La serpiente gigante que atemorizó a un pueblo de Córdoba
La leyenda cuenta que un enorme reptil causó el terror en una localidad cordobesa y, de este hecho, hereda el nombre un rincón de su entorno.

¿Cómo de grande tenía que ser una serpiente para que la forma de acabar con ella fuera dispararle con un cañón? Las serpientes, esos reptiles a los que solemos asociar un carácter endiablado, han sido, a lo largo de la historia, grandes enemigos de los humanos en leyendas y mitos de todo tipo. En Córdoba, incluso, ha servido para dar nombre a un rincón de la provincia de Córdoba.

Cuenta la leyenda que una serpiente gigante atemorizó a un pueblo de la provincia en tiempos antiguos. El animal, que hacía presa al ganado, era el temor de pastores y labriegos que rondaban por la zona.
El escondite de la serpiente
De aquella historia, que se remonta a época árabe, le viene a este lugar el nombre de Cueva de la Serpiente (también conocido como Roca de la Serpiente). Al parecer, siempre según esta leyenda, la serpiente habitaba en dicha cavidad del Valle de los Pedroches, cerca del que pastaban los rebaños pastoreados por los vecinos.
La cueva está situada en el margen izquierdo del arroyo de Santa María, a escaso kilómetro de la Ermita de Nuestra Señora de Piedrasantas.

Un disparo certero
Los habitantes de la zona no podían permitir que la bestia siguiera causando destrozos y atemorizando al pueblo, así que el concejo de la villa se reunió para buscar una solución. Que no fue otra que acabar con el peligroso animal.
Con ese fin, se ordenó subir a la parte más alta del castillo de Pedroche un cañón de largo alcance. Se cuenta que, en esta tarea, participaron hombres e, incluso, niños de toda la localidad.
Cuando el cañón estaba dispuesto en lo alto de la fortaleza, apuntaron hacia la cueva y dispararon. La serpiente murió allí mismo y la localidad pudo volver a la tranquilidad. Esta leyenda es una de las tantas leyendas que forman parte de la tradición oral de los pueblos de Córdoba.
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