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El refugio de Leiva (45 años) es una sierra entre Madrid y Toledo con el pico más alto del Sistema Central y el río Alberche en la puerta: "Si la movida se pone fea, puedo hacer un mercadillo en la curva del pueblo"

Entre Madrid y Toledo hay una sierra con un río en la puerta, un huerto de tomates y un plan B por si la música deja de sonar.

El "gato" de Madrid se aleja de la capital para encontrar en la sierra su refugio.

El "gato" de Madrid se aleja de la capital para encontrar en la sierra su refugio. / Istock

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Leiva estrenó Gigante en abril de 2025 y en octubre presentó el documental Hasta que me quede sin voz, dos hitos que confirman que sigue en la cresta de una carrera que empezó abriendo para los Rolling Stones en el Bernabéu en 2014. Pero nada de eso explica del todo por qué, cuando le preguntan por su plan de emergencia, no habla de otro disco ni de otra gira, sino de volver a la tierra, al pueblo del que ya ha hecho un nuevo refugio.

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Sara Fernández García

El contraste no es casualidad ni pose, desde 2006, cuando el éxito de Animales con Pereza le dio el primer dinero serio de su vida, Leiva tiene una finca de unos 800 metros cuadrados a orillas del río Alberche, en el límite entre Madrid y Toledo, con huerto, gallinero, piscina y jardín a los pies de la Sierra de Gredos. Veinte años después sigue siendo el mismo sitio, y ese detalle dice más de él que cualquier premio Goya.

Sierra de Gredos

Sierra de Gredos / Istock

El valle del Alberche y la sierra que lo crea

El Alberche nace en el Circo de Gredos, en Ávila, y baja hasta desembocar en el Tajo cerca de Talavera de la Reina tras recorrer 177 kilómetros. En su tramo medio, justo donde Madrid, Toledo y Ávila se tocan sin ponerse de acuerdo del todo, el río se remansa en el embalse de San Juan, con playas interiores para kayak y paddle surf, y sigue después hacia el embalse de Picadas. Es el mismo sonido de agua que Leiva escucha desde su huerto, aunque el pueblo exacto de la finca sea uno de los pocos datos que el propio músico nunca ha soltado en una entrevista.

Vista del Circo de Gredos en invierno.

Vista del Circo de Gredos en invierno. / Istock

Río abajo, Escalona conserva sobre el Alberche un castillo del siglo XV de los duques de Alba y un casco histórico de calles empedradas que merece la parada aunque solo sea de paso. San Martín de Valdeiglesias, ya en Madrid, suma el Castillo de la Coracera, Bien de Interés Cultural del siglo XV que sigue en pie sobre la ribera, y bodegas históricas a cinco minutos de las playas del embalse de San Juan. Por encima de todo esto, en los días claros, el Almanzor marca el horizonte: con 2.592 metros es el techo del Sistema Central y el macizo granítico más alto de la España peninsular después de Sierra Nevada y los Pirineos.

Picos del sistema central de Gredos

Picos del sistema central de Gredos / Istock / David San Segundo Navas -AVILA-

La alta montaña de Gredos

Subir de verdad hasta el Circo de Gredos exige planificación, no una escapada de domingo. La ruta clásica sale de la Plataforma de Gredos, en Hoyos del Espino (Ávila), y lleva hasta la Laguna Grande: un lago glaciar de aguas frías y cristalinas rodeado de gravas, con un recorrido circular de unos 14 kilómetros que se hace en un día con preparación básica y buen calzado. La temporada de escalada y alta montaña hacia el Almanzor va de mayo a noviembre, y no es raro cruzarse con una cabra montés mirando desde una roca sin ningún interés en moverse.

Lago Cimera en el Circo de Cinco Lagunas, Sierra de Gredos

Lago Cimera en el Circo de Cinco Lagunas, Sierra de Gredos / Istock

Quien prefiera el calor sin renunciar al agua fría tiene la vertiente sur de la sierra, hacia el Tiétar, con gargantas y pozas que en verano no bajan de temperatura por mucho que aprieta el sol. Las de Hoyos del Espino y Navacepeda de Tormes, junto con el entorno de Arenas de San Pedro, son las más accesibles sin necesitar coche todoterreno ni conocer a nadie del pueblo.

Navacepeda de Tormes

Navacepeda de Tormes / Istock

Qué ver y cuándo ir

En la mesa, las judías del Barco de Ávila con Indicación Geográfica Protegida son la referencia obligada de la zona, junto a las patatas revolconas, las carnes a la brasa y las truchas que bajan del propio Alberche. Conviene comprobar la vigencia de cada restaurante antes de reservar, porque en pueblos pequeños la oferta cambia de una temporada a otra y las vacaciones no se avisan con tiempo.

Sobre cuándo ir, junio es la ventana ideal para las gargantas del sur con temperaturas ya altas pero sin la masificación de agosto, que conviene evitar en las pozas más conocidas. Septiembre y octubre, en cambio, regalan los colores del otoño serrano y una alta montaña casi vacía de turistas, ideal para quien busca la Laguna Grande sin hacer cola en el sendero.