Sabidurías menguadas por Jesús Torbado

En nuestro turismo pulula una legión de politiquillos y politiquillas que no tienen la menor idea del oficio que asume.

Jesús Torbado
El denso mareo que se nos ha inyectado durante las últimas semanas del tiovivo de las elecciones no ha querido asomarse siquiera a la ciencia de los viajes, salvo en el eterno problema de los señores y señoras que controlan los vuelos (los controladores aéreos propiamente dichos y los demás controladores generales, incluidos los sindicatos oportunistas y prepotentes). Sabemos muy bien que el turismo representa una de las grandes industrias del mundo y capital para algunos países como el nuestro. Que está a la cabeza en la recepción de visitantes y de las habilidades comerciales. Esto último según la teoría, y por la apariencia multitudinaria de másters y supermásters, de foros, reuniones, jornadas y conferencias, de titulaciones y gremios de profesionales. Mas yo quisiera traer a colación dos antiguas experiencias reales como la vida misma que servirán de ejemplo para la actual ruleta en el reparto del poder. Dos cenas entre profesionales más o menos. La primera en Cáceres, a poco de la primera victoria socialista en Extremadura. Charloteando de todo un poco me puse a contarle a la nueva consejera de Turismo el penoso estado en que se encontraba el soberbio y marmóreo arco romano de Cáparra, contra el cual yo había visto días antes disparando su escopeta a un cazador bilbaíno, para ejercer su aburrida puntería contra las letras del relieve sobreviviente. ¿Qué arco es ese, dónde está?, me preguntó la sorprendida ministrina -que dicen en Asturias-, que tenía una botica abierta en no recuerdo qué pueblo de la comarca, y carné del partido, claro, aunque no otros títulos. Y que, además, dejó plantados a sus huéspedes a mitad de banquete porque tenía que marcharse a su casa a dar el biberón a su bebé. (Por cierto, y sea dicho en elogio de algún sucesor suyo, al famoso arco cuadrifonte se le han aplicado unos años más tarde grandes medicinas). El otro ejemplo sucedió por la misma época en la noble y desdeñada ciudad de León, la que me vio nacer a mí, sin ir más lejos, y la que de tal modo maleducó al señor Zapatero. También en el curso de una cena de presentación protocolaria se pudo escuchar, claro y fuerte, cómo una encargada de Turismo de cierto nivel, concejala del ramo quizás, le preguntaba a quien tenía al lado: "Oye, y eso de las estrellas que se ponen los hoteles, ¿qué quiere decir?". Viejas historias sin duda, mas se siguen repitiendo con desaforada abundancia hasta ahora mismo. Esas u otras parecidas, que ejemplifican la cara verdadera del turismo español, donde al lado de personas muy competentes y preparadas, junto a trabajadores y empresarios eficaces y de sabidurías muy contrastadas pulula una nutrida legión de politiquillos y politiquillas (son mujeres la mayoría, lo lamento) que cobran muy bien y no tienen la menor idea del oficio que asumen. Peor aún, que con mucha frecuencia arrasan el campo profesional que otros han ido laboreando durante años. ¿Y por qué suceden así las cosas? A los partidos políticos se meten, se cuelan, gentes de todo pelaje. Están los amigos, los cónyuges, los familiares, los paniaguados, los hijos, los deudores de algo, los amantes... Si se ganan las elecciones, llegada es la hora de la socaliña y del reparto. ¿Y tú qué quieres? Pues el departamento de Turismo, donde se viaja, se come bien, hay mucha fiesta y poco compromiso. El más astuto y ambicioso de la secta se queda con la cartera o las carpetas de Hacienda, Obras, Comercio, Construcción..., todas esas covachuelas donde el dinero abunda y es fácil de enmascarar. El que llega último, el que no tiene idea de nada salvo de haber halagado al jefe ("chupado el culo", como dijo el ya ex alcalde donostiarra), se enroca en el Turismo. Y así queda de maltrecho el patio colectivo. Me queda avisar, porque la maldad no debe llegar tan lejos, que no todos los políticos encastrados en el apartado Turismo son iguales, que ni todos ni todas son trepas y caraduras. Pero el que tenga una mayor curiosidad puede mirar ahora los premios que se han sorteado estos días.