Reverte en el Ártico por Mariano López

"En mares salvajes" es un homenaje a los navegantes del Ártico y el relato de un viaje por una ruta mítica.

Mariano López
Javier Reverte ha vuelto a embarcarnos en una gran aventura con su nuevo libro, En mares salvajes. Un apasionante relato en el que Reverte, con su habitual maestría, narra su viaje al Ártico por el Paso del Noroeste, al tiempo que evoca las epopeyas de quienes buscaron, a lo largo de los siglos, ese mismo paso: una ruta que pudiera unir los océanos Atlántico y Pacífico por el extremo norte del planeta, entre las terribles y cambiantes masas de hielo del Ártico. Una búsqueda que se convirtió en una obsesión, en un mito: el Santo Grial del Ártico. Un terrible empeño que acabó con la vida de la mayoría de quienes lo intentaron y que la historia ha distinguido como una de las más imponentes empresas de "esta loca criatura -dice Reverte- que es el hombre". Reverte confiesa que apenas conocía las aventuras de Frobisher, Parry, Franklin o McClintock hasta que durante su regreso de Montreal a Europa, en un carguero, después del largo viaje por Canadá y Alaska que llevaría a las páginas de El río de la luz, cayeron en sus manos algunos excelentes libros dedicados a los grandes protagonistas de la épica del Norte. Aquellas historias le cautivaron de inmediato. En particular, la tragedia del infortunado John Franklin, que mantuvo en vilo el corazón de varias generaciones de británicos. Franklin viajó al Ártico con todo lo que un antiguo caballero británico necesitaba para tomar el té en los hielos de un glaciar o en las arenas del desierto indio. Camisas de seda, uniformes de gala, condecoraciones, una cubertería de plata, una vajilla de porcelana con sus iniciales grabadas, casi tres mil libros, varios órganos y otros instrumentos de música, y una bandera británica bordada en seda por su sacrificada esposa. Para Reverte, ésta fue una de las claves del fracaso. Los marineros británicos llevaron al Ártico su ambiente y su mundo. Tardaron siglos en aprender de los nativos, los inuit, cómo había que protegerse con pieles contra el frío y alimentarse con hígado de foca para combatir el escorbuto. La expedición de Franklin se perdió entre los hielos. El Almirantazgo y su viuda ofrecieron una gran recompensa a quien pudiera encontrar el rastro del insigne marino. Expertos navegantes salieron en su busca. La mayoría tampoco regresó. Javier Reverte narra las soberbias aventuras de los buscadores del Paso mientras viaja a bordo de un barco oceanográfico ruso, alquilado por una compañía australiana de turismo, el Akademik Ioffe, por la misma ruta que encontró Roald Amundsen. El gran explorador noruego, el primer hombre que alcanzó el Polo Sur, el primero que sobrevoló el Ártico y el primero que encontró y cruzó el Paso del Noroeste, descubrió la ruta por el Ártico a principios del siglo XX. Más de cien años después, en 2007, el hielo dejó libre en verano, por primera vez, la totalidad del Paso. Ese verano algún barco lo cruzó. Al año siguiente, Reverte consiguió un billete para viajar en el Akademik Ioffe, uno de los dos o tres buques que recorrieron el paso ese verano. En 2009, las temperaturas registradas en el Polo Norte fueron las más altas jamás conocidas. Luego, el hielo ártico ha seguido retrocediendo y se sabe que disminuye, cada año, de grosor. "Ahora se puede decir -escribe Javier Reverte- que los pasos que los hombres buscaron entre los océanos para acortar el viaje entre Europa y Asia están ya abiertos".En mares salvajes recoge la carrera actual por aprovechar las presuntas riquezas comerciales que traerá el deshielo. En Nunavut, detalla el libro, está la tercera reserva de hierro más grande del mundo y los chinos la han comprado entera. El 20 por ciento de las reservas energéticas del planeta no descubiertas todavía se cree que se encuentran en las regiones árticas, junto a enormes yacimientos de oro, plata, diamantes, níquel, cinc, plomo y uranio. Quizá no quede nada salvaje en estos territorios dentro de diez años, pero ahora, en la crónica de Javier Reverte, el Ártico brilla con una luz aún virgen que ilumina algunos de los lugares más bellos de la Tierra. Porque En mares salvajes trata, también, de la belleza. De las ballenas, las aves y los osos; de paisajes como los del estrecho de Bellot, que está considerado como una de las más formidables maravillas de la naturaleza.En mares salvajes es un gran relato, fascinante de principio a fin. Un homenaje a la gesta de los navegantes del Ártico y la crónica de un viaje excepcional del autor por territorios donde las cosas más sorprendentes y extrañas resultan habituales y en los que se encuentra con historias divertidas y terribles, como la fama del mejor bar del mundo, la desgracia de los inuit o la locura de quienes han sido hechizados por la aventura. Un viaje realmente fantástico por una ruta mítica. Un placer leerlo, en las páginas de En mares salvajes.