Salzburgo recupera un fenómeno llamado "Sonrisas y lágrimas"

Durante 2012, todo cuanto tiene que ver con la mítica película basada en el libro de María Augusta Kutschera forma parte de un universo de interés cultural y turístico. Salzburgo fue la ciudad que quedó marcada por el rodaje de "Sonrisas y lágrimas", imprescindible destino para respirar la atmósfera de la familia Trapp.

B. Iznájar

La exposición La familia Trapp, abierta en el Museo Panorama de Salzburgo (Austria), presagiaba, desde su inauguración el pasado año, un ciclo de elogios para el fenómeno Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music, 1965). En las primeras horas de 2012, la ovación que recibió la actriz Julie Andrews en el concierto de Año Nuevo en Viena se sumaba a los parabienes. Y más tarde los hados trajeron otras dos providencias más: a mediados de enero Christopher Plummer se llevó un Globo de Oro como mejor actor de reparto en Principiantes (Beginners, 2011), y febrero le premió con el Oscar al mejor actor de reparto por la misma película. Un universo de laureles al que se une la llegada a España del musical Sonrisas y lágrimas, un espectáculo que desde que se estrenara lleva más de cinco décadas de representaciones ininterrumpidas por todo el mundo. En el Broadway neoyorquino han sido dos mil días de lleno absoluto, y en Londres, casi 2.500. Todo un éxito.

Si la ciudad de Mozart abriga un interés turístico en sí misma, los lugares de rodaje de la película suponen un estímulo añadido para visitarla. Como en Salzburgo es imprescindible subir en funicular hasta la fortaleza Hohensalzburg, el viaje servirá para conocer también la cercana abadía de Nonnberg, donde se canta María, cuya letra define a la monja rebelde real que vivió entre sus muros benedictinos, los más antiguos de los que albergaron a mujeres al norte de los Alpes.

Tras marcharse del convento para convertirse en institutriz por imperativo de la abadesa, la novicia intenta insuflarse coraje con I have confidence in me (Tengo confianza en mí) mientras recorre la amplia plaza de la Residencia y su fuente, con fama de ser la más hermosa de las barrocas de los países germanófonos. Ya con el ánimo restablecido para encarar su nuevo trabajo, entra en la residencia de la familia Trapp, el palacio Leopoldskron (1771), donde el equipo de rodaje filmó su fachada como fondo de la célebre escena de los niños cayendo de la barca a aguas del lago anexo. Hoy, propiedad de Salzburg Seminar, esta mansión de estilo rococó se utiliza como un lugar de alojamiento exclusivo para huéspedes muy distinguidos. El edificio se localiza en la bella región de Mondseen, cuyos paisajes se exhiben al comienzo de la película.

Las cámaras del cineasta estadounidense Robert Wise se aposentaron en un símbolo de la ciudad: el palacio de Mirabel, construido en 1606 y albergue de una pomposa escalera, obra maestra del barroco. Un traveling sigue las correrías de maestra y niños cantando la mítica Do, re, mi por sus preciosos jardines diseñados por Fischer von Erlach en 1690. Imprescindible en Salzburgo es también la Escuela de Equitación (1693), el prodigioso teatro excavado en la roca en tres niveles y que sirve de decorado para que la voz del barón aparezca en escena con Edelweis, cuando la familia prepara su huida del acoso alemán.

Las escenas de la fuga se ruedan en pleno corazón de la ciudad, en el cementerio de San Peter''s, perteneciente al territorio de la abadía del mismo nombre, conservada tal cual desde su nacimiento, en el siglo XV. Su paisaje dista mucho de proyectar imágenes lúgubres, más bien presume de pertenecer a la categoría de los más bellos del Viejo Continente. www.salzburg.info/es