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El refugio de Novak Djokovic (39 años) está en la "Beverly Hills" de la Costa del Sol: la urbanización más exclusiva de esta ciudad de Málaga

El hombre que ha pisado más pistas centrales que nadie en la historia del tenis eligió este enclave levantino para disfrutar del descanso entre partidos.

Es uno de los lugares mas codiciados de la costa sur de España.

Es uno de los lugares mas codiciados de la costa sur de España. / Istock

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Wimbledon volvió a dejarle a las puertas de la gloria. El pasado 10 de julio, Djokovic cayó en semifinales ante Jannik Sinner. Llegaba de superar a Roman Safiullin y de sumar su victoria número 106, dejando atrás a Federer en la clasificación histórica masculina. "Sobrevivir para prosperar, así es como me siento", reconoció el propio tenista tras aquel choque, resumiendo una temporada de altibajos en la que, a sus 39 años, sigue persiguiendo un vigesimoquinto Grand Slam.

La ciudad favorita de los mayores de 60 años está en el Mediterráneo: preciosas playas de ensueño y un ambiente medieval encantador

Sara Fernández García

Cuando el circuito se detiene, Djokovic no vuelve a Belgrado ni a Montecarlo, su base durante más de una década. Vuelve a Marbella, concretamente a Sierra Blanca, la urbanización que corona la Milla de Oro y que se ha ganado el sobrenombre de "Beverly Hills" española. Allí compró en 2020, tras alquilarla antes de decidirse, una antigua finca de estilo andalusí conocida como Casa Perla, donde vive con su mujer Jelena y sus hijos Stefan y Tara. Sus hermanos Marko y Djordje también residen en la zona; Marko entrena en la Academia Amor y Paz de Puente Romano, a minutos de la casa.

Una lujosa urbanización en una de las zonas más exclusivas de España.

Una lujosa urbanización en una de las zonas más exclusivas de España. / Istock

Sierra Blanca, la montaña que se convirtió en símbolo

Antes de que ningún deportista pusiera un pie allí, Sierra Blanca era sobre todo una fuente de hierro. En el siglo XIX su explotación minera alimentó los primeros altos hornos de España y convirtió a Marbella en pieza clave de la industrialización malagueña. Hace setenta años el municipio apenas pasaba de diez mil habitantes y vivía de la pesca y la agricultura; hoy roza los ciento cincuenta mil censados.

Sierra Blanca es una lujosa urbanización en Marbella.

Sierra Blanca es una lujosa urbanización en Marbella. / Istock

El giro llegó en los años cincuenta, cuando el príncipe Alfonso de Hohenlohe se enamoró de aquel pueblo pesquero y levantó el Marbella Club sobre la antigua Finca de Santa Margarita. Por sus habitaciones pasaron Ava Gardner, Grace Kelly o Gina Lollobrigida, y el boca a boca aristocrático hizo el resto. Sierra Blanca, elevada sobre la Milla de Oro, con vistas simultáneas al mar y a la sierra y una seguridad que pocas urbanizaciones europeas igualan, heredó esa comparación con las colinas de Los Ángeles que hoy repiten agencias y revistas de medio mundo.

Plaza de los naranjos en Marbella.

Plaza de los naranjos en Marbella. / Istock

Del casco musulmán a la Plaza de los Naranjos

Quien solo conoce Marbella por sus villas se pierde la ciudad de debajo. El casco antiguo conserva su trazado de origen musulmán, con calles que desembocan en la Plaza de los Naranjos, presidida por un ayuntamiento del siglo XVI. A pocos minutos sigue en pie un puente de origen romano del siglo I, y en la Avenida del Mar una decena de esculturas de Dalí convierten bajar a la playa en un pequeño museo al aire libre, gratuito y accesible a cualquier hora.

Calles de Marbella.

Calles de Marbella. / Istock

Cómo llegar

El acceso más cómodo es el aeropuerto de Málaga, a menos de una hora por la autovía del Mediterráneo. Desde Sierra Blanca y la Milla de Oro, el casco histórico y Puerto Banús quedan a un cuarto de hora en direcciones opuestas.

Esa doble cara, la andalusí y agrícola frente a la de villas y seguridad privada, explica por qué la ciudad atrae tanto a quien busca discreción absoluta como a quien solo quiere pasear una tarde por el centro. Ambas conviven a menos de quince minutos en coche.

Y para comer, un acierto seguro en la Milla de Oro es Lobito de Mar, el chiringuito urbano del grupo de Dani García: atún rojo, marisco fresco y pescado a la parrilla, con capacidad para grupos y sin necesidad de reserva en su zona de tapas. Combina la informalidad de un chiringuito con el nivel gastronómico que se espera en esta parte de la ciudad.