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Un antiguo reino y una villa hecha capital: las raíces separadas de Ferreras (59 años) y Ana Pastor (48 años) se dividen entre una joya del gótico medieval y el palacio más grande de Europa

León, cuna del parlamentarismo europeo, y Madrid, museo a cielo abierto, son las ciudades que vieron nacer a estas dos figuras de referencia del periodismo español.

Los dos presentadores se encontraron en la radio, pero guardan sus raíces en ciudades muy diferentes.

Los dos presentadores se encontraron en la radio, pero guardan sus raíces en ciudades muy diferentes. / Istock

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El 9 de diciembre de 1977, Madrid saludaba a la que, con los años, se convertiría en una de las periodistas, entrevistadoras y conductoras de televisión más importantes del país, Ana Pastor, conocida por su trabajo en Atresmedia, los desayunos de TVE y, por supuesto, el nexo de quien hoy la acompaña, la radio, Cadena SER, además de sus clásicos especiales, debates y el nostálgico ¿Dónde estabas entonces?.

Vidrieras de la Catedral de León

Vidrieras de la Catedral de León / Istock

Once años antes, sin embargo, León ya estrenaba periodista, un jovencísimo Antonio García Ferreras que haría de esa misma radio el trampolín de su carrera, no sin antes, por supuesto, dejar una huella imborrable. Periodista, director y presentador de televisión y radio, se encargó de dirigir la mencionada cadena antes de dar el salto a su etapa más vertiginosa, en el emblemático Al rojo vivo.

La calle en la que mejor se come de Madrid está en Chamberí y muchos la llaman “la milla de oro de la gastronomía española”

Adriana Fernández

El antiguo reino de León

Antes de recibir la vida del presentador, León fue Cuna del Parlamentarismo, un título reconocido por la Unesco desde el 2013, y un honor que ya anticipa el carácter de la ciudad. Regia, tradicional y profundamente medieval, su trazado original permite revivir la vida que entonces albergaron sus murallas –que continúan en pie a lo largo de la ciudad–.

León Ciudad España con Catedral de León

León Ciudad España con Catedral de León / Istock / Mlenny Photography : Alexander Hafemann

Tierra de reyes, el documento que cede el mérito a la tierra fue firmado de la mano del monarca Alfonso IX en las Cortes de León de 1188, y desde entonces se mantiene como el escrito más antiguo del sistema parlamentario europeo.

La historia es clave cuando hablamos de la capital del antiguo reino, y ella, al completo, se yergue como centro neurálgico de la urbe, transformada en una de las estructuras más impresionantes del gótico clásico: la Pulchra Leonina, Santa María de Regla, osease, la Catedral de León. Esbelta, elegante e imponente con 1.800 metros cuadrados de vidrieras medievales.

Interior de la Real Colegiata de San Isidoro

Interior de la Real Colegiata de San Isidoro / Istock

A lo largo de la ciudad, se suceden la Real Colegiata de San Isidoro, joya del románico peninsular con la "Capilla Sixtina del Románico", el Panteón de los Reyes; la Casa Botines de Antoni Gaudí, de estricto neogótico y declarada Bien de Interés Cultural; el Hostal de San Marcos, cumbre del plateresco renacentista español; o, acercándonos a la actualidad, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea en 2007.

Casa Botines, León

Casa Botines, León / Istock

La Villa y Corte de Madrid

Siguiendo el hilo de la historia y, en gran medida, dueña de esta, la ciudad que vio nacer a Pastor recoge también el nacimiento de grandes e impresionantes obras que hacen de la capital de España una representación literal de la manida expresión: “un museo a cielo abierto” –en este caso, imperantemente literal–.

El Palacio Real de Madrid

El Palacio Real de Madrid / Istock / DANIIL BELYAY

Presidiendo todas ellas y saludando desde la distancia a todos los que la visitan, el Palacio Real de Madrid o Palacio de Oriente, representa la proyección de Filippo Juvarra llevada a su máxima expresión, levantado sobre el antiguo Real Alcázar –una fortaleza medieval de origen islámico–, y reformado en los 135.000 metros cuadrados que hoy conforman la residencia real más grande de Europa.

Horizonte de Madrid visto desde el templo de Debod con una vista sobre la Catedral de la Almudena

Horizonte de Madrid visto desde el templo de Debod con una vista sobre la Catedral de la Almudena / Istock

Madrid, cuna de Madriles, es cien versiones en sí misma: desde el Madrid de los Austrias y su profundo barroco, como el Monasterio de las Descalzas Reales o la Iglesia de San Ginés; hasta el de los Borbones, del palacio, la Basílica de San Francisco el Grande o las fuentes de Cibeles, Neptuno y la Puerta de Alcalá. Y por supuesto el de a pie, donde el arte está en las calles que se recorren al día, en el Parque del Retiro, la Casa de Campo, El Capricho de la Alameda de Osuna, o el Real Jardín Botánico, junto al Museo del Prado.

Ambas ciudades, distintas, comparten un pasado real, y quizá por eso sus protagonistas, tan lejanos y distintos, comparten igualmente historia, aunque el arraigo no cambie.