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El refugio de Susanna Griso y Luis Enríquez (56 y 55) está en un pueblo de piedra de 1.000 habitantes: la masía donde empieza su nueva vida, a un paso de las ruinas de Empúries

Compraron la casa nueve meses antes de casarse en un pueblo mil cien años documentado que pocos sabían situar en el mapa.

Antes que la boda, la casa en este nuevo refugio se llevó todo el protagonismo.

Antes que la boda, la casa en este nuevo refugio se llevó todo el protagonismo. / istock/gtres

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Cinco días antes de su boda, a Susanna Griso le preocupaban los baños. No el vestido, no el menú, no la lista de invitados: los accesorios. "Mi principal tarea ahora mismo es encontrar accesorios para los baños de la casa", reconoció entonces, con esa mezcla de humor y literalidad que le sale cuando baja la guardia. La casa era la masía que ella y Luis Enríquez Nistal habían comprado juntos en octubre de 2025, en un municipio del Alt Empordà que no aparece en los circuitos de la Costa Brava y cuyo nombre pocos sabrían situar en el mapa: L'Armentera.

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La masía llegó primero. La compraron cuando aún no había fecha pública, y la reforma ocupó los meses previos al enlace con una intensidad que la presentadora de "Espejo Público" no disimulaba. No es su estreno en la comarca, porque ya tuvo casa en Pals antes de esto, aunque para el que fuera consejero delegado de Vocento el Empordà es territorio de adopción reciente. Son 1.080 habitantes, cinco kilómetros y medio de término y siete metros de altitud, en la llanura aluvial del Fluvià y a dos kilómetros de un mar al que no tiene salida.

Pueblo de La Armentera

Pueblo de La Armentera / Ayuntamiento de la Armentera © 2026

Un nombre de los rebaños y un molino para barcos

El topónimo lo explica casi todo, del latín armentum, ganado mayor: villa dedicada a la cría de reses. La primera mención documental es del año 922, en un precepto de Carlos el Simple que confirma las propiedades de la sede de Girona en el "loco quod dicitur Armentaria"; medio siglo después, una bula del papa Benedicto VI cita la villa y su iglesia de Sant Martí entre los bienes del monasterio de Sant Pere de Rodes, del que dependió durante generaciones. Vinieron luego los condes de Empúries, la corona, el ataque del duque de Noailles y el de las fuerzas de Felipe V, un eje cronológio que explica la historia de la región.

Alrededores de La Amentera

Alrededores de La Armentera / Ayuntamiento de la Armentera © 2026

Pero lo que hay que ver está a las afueras, junto a una acequia, y no es una iglesia ni un castillo. El Molí de l'Armentera fue el molino más importante de todo el condado de Empúries, y el privilegio se lo daba el agua: el Fluvià era navegable hasta ese punto exacto, de modo que las embarcaciones remontaban el río, atracaban al pie del edificio y cargaban harina, puesto que molía trigo y cereal de la comarca, y durante un tiempo también arroz.

Molino de l'Armentera

Molino de l'Armentera / Ajuntament de l’Armentera © 2026

Por su parte, la iglesia de Sant Martí, o de Nuestra Señora de Armentera, exige mirar con cuidado para no equivocarse de siglo: el templo es neoclásico, de una sola nave con crucero y ábside poligonal, pero en el ángulo suroeste asoma empotrado un fragmento de portada de sillares grandes, lo poco que sobrevive del edificio románico anterior.

Iglesia de nuestra Señora de Armentera, L'Armentera, Girona

Iglesia de nuestra Señora de Armentera, L'Armentera, Girona / Istock / Ryhor Bruyeu (Grisha Bruev)

El único yacimiento grecorromano de la península

Parte del término municipal entra en el Parc Natural dels Aiguamolls de l'Empordà, 4.729 hectáreas entre las desembocaduras del Fluvià y la Muga, protegidas desde 1983 y declaradas humedal de importancia internacional en 1993. Es la segunda zona húmeda de Cataluña después del delta del Ebro y el dato que la define son las aves: 329 especies citadas, de las cuales 82 nidifican con regularidad, y en primavera, cuando la tramontana cierra el paso por el Pirineo, el parque se convierte en parada obligada de miles de migradoras.

Ruinas de Empúries

Ruinas de Empúries / Istock

Hacia el sur, a menos de diez kilómetros, espera Empúries: el único yacimiento de la península donde se visitan una ciudad griega y una romana en el mismo recinto. Emporion, "mercado" en griego, se fundó en el siglo VI a.C. y funcionó como puerta de entrada de ambas civilizaciones a Iberia. Al lado, sobre un promontorio que fue isla, resiste Sant Martí d'Empúries, un puñado de casas de piedra que fue capital condal antes del traslado de la corte a Castelló d'Empúries, donde la basílica gótica de Santa Maria se conoce como la catedral del Empordà.

Ruinjas de Empúries

Ruinas de Empúries / Istock

Cómo llegar y dónde comer

Se accede por la AP-7, salida hacia L'Escala, y después por la GI-623, la carretera que cose Sant Pere Pescador, L'Armentera y Viladamat antes de morir en la costa. Desde Barcelona son unas dos horas; desde Girona, poco más de media. El GR-92 permite además llegar caminando hasta Sant Martí d'Empúries pasando por el diminuto núcleo de Cinc Claus, por donde discurría un ramal de la antigua vía Heraclea.

Un día bien resuelto arranca en el molino y la iglesia, dedica media mañana a los Aiguamolls -que es cuando las aves están activas- y reserva la tarde para Empúries y Sant Martí. Para comer no hace falta salir del pueblo: Ca la Gemma, en la carretera de Roses, sirve cocina catalana de casa con menú diario y terraza a la sombra; Cafè Catalunya, en la plaza homónima, funciona como bar por la mañana y restaurante a mediodía; y BocaOrella, en la Ronda d'Orient, ha convertido un patio trasero en comedor de tapas de mar y de tierra. Para pescado y fideuà, cinco minutos hasta El Port, en Sant Pere Pescador.