La ruta definitiva de Don Quijote de la Mancha

En el Día del Libro, ¿qué mejor que recorrer los lugares que frecuentó el héroe de novela más universal?

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: WillSelarep / ISTOCK

“El ver mucho y leer mucho aviva los ingenios de los hombres”. Así de sentencioso se expresó Don Quijote en uno de los pasajes del libro más universal de la literatura española. Razón no le faltaba al ingenioso hidalgo, para quien viajar era la manera de alimentar la sed de experiencias. Ahora que estamos en el mes del libro y que nuestra manera de viajar no es sino a través de la lectura, recordamos al héroe de Cervantes a través de un recorrido por los escenarios reales de su obra cumbre. Una hoja de ruta por el País del Quijote.

Argamasilla de Alba

Es ese “lugar de La Mancha”, de cuyo nombre no quiso acordarse Miguel de Cervantes. Allí estuvo preso y allí empezó a escribir su célebre obra: fue en la Cueva de Medrano donde, según los primeros comentaristas del libro y los biógrafos del autor, se escribieron los primeros capítulos. El lugar guarda los rasgos inequívocos de la arquitectura tradicional manchega y se ha convertido en un auténtico “santuario laico” de nuestra literatura del Siglo de Oro.

País del Quijote

Campo de Criptana

Cómo olvidar el escenario de una de las batallas más célebres jamás contada: la de los gigantes, es decir, los molinos de viento. Campo de Criptana es el lugar donde encontrar  estas construcciones que protagonizaron la que tal vez sea la más célebre aventura del hidalgo. La imagen de la sierra y el barrio del Albaicín de esta localidad manchega no sólo forman parte del universo literario cervantino, sino que son, además,  un paradigma del tipismo manchego. No existe mejor lugar para contemplar La Mancha en todo su esplendor y asistir a una de las puestas de sol más bonitas del planeta.

juliogarciamoral / ISTOCK

El Toboso

Es, todo el mundo lo sabe, la patria de Dulcinea y el lugar en el que se idealiza el amor de don Quijote. En sus calles y plazas encontramos frases esculpidas en las las fachadas, que hacen honor al capítulo IX de la segunda parte, en el que se narra la visita de Don Quijote y Sancho a El Toboso en busca de su enamorada. Hoy, el Museo Casa de Dulcinea (que perteneció a Dña. Ana Martínez Zarco de Morales, a la que Cervantes inmortalizó como Dulcinea (Dulce Ana)), mantiene parte de su estructura del siglo XVI, junto a otras referencias a la obra.

País del Quijote


Alcázar de San Juan

Es también tierra de molinos (especialmente en el Cerro de San Antón), pero, sobre todo, es la cuna de Miguel de Cervantes Saavedra. En la iglesia de Santa María la Mayor se puede ver su partida de bautismo, mientras que en una de sus márgenes encontramos manuscrito “este fue el autor de la Historia de don Quixote”, palabras que firmaría don Blas Nasarre en 1748. Allí se puede visitar también el Museo del Hidalgo, ubicado en el antiguo palacio conocido como Casa del Rey, en el que se expone el patrimonio histórico y etnográfico de Castilla-La Mancha.

Alcázar de San Juan | País del Quijote