De San Fermín a la Tomatina, las fiestas que echaremos de menos

Las recibiremos con muchas más ganas cuando la ocasión lo permita

Noelia Ferreiro
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Primero fueron las Fallas, después la Feria de Abril y entre tanto, la Semana Santa. La crisis sanitaria generada por el coronavirus nos ha dejado huérfanos de fiesta en un país donde la fiesta es, precisamente, una seña de identidad.

Ni las Cruces de Mayo, ni el Corpus Christi, ni los Moros y Cristianos. El país entero aparca sus celebraciones para disfrutarlas con muchas más ganas, eso sí, cuando la ocasión lo permita. Estos son los acontecimientos que más echaremos de menos en este incierto 2020:

Noche de San Juan

Nada de cientos de hogueras crepitando sobre la arena de la playa. Nada de miles de personas congregadas alrededor del fuego, dispuestas a saltar sobre las llamas para así espantar los malos augurios y atraer a la buena suerte. Nada de purificarse en el mar con un baño refrescante bajo la luz de la luna. Todas estas imágenes permanecerán en el recuerdo en la próxima Noche de San Juan, la fiesta que tiene lugar en gran parte de nuestro litoral, especialmente en la provincia de Alicante.

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Será la primera celebración que echaremos en falta en la madrugada del 23 al 24 de junio, cuando tiene lugar el solsticio de verano, es decir, el día más largo de todo el año en el hemisferio norte y, en consecuencia, la noche más corta. Habrá que esperar para volver a realizar estos ritos que tienen su origen en el culto al sol y que hasta hoy eran indisociables del final del curso académico, el inicio del verano y el comienzo de las vacaciones.

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San Fermín

La fiesta por antonomasia queda suspendida también, para desgracia de la humanidad. Así lo pensaría Ernest Hemingway, quien universalizó esta celebración incombustible que, del 6 al 14 de julio, convierte a la ciudad de Pamplona en el epicentro del mundo. Nada menos que un millón y medio de visitantes, provenientes de todo el planeta, acoge en cada edición la capital de navarra.

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Este año no habrá chupinazos, ni encierros, ni corridas de toros, ni procesiones. Ni aglomeraciones de personas vestidas de blanco y rojo y contagiadas de risa. Será la quinta vez en la historia que todo ello se eche en falta, tras otras cancelaciones debidas a la Guerra Civil o a acontecimientos terroristas.

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Descenso del Sella

Aunque es, ante todo, una prueba deportiva, está celebración asturiana, conocida como la Fiesta de las Piraguas, está declarada De Interés Turístico Internacional por su espectacularidad, colorido, belleza y originalidad. Y también porque alrededor de la competición se vive todo un conjunto de festejos con desfiles, música y degustaciones gastronómicas.

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Este verano también registrará la ausencia de este evento que viene celebrándose, desde 1929, el primer sábado de agosto, y que consiste en el descenso del río Sella desde Arriondas hasta Ribadesella a lo largo de 20 kilómetros.

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Verbena de La Paloma

Madrid ya se quedó sin su San Isidro ya ahora debe afrontar la pérdida de su famosa verbena de La Paloma. Y es que estas fiestas, celebradas en torno al 15 de agosto en el popular barrio de La Latina (y que enlazan con las de San Cayetano, en Cascorro, y San Lorenzo, en Lavapiés) son la cita más castiza de la capital que, durante unos días, adquiere carácter de pueblo.

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El aroma a algodón de azúcar, la vociferante tómbola, los ritmos de orquesta, las parejas de chulapos ejercitándose al chotis. También las gallinejas y los entresijos, los concursos infantiles, los campeonatos de mus, las procesiones de la Virgen, las rutas de tapas y la gente, mucha gente, que en contra de lo que se cree, la ciudad no se queda vacía. Todo eso echaremos de menos este verano a la espera de volver a vivirlo.

La Tomatina

Qué decir de esta locura de fiesta que ha situado en el mapa mundial al municipio valenciano de Buñol. Celebrada el último miércoles del mes de agosto, la tradicional batalla de tomates queda aplazada también al año 2021.

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La Tomatina es una de las celebraciones españolas con mayor repercusión internacional. Y es que en ningún otro lugar en el mundo existe un evento que reúna a más de 25.000 personas para lanzarse entre ellas unas 150 toneladas de tomate. Camiones que vuelcan municiones de hortaliza, ríos de jugo rojo por las calles y mucha, mucha diversión. Estamos deseando que se vuelva a producir.