fechas, pero sí encontrarán todos los que visiten el país el tradicional buzz, su empanadilla cocida rellena de carne picada. Ahora bien, sí que se pueden encontrar algunos reflejos navideños cristianos, ya que hay una pequeña parte de la población que practica esta religión. Eso sí, suelen hacer regalos de Navidad solo para los niños y todo orientado a iniciativas de voluntariado.

Yurta mongola.  | Mathias Rhode / ISTOCK

El país ofrece multitud de aventuras para aquellos que lleguen a él buscando emociones diferentes a las de la Navidad. Por ejemplo, a nivel cultural, hay circuitos para conocer la cultura ecuestre en el país y poder montar uno de los caballos que tanta importancia tienen para los nómadas mongoles. También hay posibilidad de dormir en una yurta, la vivienda tradicional de los nómadas o excursiones para divisar gacelas.

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