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El refugio veraniego de Josep Pedrerol (60 años) es "la ciudad bella" del Levante: 'Para desconectar solo necesito viajar y tomar una copa de vino con una buena cena"

El rostro por excelencia del futbol español busca cada verano el extremo contrario al plató del Chiringuito: una terraza frente al mar donde nadie le pida opinión sobre el próximo fichaje.

Pedrerol lo teien claro, cuando se trata de viajes Málaga será siempre un acierto.

Pedrerol lo teien claro, cuando se trata de viajes Málaga será siempre un acierto. / Istock

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"Para desconectar solo necesito viajar y tomar una copa de vino con una buena cena. No pido mucho." Josep Pedrerol soltó esta frase hace ya unos años, en una entrevista donde hablaba de su forma de entender las vacaciones, y si hay un sitio donde esa filosofía se cumple al pie de la letra, verano tras verano, ese es Málaga.

El pueblo costero más bonito de Málaga es un auténtico desconocido con el mejor clima de Europa

Adriana Fernández

El periodista acaba de cerrar el capítulo más largo de su carrera: trece años en Atresmedia terminaron con el pitido final del Mundial 2026, y apenas unos días después llegó el anuncio que llevaba meses cocinándose. El Chiringuito se traslada a Mediaset, con estreno fijado para el 17 de agosto repartido entre Energy y Cuatro. Pedrerol lo resumió con la misma voz que emplea cada noche en el plató, aunque esta vez hablando de sí mismo: Mediaset era su asignatura pendiente y el grupo no fichaba solo a un presentador, sino a todo un equipo. Detrás de ese anuncio hay un verano en el que, antes de sentarse frente a las cámaras en su nuevo plató, necesita aplicar su propia receta de desconexión, y la aplica sobre todo entre Ibiza, Gran Canaria y Málaga, donde según ha contado disfruta "como un niño" de chiringuitos y restaurantes de la costa.

Plaza de la Merced, Malaga

Plaza de la Merced, Malaga / Istock / 5

Málaga "La Bella"

Málaga arrastra dos apodos que conviven sin pisarse. Uno lo puso el Nobel Vicente Aleixandre, que la llamó "Ciudad del Paraíso" en homenaje a su infancia allí. El otro es más antiguo y más popular: Málaga la Bella. Se cree que fue el poeta malagueño Salvador Rueda quien lo dejó escrito por primera vez en 1891, en su libro "Cantos de la vendimia", dentro de un poema titulado precisamente "Copla popular" donde describía la ciudad como el paraíso donde había nacido. Es posible, sin embargo, que el propio Rueda tomara la expresión de coplas y cantes malagueños que ya circulaban de boca en boca antes de que él la pusiera en papel; el origen exacto se pierde en esa frontera difusa entre lo culto y lo popular. Lo cierto es que desde entonces "Málaga la bella" ha aparecido en zarzuelas, en textos de Rubén Darío y hasta en "Luces de Bohemia" de Valle-Inclán, y ha terminado siendo el sobrenombre que los propios malagueños usan con más cariño para referirse a su ciudad.

Atardecer en la puerta de la muralla y los jardines de la Alcazaba en la ciudad de Málaga

Atardecer en la puerta de la muralla y los jardines de la Alcazaba en la ciudad de Málaga / Istock / unaihuiziphotography

Esa Málaga tan bella tiene detrás un puerto que lleva casi 2.800 años en marcha, fundado por los fenicios y convertido después en enclave romano de primer orden. De aquella época queda el Teatro Romano, construido en el siglo I a.C. y descubierto por casualidad a mediados del siglo XX bajo la Alcazaba, la fortaleza árabe del siglo XI que hoy corona el centro histórico y que estuvo unida por una muralla al castillo de Gibralfaro, en lo alto de la colina.

Teatro romano de Málaga

Teatro romano de Málaga / Istock / Alex Tihonov

Picasso, Gibralfaro y una guía de "imperdibles"

Málaga es también, ante todo, la ciudad natal de Pablo Picasso, nacido en 1881 en una casa de la Plaza de la Merced que hoy puede visitarse. A pocos metros, el Museo Picasso Málaga reúne una de las colecciones más completas del artista fuera de París, con obras donadas por su familia que recorren toda su trayectoria.

Vista del Ayuntamiento de Málaga

Vista del Ayuntamiento de Málaga / Istock / Diego Grandi

Subir hasta el castillo de Gibralfaro merece la caminata solo por las vistas sobre el puerto y la ciudad vieja, sobre todo al atardecer, cuando la luz dorada baña la Alcazaba y la Catedral, cuya construcción arrancó en el XVI sobre una antigua mezquita y que los malagueños llaman "la Manquita" por su torre inacabada. Ya en el llano, la calle Larios concentra el comercio y el bullicio peatonal, mientras que el barrio del Soho se ha reinventado en la última década como epicentro del arte urbano, con murales de artistas internacionales conviviendo con galerías y locales de diseño.

Catedral de Málaga, Andalucía

Catedral de Málaga, Andalucía / Istock / Arpad Benedek

Cómo llegar y dónde comer

El aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, a unos ocho kilómetros del centro y bien conectado por tren de cercanías, recibe vuelos directos desde buena parte de Europa, lo que facilita una escapada corta como las que suele buscar Pedrerol entre programa y programa. Con un solo día por delante, lo razonable es empezar temprano por la Alcazaba y el Teatro Romano, comer en el centro histórico y dedicar la tarde a la subida a Gibralfaro antes de bajar hacia la playa con la puesta de sol.

Vista del Castillo de Gibralfaro

Vista del Castillo de Gibralfaro / Istock / AnnSU

Y si de lo que se trata es de imitar al periodista en su versión más chiringuito, el paseo marítimo Antonio Machado, en el barrio de Huelin, es buena apuesta: el Chiringuito Rocamar combina terraza con vistas al mar y una carta donde el espeto de sardinas y el gazpachuelo malagueño son los platos que más se repiten en las mesas de los que vuelven verano tras verano.