Road trip por los orígenes de Navarra

Entre los valles de Aísa y Hecho, al volante de un Mazda CX-30, recorremos paisajes espectaculares regados de pueblos milenarios

Luis Meyer
 | 
Foto:

Dicen desde el área de Turismo de esta Comunidad Autónoma que Hecho y Ansó son “los valles más verdes de todo el Pirineo aragonés”. Una afirmación tajante, si tenemos en cuenta que la parte septentrional de Aragón es lo más parecido a Suiza y sorprende, especialmente, a turistas extranjeros que tienen una la idea preconcebida de una España más árida. 

clavivs / ISTOCK

Por estos dos valles discurre nuestro ‘road trip’, que al mismo tiempo es un viaje en el tiempo a los orígenes de Aragón en el que pasamos por pueblos y monasterios con más de diez siglos de antigüedad. 

El coche

El Mazda CX-30 es lo que hoy en día se denomina ‘crossover’ en el sector: un cruce de varios segmentos o, dicho de otro modo, varios coches en uno. Aquí vemos un turismo compacto, pero al mismo tiempo un SUV por su carrocería elevada y sus protectores de plástico que rodean la zona baja de la carrocería, que le dan un aspecto campero. 

ShinyaHattori_1

Pero que esta afirmación no te lleve a engaño: este CX-30 lleva también en sus genes el lenguaje de diseño kodo,  que en japonés significa “alma en movimiento”. Igual que el resto de la marca, parte de una pequeña figura de arcilla minuciosamente tallada por un artesano, que luego pasa a tamaño real y acaba convirtiéndose en el coche que ves en las fotos.

SHinyaHattori_2

Las “líneas kodo” son fluidas, la luz parece resbalar por la carrocería y, efectivamente, incluso en parado nunca transmite quietud, sino un continuo dinamismo. 

Arrancamos

Nuestro ‘road trip’ comienza en San Adrián de Sásave, uno de los monasterios más relevantes de la Alta Edad Media del que se mantiene su preciosa iglesia románica del siglo X. Dice la leyenda que fue una de las ubicaciones del Santo Grial en el Pirineo.

San Adrián de Sásave | Willtron

De ahí partimos a Aísa, un valle tan espectacular como desconocido. Las nudosas carreteras que atraviesan paisajes increíbles me permiten comprobar el talante deportivo del Mazda CX-30. La suspensión es firme, el tacto general es duro, pero sin llegar a ser incómodo a no ser que el asfalto se vuelva especialmente bacheado, en cuyo caso el interior recibe puntualmente algún que otro golpe seco.  A cambio, se agarra muy bien las curvas y los balanceos en las curvas están muy controlados, algo que contrasta con el generoso tamaño del coche y, especialmente, con su espacioso habitáculo. Pero al volante, la sensación de la de llevar entre manos un coche más pequeño y bajo. 

El motor es el 2.0 SKYACTIV-X de 180 CV con encendido por compresión e hibridación ligera. Es un gasolina que gracias a esta tecnología exclusiva de Mazda, tiene consumos más acordes con un diésel, especialmente si no lo subes mucho de revoluciones y optas por una conducción relajada. 

Hablando de exclusividades: para este ‘road trip’ hemos optado por una edición especial, la ‘100 Years’, que conmemora el siglo de vida de Mazda. Se distingue por los emblemas específicos en las llantas, la carrocería y el interior, y por su nutrido equipamiento: va pintado en el color ‘Snow Flake White Pearl Mica’ inspirado en el primer coche de la marca, el R360.

Pero el clasicismo acaba ahí, porque lleva la última tecnología: faros ‘full LED‘, control de crucero adaptativo, frenada de emergencia en ciudad con reconocimiento de peatones, cámara de asistencia al aparcamiento con visión 360º, un espectacular sistema de audio Bose de 12 altavoces y un equipo multimedia compatible con Apple CarPlay y Android Auto, que se maneja por medio de una pantalla de la zona central del salpicadero. 

Un paisaje protegido

Continuamos por el valle de Aísa y pasamos por el pueblo que le da nombre, conocido por sus casitas empedradas de típica arquitectura popular de montaña. Esta localidad, junto con Jasa, Aragüés del Puerto, Ansó, Hecho y La Canal de Berdún, conforman el Paisaje Protegido del Parque Natural de los Valles Occidentales. 

Valle de Hecho | estivillml / ISTOCK

Pasamos al Valle de Hecho y a través de la generosa superficie acristalada del CX-30 nos dejamos imbuir de su espléndida naturaleza, donde aún habitan animales inesperados como el oso pardo o el quebrantahuesos. Pasamos junto a la Selva de Oza y el desfiladero de la Boca del Infierno, algunos de los parajes más singulares del Pirineo. 

Más de 1.000 años

Llegamos a Siresa. Su imponente monasterio románico del siglo IX y origen carolingio atestigua la influencia que tuvo el reino franco en los orígenes de Aragón. De allí enfilamos la carretera a Ansó, un pueblo monumental de visita obligada, porque aglutina todos los reconocimientos a los que puede aspirar una localidad con encanto: ha sido declarado Conjunto Histórico y Bien de Interés Cultural, y está incluido en la lista de los pueblos más bonitos de España. 

Nuestra siguiente parada es la Foz de Biniés, un impresionante cañón declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), que forma parte del Paisaje Protegido de las Foces de Fago y Biniés. 

Foz de Biniés | Turol Jones

Continuamos a Santa Cruz de la Serós, o más concretamente a sus dos templos: las iglesias de San Caprasio y de Santa María. La segunda es una de las joyas del románico aragonés, especialmente su bellísima torre campanario.

Santa Cruz de la Seros | Jorgefontestad / ISTOCK

Excavado en la roca

El plato fuerte lo dejamos para final. Después de culminar una carretera serpenteante en la que una vez más que dan probadas las cualidades dinámicas del Mazda CX-30, llegamos al  Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, uno de los pocos del mundo que están, literalmente, excavados en una enorme mole rocosa, lo que da un aspecto más bello si cabe a esta joya del arte románico.

Raul Hernandez Balbuena / ISTOCK

Dicen los historiadores que sus muros fueron testigos de los orígenes del Reino de Aragón. No se nos ocurre mejor lugar para acabar este ‘road trip’: justo donde empezó todo.