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El refugio de Quim Gutiérrez (45 años) es un pueblo de la Sierra de Madrid donde nadie sabe quién es: "Ambos escuchábamos la llamada de los pájaros"

Un burro despierta cada mañana a un actor con Goya y Premio Feroz, en un pueblo de la sierra madrileña que él mismo se ha negado a nombrar en ninguna entrevista.

El hogar del actor es todo un misterio, pero su decisión es firme, alejarse de la gran ciudad.

El hogar del actor es todo un misterio, pero su decisión es firme, alejarse de la gran ciudad. / Istock

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Quim Gutiérrez cumplió 45 años el 27 de marzo de 2026, y llega a este verano estrenando su papel de "chico Almodóvar" en Amarga Navidad, además de arrastrar todavía el eco del Premio Feroz al Mejor Actor en Serie que ganó por El cuerpo en llamas. Hace apenas un año se le veía en Un funeral de locos, junto a Ernesto Alterio, Gorka Otxoa e Inma Cuesta; antes, en El vecino, en Jungle Cruise con Disney, en más de dos décadas de carrera que arrancaron con un Goya al Mejor Actor Revelación por Azul Oscuro Casi Negro. Es, sin exagerar, uno de los rostros más reconocibles del cine español de las últimas dos décadas.

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Y sin embargo, en el pueblo de la Sierra de Madrid donde vive con su mujer, la modelo Paula Willems, y sus dos hijos, Bru y Gael, esa reputación no sirve de gran cosa. El actor nunca ha revelado el nombre del municipio en el que vive, y no es un despiste: es una decisión consciente que ha explicado varias veces sin dar más detalles geográficos. Lo que sí ha contado es lo que se siente al vivir ahí: "Lo que es caerle bien o mal a alguien por ti mismo y no por el hecho de que sepan quién eres. Lo encuentro reconfortante y novedoso". En ese pueblo, cuenta, un burro del cortijo vecino le marca la hora de levantarse mucho antes que cualquier despertador.

Sierra de Guadarrama, Madrid

Sierra de Guadarrama, Madrid / Istock

La llamada de los pájaros

La mudanza a la sierra no fue una fuga de la ciudad por agobio, sino la continuación de algo que ambos llevaban dentro desde niños. En una entrevista a Vanity Fair en 2022, Quim Gutiérrez lo explicó con una imagen que ha quedado como su frase más citada sobre el tema: "Mi chica solía ir al campo de pequeña y yo también lo hacía mucho, aunque desde que me mudé a Madrid iba ya menos. De alguna forma, ambos escuchábamos la llamada de los pájaros."

Pico de Peñalara, Sierra de Madrid

Pico de Peñalara, Sierra de Madrid / Istock

La Sierra de Guadarrama, declarada Parque Nacional en 2013 con unas 34.000 hectáreas repartidas entre Madrid y Segovia, es uno de los mejores puntos de observación de aves de toda la Península, con más de 150 especies registradas. Allí vive el águila imperial ibérica, una de las rapaces más amenazadas del planeta con apenas un millar de ejemplares en toda Europa, y también el buitre negro, la rapaz de mayor envergadura del continente, con colonias reproductoras estables en la sierra desde que arrancaron los programas de reintroducción en los años 90.

Cascada del Purgatorio en la Sierra de Guadarrama, Madrid

Cascada del Purgatorio en la Sierra de Guadarrama, Madrid / Istock

A esas dos especies se suman la cigüeña negra, el águila real y el halcón peregrino, entre otras muchas, lo que convierte a puntos como La Pedriza, el Puerto de la Morcuera o el entorno del embalse del Vado en destinos habituales para quien lleva prismáticos en la mochila en vez de cámara de fotos. Gutiérrez ha explicado que ese contacto diario con lo silvestre también le sirvió de ancla emocional: "Todas esas cosas generan una conexión con lo terrenal que ocurre aunque no quieras, que te ayuda a poner en perspectiva esos problemas del día a día que a veces nos parecen montañas".

Atardecer en el Puerto de la Morcuera

Atardecer en el Puerto de la Morcuera / Istock / JaviJ

Lo que hay más allá del pueblo sin nombre

Nadie necesita saber en qué pueblo exacto vive Quim Gutiérrez para entender por qué eligió esta zona: basta con recorrer la sierra que la rodea. El Hayedo de Montejo de la Sierra es la joya más citada de todo el entorno, uno de los hayedos más meridionales de Europa y Reserva de la Biosfera, con acceso regulado por sorteo en otoño, cuando el color del follaje alcanza su punto máximo.

Hayedo de Montejo de la Sierra

Hayedo de Montejo de la Sierra / Istock / Carlos Sanchez

Bajando hacia el valle del Lozoya, en Rascafría, el Monasterio de El Paular guarda otra sorpresa: fundado en 1390, es el primer monasterio cartujo de Castilla, con iglesia y claustro visitables y una carretera de acceso desde Miraflores de la Sierra que compite en belleza con el propio monumento. Más al este, Buitrago del Lozoya conserva murallas árabes del siglo XI y un castillo del siglo XV, y esconde dentro de esas murallas algo que nadie espera: un pequeño Museo Picasso, formado por la colección que Eugenio Arias, barbero personal del pintor y natural de Buitrago, fue reuniendo a lo largo de los años.

Monasterio de Santa Maria de El Paular, Rascafria, Madrid

Monasterio de Santa Maria de El Paular, Rascafria, Madrid / Istock

Y para quien busca el tipo de pueblo donde el anonimato es la norma y no la excepción, Patones de Arriba —construido en pizarra negra, sin tráfico rodado, colgado sobre la hoz del río Lozoya— o los diminutos municipios de la Sierra Norte como Puebla de la Sierra o La Hiruela ofrecen exactamente esa experiencia: calles con apenas unas decenas de vecinos, donde cualquiera —famoso o no— acaba siendo, simplemente, alguien más del pueblo.

Antigua iglesia de piedra en Puebla de la Sierra

Antigua iglesia de piedra en Puebla de la Sierra / Istock / @jjfarquitectos

Cómo moverse por la sierra

El acceso depende de la zona: la A-1 lleva hacia la Sierra Norte y el valle del Lozoya, la A-6 hacia Guadarrama y La Pedriza, y las Cercanías desde Chamartín llegan hasta Cercedilla y Navacerrada sin necesidad de coche. Para los pueblos más pequeños de pizarra, sin embargo, el coche es casi obligatorio.

Escenas de Puebla de la Sierra

Escenas de Puebla de la Sierra / Istock / DAVID SANTIAGO GARCIA

Además, anota los que, sí o sí, son imprescindibles:

  1. La mejor época para visitarla es otoño para el hayedo y las aves migratorias, primavera para observar nidificación, invierno para ver rapaces con más facilidad sobre cielos despejados.

  1. Asegurate de llevar en la mochila prismáticos si el objetivo es la ornitología, calzado de trekking ligero para las rutas de La Pedriza o el entorno del Paular.

  1. Y el toque gastronómico lo ponen el cocido madrileño de sierra, judiones y trucha del Lozoya son los platos de referencia de la zona, aunque conviene comprobar qué establecimientos concretos siguen operativos antes de planear la ruta.