De Tarifa a Conil, la ruta del atún, en el número de abril de VIAJAR

Cádiz, Normandía y la Ruta 66, tres de las propuestas viajeras del nuevo número de la revista VIAJAR

Redacción Viajar
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Foto: VIAJAR

Resulta comprensible que, ante las dificultades que se vislumbran en el horizonte, nos dejemos llevar por el abatimiento. O, peor aún, por el cinismo. Un excelente antídoto para evitarlo es cultivar la ilusión, un bien escaso en nuestros días. “La única gente que me interesa es la que está loca”, escribió Jack Kerouac en En el camino (1957), “la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”. 

Amante del vagabundeo, estudioso del budismo, impulsor de la Beat Generation... Kerouac vivió intensamente, arrastrado por la intuición de que su estrella acabaría explotando tempranamente en el firmamento... A pesar de que falleció con tan solo 47 años, la luz de Kerouac aún refulge. Ahí están sus libros. Y su ejemplo. Los viajes de Kerouac entre la costa este y oeste de EE. UU. ayudaron a forjar la  leyenda de la Ruta 66, probablemente la carretera más conocida del mundo. Los lectores de este número de VIAJAR descubrirán su historia gracias al reportaje de Antonio Mayorgas, que ha recorrido, de principio a fin, los 3.939 kilómetros que la definen. Lo habitual es recorrer la Ruta 66 en un vehículo a motor. Mayorgas, por ejemplo, lo hizo al volante del mítico Ford Mustang.

La fotografía de portada es de la playa de Zahora, Cádiz, y es obra de Gonzalo Azumendi.  | D. R.

Pero hay muchas formas de viajar. La traductora, escritora y viajera María Belmonte, por ejemplo, prefiere hacerlo a pie. Como confiesa en la entrevista que nos ha concedido: “Viajar a pie es la manera de experimentar el mundo en mi propio cuerpo”. En su caso, adentrarse por los caminos de Grecia e Italia ha sido una forma de autoconocimiento a través del amor por la Antigüedad Clásica. Testimonio de ellos son sus libros Peregrinos de la belleza. Viajeros por Italia y Grecia (2015) y En tierra de Dioniso (2021).

No obstante, para seguir los pasos de los antiguos romanos no hace falta salir de la península. En nuestro reportaje sobre la costa gaditana, que recorre de Conil a Tarifa, visitamos los restos de Baelo Claudia, ciudad romana ubicada a tan solo 22 kilómetros de Tarifa. Pero, como no solo de intelecto vive el hombre, también es recomendable acariciar la sedosa arena de las dunas en la cercana playa de Bolonia, solventar los problemas del mundo en un chiringuito en Caños de Meca, dejarse llevar por la glotonería con el delicioso atún de la zona... Hay motivos para estar loco por vivir. Solo hay que atreverse.