El rincón andaluz donde están las raíces de Fernando Tejero (61 años): "Nunca pensé que iba a añorar tanto mi tierra, pero cada vez que voy al sur quiero quedarme"
El actor cordobés confiesa que con los años ha sentido crecer su vínculo con la ciudad que un día dejó atrás, y a la que, dice, espera volver algún día a vivir.

El lugar con las raíces de Fernando Tejero se llama "la ciudad de las tres culturas" / Istock
Hay ciudades que no te abandonan aunque te vayas de ellas. Y Fernando Tejero, actor que saltó a la fama como el portero Emilio en Aquí no hay quien viva y que lleva más de dos décadas siendo uno de los rostros más queridos del cine y la televisión española, lo sabe bien. Nacido en una de las ciudades andaluzas más queridas el 24 de febrero de 1965, Tejero creció entre sus calles antes de abandonar la pescadería de su padre para plantarse en Madrid con la firme decisión de ser actor. Hoy, con una carrera jalonada de premios —entre ellos un Goya al Mejor Actor Revelación por Días de fútbol (2003)—, sigue mirando hacia el sur con una mezcla de nostalgia y amor que se intensifica con cada año que pasa.

Un precioso rincón de Andalucía que le transporta a sus raíces. / Istock
Hablamos de Córdoba, que no es solo el lugar donde nació Fernando Tejero; es también el escenario donde se fraguó su carácter, su humor y su manera de entender el mundo. La ciudad que acunó su infancia humilde en un barrio popular, donde la vida transcurría en la calle y las conversaciones de los vecinos eran, sin que él lo supiera entonces, su primera escuela de interpretación.
Según recoge el medio The Objective, la Córdoba de su infancia, con su fuerte identidad cultural, su habla característica y su mezcla de tradición y humor popular, influyó de forma determinante en su forma de expresarse y en su manera de entender la comedia. Escuchar conversaciones en mercados y reuniones familiares fue, sin saberlo, una auténtica escuela del ritmo, el silencio y el acento, elementos que más tarde resultarían esenciales en sus personajes.

Martín Álvarez
Las palabras a su tierra: "Es una de las ciudades más bonitas que hay"
Fernando Tejero no esconde su amor por su tierra natal. En una entrevista concedida a Andalucia.com, el actor fue rotundo: "Córdoba es una de las ciudades más bonitas que hay". Y añadió algo que quizás sorprenda viniendo de alguien que lleva décadas instalado en la capital: "A medida que me voy haciendo mayor, a pesar de que nunca pensé que iba a añorar tanto mi tierra, porque cuando me fui de Córdoba pensé que volvería de visita pero nunca más a vivir, y sin embargo ahora me está pasando lo contrario, cada vez que voy al sur quiero quedarme".

Córdoba es la ciudad con más Patrimonios de la Humanidad del mundo. / Istock
El actor reconoce sentirse profundamente identificado con el sur en su conjunto, pero es Córdoba la que ocupa un lugar especial. "Me encantaría vivir períodos de mi vida en cada ciudad del sur, porque me considero muy del sur. Me tira mucho el sur", declaró en esa misma entrevista. Cuando vuelve a la ciudad, le tiran los lugares ligados a sus recuerdos: "Los lugares a los que intento volver tienen que ver con momentos de mi vida que añoro, que tienen que ver con mis vivencias allí, que me recuerdan a la Córdoba que yo un día no dejé".

Medina Azahara, Cordoba. / Istock / Emily M Wilson
Recientemente, en su aparición en Lo de Évole (La Sexta, abril de 2026), Tejero repasó sus inicios desde su Córdoba natal sin regodearse en la nostalgia y afirmó estar en "la mejor época de su vida". Una etapa marcada también por el duelo: a lo largo de diversas entrevistas, Fernando Tejero ha contado que su padre regentaba "un bar y una pescadería" en su ciudad natal y que de joven compaginó trabajar con él entre semana con sus clases de arte dramático en la capital. Su padre falleció recientemente, en marzo de 2026, dejando en Tejero una huella emocional que hace aún más presente el recuerdo de Córdoba.

Calleja de las Flores en Córdoba, una de las callejuelas con encanto del casco antiguo / Istock / Orietta Gaspari
Qué ver y qué comer en "la ciudad de las tres culturas"
La ciudad que enamoró a Fernando Tejero es hoy uno de los destinos turísticos más importantes de España. Córdoba, que recibe el sobrenombre de "la ciudad de las tres culturas" porque en ella convivieron durante siglos las comunidades judía, cristiana y musulmana tiene un gran símbolo: la Mezquita-Catedral, uno de los monumentos más impresionantes de España. Su construcción comenzó en el año 785, cuando Abderramán I ordenó levantar la mezquita sobre la antigua basílica visigoda de San Vicente. A lo largo de los siglos IX y X fue ampliada por varios emires y califas, hasta convertirse en un referente del arte islámico occidental.

La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de sus grandes monumentos. / Istock
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, la Mezquita-Catedral es una visita imprescindible. Pero el reconocimiento de la UNESCO no se detiene ahí: el conjunto arqueológico de Medina Azahara, la ciudad palatina construida por Abderramán III en el siglo X, fue declarado también Patrimonio Mundial en 2018.
Pero Córdoba es mucho más que su Mezquita-Catedral. El Alcázar de los Reyes Cristianos, con sus jardines y torres, permite viajar a la época medieval. El Puente Romano, sobre el Guadalquivir, ofrece una de las estampas más idílicas, especialmente al atardecer. Y la Judería, con sus calles estrechas, patios floridos y plazas tranquilas, es una delicia para los que aman recorrer las ciudades a pie y sin prisa.

Alcázar de los Reyes Cristianos, Córdoba. / Istock
También merece la pena acercarse al Palacio de Viana, famoso por sus patios, o a la Plaza del Potro, un lugar lleno de ambiente y tradición. Los Patios de Córdoba, célebres en todo el mundo, son Bien de Interés Cultural y Patrimonio Inmaterial de la UNESCO desde 2012, y cada mes de mayo la ciudad se transforma en un jardín colectivo durante el Festival de los Patios.
En cuanto a la gastronomía, también son muy apreciados los guisos de legumbres, las carnes de caza y los productos de temporada, así como la extensa tradición repostera cordobesa: el pastel cordobés, los pestiños, los alfajores. Para acompañar todas estas elaboraciones, nada mejor que un vino local, como los de denominación Montilla-Moriles, caldos generosos, amontillados y finos. El salmorejo —primo hermano del gazpacho, más espeso y contundente— es quizás la receta más emblemática de la cocina cordobesa y se puede encontrar en prácticamente cualquier bar o restaurante de la ciudad.
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