Robinsones por un día

La figura del escocés Alexander Selkirk inspiró a Daniel Defoe para construir el personaje de "Robinson Crusoe". El 1 de febrero de 1709, Selkirk fue rescatado en una isla chilena donde permaneció cuatro años en soledad.

Pablo Fernández

El calendario es una mina de oro para los curiosos. El 1 de febrero se conmemora en Estados Unidos el Día de Robinson Crusoe. Este día, pero de 1709, fue rescatado en el archipiélago chileno de Juan Fernández el marino escocés Alexander Selkirk, quien sobrevivió cuatro años en una isla deshabitada hasta ser rescatado por el botánico, marinero, escritor y bucanero William Dampier. La mayor parte de los especialistas consideran que Selkirk fue la principal inspiración para Daniel Defoe a la hora de escribir Robinson Crusoe. La fascinante historia de este náufrago real puede encontrarse en la biografía La isla de Selkirk, de Diana Souhami.

Defoe escribió la aventura de Crusoe y su compañero Viernes en 1719. El escritor británico fue un adelantado a su tiempo, ya que se le considera el primer literato moderno (en el sentido de que se ganó la vida profesionalmente con esta labor) y uno de los precursores del periodismo (fundo y dirigió el diario The Merchant). No obstante, su acercamiento al género novelesco fue tardío. Defoe publicó Robinson Crusoe, su primera novela, con 59 años. El éxito fue inmediato.

El rastro de Robinson empezó a percibirse en obras de distinta índole. Desde Los viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift, pasando por Emilio, o De la educación (1762), de Jean-Jacques Rousseau, o El Robinson suizo (1812), de Johann David Wyss. Los pasos de este superviviente llegan incluso a nuestros días. El sudafricano J.M. Coetzee, Premio Nobel de Literatura en 2003, publicó en 1986 Foe, su visión de esta epopeya, pero desde el punto de vista de una mujer.

En el ensayo Misterio, emoción y riesgo, Fernando Savater se destaca como uno de los principales defensores de la obra de Defoe. "Robinson Crusoe -afirma Savater- es un canto a lo necesariamente social de nuestra condición". Y ahonda en el espíritu aventurero del relato como su principal virtud: "El máximo acierto de la novela consiste en el carácter de Robinson; no porque sea especialmente complejo y sofisticado, sino justamente porque no lo es. Si hubiera sido un místico o un erudito, no habría podido durar casi treinta años en las inhóspitas condiciones de la isla".

En contraposición, Manuel Vázquez Montalbán analiza el texto bajo un prisma político: "Jamás volveré a leer la obra como la primera vez... con el paso del tiempo ya sabía que Robinson Crusoe es una metáfora y una parábola moral e ideológica sobre el valor del individuo abandonado en la naturaleza, sin otro aval ni otra sanción real que su vínculo directo con la Providencia. En la parábola se refleja la filosofía del mundo de la burguesía a través de uno de los más geniales y tenaces propagandistas de su consciencia ascendente: Defoe".

En un opúsculo culinario llamado Reflexiones de Robinson ante un bacalao, el escritor catalán se ponía en la piel de un gastrónomo abandonado a su suerte en una isla inhóspita. "No, no puedo abusar de los huevos que dejen las aves en los nidos que estén a mi alcance -se lamenta el protagonista-, porque me saciarían el hambre, pero me provocarían un índice de colesterol mortífero en una isla como ésta, en la que no hay médicos...".

Lecturas para el avión: Los jóvenes que dominarán el mundo
Cuando cumplió 25 años, el periodista Marc Serena decidió dar la vuelta al mundo y contó sus experiencias en un blog. Lonely Planet le concedió el premio a la mejor bitácora viajera en lengua no inglesa. La vuelta de los 25 recopila las entrevistas que realizó a 25 jóvenes de 25 países distintos durante aquel viaje. Una ecologista china, un chamán peruano, un maorí neozelandés, una futura cosmonauta rusa... Un experimento que retrata de forma amena y desinhibida a la generación que dirigirá el destino del planeta en los próximos años.

Título:La vuelta de los 25
Autor: Marc Serena
Edita: Ediciones B
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