Riesgos bajo control

Los negativos convencionales se pueden quemar por accidente o desvanecerse víctimas del calor y la humedad; eventualidades que también afectan a los soportes informáticos. Para detectar estas anomalías es necesario contar con un ordenador siempre a la última

Tino Soriano
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Foto: Revista viajar

La fotografía digital está basada en algunas premisas controvertibles: que es más barata, que los soportes son más duraderos y que es instantánea.

Es, ciertamente, efectiva, porque pueden observarse algunos errores en el respaldo y corregirlos con rapidez; pero también los profesionales sa bemos como se ha dilatado la posproducción teniendo en cuenta la dedicación que exigía la película convencional. El laboratorio se encargaba de los pasos finales. Ahora esta labor recae en el fotógrafo, que será el responsable si el archivo informático no está bien. En contrapartida, la difusión de imágenes por la red y el copiado de los originales resulta un juego de niños.

Para el aficionado lo digital sale económico si reduce los costes que tenía cuando utilizaba película convencional. Si disparaba una veintena de carretes al año, quizás no le saldrá tan a cuenta el cambio tecnológico. Ahorrará en película y revelados, pero deberá in- vertir en hardware y software. Necesitará equipos dotados de buena memoria RAM y una excelente capacidad de almacenaje. También discos duros externos, CDs o DVDs donde guardar las copias de seguridad. Luego, transcurrido mucho tiempo, y en la medida que la tecnología avance, comprobar que el soporte donde al- macena los archivos sigue siendo compatible y, además, funciona. Después de varios años sin que el motor que gira un disco duro actúe, ¿rodará sin problemas? ¿Cuál será la vigencia de los sistemas informáticos actuales en el futuro?

Efecto devastador
Prever estos problemas no es hablar en balde. No obvie las estrategias contra la competencia de las empresas que lideran el mercado. Microsoft, por ejemplo, obliga a los fabricantes a adaptarse a los estándar de hardware que impone, bajo la amenaza de denegarles la certificación de Windows. Una hipótesis no desdeñable sería que para plantar cara al software gratuito de Linux, el todopoderoso Microsoft obligara a incorporar a los ordenadores un nuevo estándar USB, la conexión de muchos accesorios externos con los ordenadores. En informática es imposible evitar actualizaciones que no sólo obligan a invertir continuamente, sino que quizás dejarán obsoletos los dispositivos donde se almacenan las fotos.

Otra premisa para el debate sería la duración de los soportes informáticos. Un CD tiene una capa reflectante en la superficie, que refleja la luz del láser. Por ello es posible leer la información que contiene. El problema es que la base del CD está formada por metales que, con el tiempo, se pueden oxidar. Pierden reflexividad, de manera que la lectura es cada vez más difícil. Los fallos BLER ("Block Error Rate", es decir, la media de los errores de grabación en cada bloque de datos que contiene un CD) aumentan hasta que el disco es casi ilegible. Por otra parte existen bacterias que se alimentan de los CDs y los dejan inservibles. Su efecto es devastador. En ambos casos perderá fotos si no detecta las anomalías.

Todavía no se sabe cuánto dura un CD. Se supone que bastante, pero el número de años depende, para empezar, de la calidad de los componentes empleados. Kodak comercializó discos con sustrato de oro, pero las ventas no fueron buenas y cesó la producción en 2002. Como sucede con los negativos, un CD se debe almacenar alejado de la luz, la humedad y las temperaturas extremas en un lugar seco y fresco. Haga siempre dos copias de seguridad de sus archivos y compruebe, antes de almacenarlas, que se abren perfectamente los ficheros. Programas como Nero, por ejemplo, permiten la opción " Verificar datos escritos " para evitar mensajes como: "no se puede copiar nombre del archivo. Error de datos (comprobación de redundancia cíclica)". En fin, que se olvide de sus ficheros para siempre.