El refugio con las raíces de Marc Pubill (22 años), es un pueblo de Cataluña con la huella de Gaudí: tiene un templo gótico, un canal “milagroso” y está en un geoparque de la Unesco
El defensa del Atlético de Madrid, que debutó en la Selección absoluta hace unos días, debe sus orígenes a una pequeña localidad barcelonesa con un secreto arquitectónico que pocos conocen.

La fachada de la Colegiata Basílica de Santa Maria Seu contó con el asesoramiento del maestro Gaudí. / Istock
Con apenas 22 años, el futbolista Marc Pubill calienta en la banda de la Selección de fútbol de España a inicios de un mundial que brindaba su debut hace apenas unos días. Sin embargo, este no es el ritmo al que acostumbra el 18 del Atlético de Madrid que, en apenas unos años, ha pasado de ser rechazado a ocupar las filas de la absoluta.

Adriana Fernández
Original de Terrassa, la vida futbolística de Pubill comienza a apenas 32 kilómetros de su hogar, en la localidad de Manresa, donde inició sus andanzas en el mundo profesional del deporte, en categorías inferiores del CE Manresa, antes de pasar por el Levante y, previamente, el Espanyol, quien prescindiría del jugador por su estatura y técnica de carrera, según relataba su entorno en conversación con medios: “A pesar de tener contrato hasta juvenil, no jugaba y siempre estaba desconvocado. No estaba ni en el grupo de WhatsApp, esa época fue muy dura para él”.

Edificio modernista en la ciudad de Terrassa. / Istock / Mario Marco
Sin embargo, en 2021 el catalán era convocado por la selección española sub-19, tres años más tarde ascendía hasta la sub-21, y en julio de 2024 marcaba el primer gol de La Roja en los Juegos Olímpicos de París 2024. Hoy, el niño de 1,90 forma parte de los 22 convocados a la Copa Mundial de la FIFA 2026.
No hace tanto que el defensa entrenaba en el club manresano y es este el que hoy le aplaude al otro lado del mundo, recordando los orígenes del que despunta como una de las grandes promesas del fútbol español, esperando su regreso.

Basílica Santa Maria de la Seu de Manresa / Istock / Davide Bonaldo
Historia, leyenda y arquitectura gótica de Manresa
Enclavada en el interior del Geoparque Mundial de la Unesco de la Cataluña Central, la ciudad de Manresa se extiende a 65 kilómetros de Barcelona en el llamado Llano de Bages, en la confluencia de los ríos Cardener y Llobregat, rodeada de un Anillo Verde de itinerarios naturales, bosques, rieras y huertos que rodea la ciudad.
Con el Macizo de Montserrat enfrentado en la línea del horizonte y el Parque de Agulla a sus pies, Manresa es hogar de leyendas que, antes de entrar en la ciudad ya dominan las llanuras, y como este lago artificial donde se recuerda precisamente el canal de La Sequía, una estructura medieval de 26 kilómetros de largo que fue clave contra la peste negra que asoló la región en el siglo XVI.

Macizo de Montserrat / Istock / 5
De origen prehistórico y posteriores asentamientos íberos, Manresa fue parte activa de la romanización, esplendor en el siglo de oro gracias al reinado de Pedro III "el Ceremonioso", y fuente de transformación durante la Revolución Industrial, siendo uno de los principales motores textiles de Cataluña, valiéndose de la fuerza hidráulica que proporcionan sus ríos.
Y es precisamente gracias a esta evolución constante que la ciudad recoge el paso mismo de la historia en cada cruce de calles, fachadas y arquitectura, predominantemente gótica y espectacularmente bonita.

Basílica Santa Maria de la Seu de Manresa / Istock / Davide Bonaldo
Prueba de ello es la Colegiata Basílica de Santa María de la Aurora (La Seu), cuya fachada contó con el asesoramiento del mismísimo Antoni Gaudí y declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional. Se trata del icono por excelencia de la ciudad catalana, una obra del siglo XIV que corona el cerro del Puigcardener y guarda una impresionante colección de retablos. Aunque si hablamos de historia la estrella es el Puente Viejo, Monumento Histórico-Artístico de origen romano pero reconstruido precisamente con este estilo punzante y, si buscas sorprenderte, visita la calle del Balç, un paseo por la historia medieval de Manresa a través del siglo XIV, con una estructura techada que se mantiene desde entonces.

Puente Viejo de Manresa / Istock
Pero el tiempo avanza, y edificios como las textiles Fábrica Nova o la Fábrica Blanca reflejan el paso modernista industrial por la localidad, así como la Casa TorrentsCasa Lluvià, imponentes casas burguesas que esconden el poder que se gestaba.
Patrimonio religioso y la huella de San Ignacio
Epicentro del turismo espiritual y religioso, Manresa conforma la cuna de la orden jesuita gracias al paso de San Ignacio de Loyola, fundador de La Compañía de Jesús y refugio del santo, siendo la Cueva de San Ignacio uno de los lugares más sagrados de su entorno, donde pasó 11 meses y escribió los conocidos “Ejercicios Espirituales”. Además, cuentan las historias que fue junto al río que pasa cercano a esta cueva donde el santo experimentó su mayor revelación mística.
Pero tranquilo, porque Manresa cuenta con otros 22 puntos marcados por el paso del santo, entre los que destacan la Capilla del Rapto o el Pozo de la Gallina, donde sucedió otro de sus milagros.
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