De Shanghái al Tíbet, en busca del paraíso perdido

En 1933, James Hilton publicó “Horizontes perdidos”, la aventura de un grupo de amigos que descubre, por accidente, el paraíso: Shangri-La, un reino perdido donde la gente ni enferma ni envejece. La III Expedición VIAJAR, organizada por B the travel brand, partirá a finales del próximo mes de abril en busca de ese destino. Un viaje extraordinario que comenzará en la ciudad de Shanghái y recorrerá los lugares junto al Himalaya donde aún se concentran la belleza y los misterios.

Viajar
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Foto: hxdyl / ISTOCK

La III Expedición VIAJAR, organizada por B the travel brand, contará con la participación del director de VIAJAR, Mariano López, del gran fotógrafo de viajes Tino Soriano y del autor de Shangri-La, viaje por las fronteras chino tibetanas, el investigador español Pedro Ceinos. Comenzará con el vuelo de IBERIA desde Madrid a Shanghái, la puerta de China, desde donde se partirá, con un nuevo vuelo, a Lijiang, una de las ciudades antiguas más carismáticas de China, hogar de la minoría Naxi y frontera cultural entre la propia China y el Tíbet.

LIjiang, el hogar de los Naxi. Lijiang es una ciudad especial, con más de 800 años de historia, repleta de construcciones tradicionales de madera y teja negra.

Baisha y Shuhe. Alrededor de Lijiang, especialmente interesantes son lugares como Baisha, con sus magníficos frescos budistas, y Shuhe, con sus carismáticos barrios.

Garganta del Salto del Tigre. En el camino a Shangri-La se encuentra el río Yangtsé, que en esta zona se abre camino entre dos grandes montañas creando una profunda garganta.

Ricardo Salvador

Shangri-La, el paraíso perdido. En la ciudad de Shangri-La, las casas tibetanas comparten sitio con los restaurantes y tiendas de productos típicos. Más allá se extiende una sucesión de aldeas, lagos y montañas hasta la gran barrera que marca la separación con el Tíbet.

Monasterio de Songzanlin. El principal centro religioso de la provincia de Yunnan forma un conjunto inolvidable.

Ciudad antigua Dukezong. Punto de parada de caravanas y peregrinos, su extremo oriental concentra barrios genuinamente tibetanos.

Lhasa, el sueño de todo viajero. Lhasa es el centro político y espiritual de Tíbet. Un universo misterioso cerrado al exterior durante gran parte de su historia. Todo en el Tíbet rezuma misterio, un misterio que se concentra en Lhasa.

Monasterio de Sera. Era el más importante centro educativo del antiguo Tíbet. En su interior destaca el Colegio Tántrico, destinado a la enseñanza del budismo esotérico.

Palacio del Potala. El edificio más impresionante del Tíbet y uno de los más grandiosos del mundo. Consta de dos partes: el Potala Rojo, construido en el siglo VII, y el Potala Blanco, edificado casi mil años después por el Quinto Dalai Lama.

Monasterio de Drepung. Fue el centro político y religioso del Tíbet con el Quinto Dalai Lama. Entre sus salas destaca el salón Tsonchan, donde pueden rezar hasta 10.000 monjes.

Shanghái, la puerta de China. Ciudad moderna y cosmopolita, punto de creación de nuevas tendencias, incubadora de vanguardias, Shanghái es a la vez una ciudad tradicional china. De noche, su principal calle peatonal, Nanjing, se convierte en una de las calles más espectaculares del mundo.