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El refugio secreto de Jordi Évole (51 años) es un pueblo de la Costa Brava escondido con un monasterio Bien de Interés Cultural: "Aquí recargo pilas de verdad"

Con un conjunto medieval único situado entre la montaña y el mar en medio del Parque Nacional del Cap de Creus.

Un precioso pueblo desconocido y remoto de la Costa Brava es el lugar al que Jordi Évole acude cada verano.

Un precioso pueblo desconocido y remoto de la Costa Brava es el lugar al que Jordi Évole acude cada verano. / Istock / Gtres

En un rinconcito situado en el extremo norte de la Costa Brava se esconde un lugar de contrastes, de paisajes de playas paradisíacas y montañas que en el pasado fueron selva, de conjuntos medievales muy bien conservados y de casas modestas en las que vivían los antiguos pescadores del lugar. 

En un lugar remoto y desconocido de la Costa Brava...

En un lugar remoto y desconocido de la Costa Brava... / Istock / Iulia Goncharova

Estamos en el parque Natural del Cabo de Creus, un enclave natural privilegiado de Cataluña, justo ahí donde se encuentra la última punta de tierra que se adentra en el mar antes de que la península de paso al territorio francés. 

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Y es que ahí se encuentra uno de los refugios secretos del popular Jordi Évole, el mediático comunicador catalán. El periodista ha encontrado en este rincón de la Costa Brava el que sin duda es su lugar más íntimo, con permiso de Santa Coloma de Cervelló, el pueblo de Cataluña en el que vive desde hace años, alejado del bullicio de la ciudad. 

Es el refugio secreto donde Jordi Évole se escapa en verano.

Es el refugio secreto donde Jordi Évole se escapa en verano. / Istock / 5

Un rincón privilegiado de la Costa Brava

Se trata de El Port de la Selva, un pueblo marinero de fachadas blancas situado en las estribaciones de la sierra de Rodes. Se trata de la pequeña cadena montañosa que hay en el norte de la comarca del Alt Empordá (Girona), dentro de la demarcación de la Costa Brava y dentro del Parque Natural del Cap de Creus

Un pueblo marinero a los pies de la sierra de Rodes.

Un pueblo marinero a los pies de la sierra de Rodes. / Istock / Alex Salcedo

Un territorio que combina paisaje agreste mediterráneo con importantes joyas históricas. Y una de ellas es, precisamente, este pueblo encantador en el que Évole ha encontrado su refugio más íntimo. Un sitio al que suele ir de veraneo y a “recargar pilas”, como él mismo ha dicho en alguna ocasión. 

Conjunto monumental declarado Bien de Interés Nacional

Las primeras referencias históricas de El Port de la Selva datan del año 974, aunque en realidad no fue hasta el siglo XVIII que comenzó a formarse el pueblo de manera oficial con la construcción de la primera iglesia, que dio paso a la construcción del gran conjunto medieval que ha llegado hasta nuestros días. 

Con un conjunto monumental declarado Bien de Interés Nacional.

Con un conjunto monumental declarado Bien de Interés Nacional. / Istock

Se trata del conjunto monumental de la Serra de Rodes, declarado Bien de Interés Nacional y compuesto por el monasterio de Sant Pere de Rodes, la ermita de Santa Elena, el poblado de Santa Creu o el castillo de Sant Salvador. Esta fortaleza, levantada en el siglo XIII a más de 670 metros de altura, conforma hoy el punto más alto del pueblo. De visita obligada. 

Pero la riqueza deste pueblo va más allá, porque entre su riqueza monumental conserva incluso restos arqueológicos, como el dolmen de Taballera, entre otros restos megalíticos y asentamientos prehistóricos. Testimonio de la importancia de este territorio que hizo de la pesca su principal motor económico hasta bien entrado el siglo XX. 

Un territorio de gran riqueza monumental.

Un territorio de gran riqueza monumental. / Istock

Las mejores playas de Cataluña

El nombre del pueblo, El Port de la Selva, hace referencia a aquellos tiempos en los que el territorio estaba cubierto de frondosos bosques. Hoy ya no queda casi nada de aquellas selvas, pero la importancia natural continúa; de ahí que el pueblo esté inmerso en el Parque Natural del Cap de Creus, un entorno privilegiadísimo de la geografía española en el que se encuentran algunas de las mejores playas de Cataluña.

Y eso hace del verano “el mejor momento para visitarlo”, porque permite “combinar un turismo de paisaje con el de sol y playa”, según organismos oficiales del territorio.