El refugio de Jordi Cruz (47 años) es una antigua villa marinera de la Costa Brava con casas blancas del siglo XVIII: 600 habitantes, calas de azul turquesa y un paseo marítimo espectacular
Sus soportales de arcos frente al mar ofrecen una de las imágenes icónicas de la Costa Brava.

Esta antigua villa marinera de la Costa Brava con casas blancas del siglo XVIII es el refugio secreto de Jordi Cruz. / Istock / Gtres
Hay lugares que son refugios paradisíacos. Calas de agua cristalina, arena fina y dorada y un paisaje de pinares que lo envuelve todo incluso más allá de donde alcanza la vista. Y lo mejor es que no están lejos de aquí.
Estamos pensando en Girona y la siempre apetecible Costa Brava. No es de extrañar que personajes populares y conocidos por todos elijan esta zona del Mediterráneo para pasar largas temporadas. Hay incluso quienes han hecho de este rincón privilegiado de la geografía su refugio más personal.

Adriana Fernández
Seguro que, ahora mismo, más de una y de uno está pensando en gente como Joan Manuel Serrat. Y no es de extrañar: el cantante catalán se inspiró en un lugar muy concreto de la Costa Brava para componer su mítica canción ‘Mediterráneo’. Y es ahí donde vamos, hasta Calella de Palafrugell, el paraíso donde otro rostro popular ha encontrado su refugio más personal.

Calella de Palafrugell es un paraíso en la tierra. / Istock
Se trata del televisivo chef Jordi Cruz. El cinco Estrellas Michelin (tiene tres en ABaC, una en Angle y otra en Atempo, los tres restaurantes están situados en la ciudad de Barcelona) pasa largas temporadas en Calella de Palafrugell, sobre todo cuando llega el buen tiempo.
Es el lugar que Cruz elige repetidamente para descansar, pasear con su familia y desconectar del día a día y de un trabajo tan exigente como el de los restaurantes y la televisión. No olvidemos que el chef sigue al frente del jurado de expertos del popular programa de televisión Masterchef.

El lugar donde Jordi Cruz veranea con su familia es un icono de la Costa Brava. / Istock / Alex Salcedo
Qué ver en Calella de Palafrugell
Calella de Palafrugell es uno de los pueblos más icónicos de la Costa Brava, y si es un destino especial es precisamente porque parece uno de los pocos pueblos de la zona que ha sabido conservar el alma marinera, a pesar del aumento del turismo.
Es casi como hacer un viaje en el tiempo a otra época. Sus fachadas de casitas blancas junto al mar, pequeñas calas conectadas por senderos costeros, barcas de pescadores varadas en la arena y un trazado tan manejable y acogedor que resulta difícil encontrar en otros destinos más urbanizados que hay por la zona.

Calella de Palafrugell es como un viaje en el tiempo. / Istock
Que nadie espere encontrar una villa medieval al estilo de las vecinas Pals o Peratallada, no va de eso. El centro histórico de Calella de Palafrugell es más bien un núcleo tradicional de pescadores, no un gran casco antiguo monumental con murallas, castillo o una plaza medieval importante.
El pueblo creció como un pequeño asentamiento pesquero dependiente de Palafrugell entre los siglos XVII y XVIII. Muchas de las construcciones tradicionales siguen conservando la escala y estética originales: fachadas blancas, persianas de colores suaves y edificios de pocas alturas. Hoy apenas cuenta con 600 habitantes.

El casco antiguo recuerda la esencia marinera del lugar. / Istock
La imagen más icónica de Calella de Palafrugell
Lo más curioso es que el corazón del pueblo está no en las calles interiores sino en la zona de playas y antiguas casas de pescadores. Los famosos arcos de les voltes son probablemente la imagen más reconocible de Calella y el elemento histórico más característico. Seguro que los has visto alguna vez: son esos soportales y arcos situados frente a la playa de Port Bo, construidos para actividades vinculadas a la pesca y al comercio marítimo. Hoy son la imagen icónica del pueblo.

Es uno de los paseos marítimos más bonitos del Mediterráneo / Istock
Pero Calella es algo más que un núcleo urbano. Es el lugar por el que pasa el Camí de Ronda, una de las experiencias de senderismo que más gustan a los viajeros y que Jordi Cruz también practica. Son esos senderos de costa que nacieron como caminos de vigilancia y que hoy permiten recorrer acantilados, calas escondidas y miradores espectaculares.
- El pueblo de 350 habitantes ideal para escapar del calor: en el corazón del Valle del Roncal, cerca de la frontera con Francia, está rodeado de infinidad de rutas de senderismo
- La ciudad europea perfecta para mayores de 65 años es la capital de la eterna primavera: una antigua ciudad balneario, con jardines botánicos siempre en flor y paseos llanos frente al Atlántico
- El refugio de Rosario Flores (62 años) es una pedanía gaditana de 480 habitantes: caminos de tierra, dunas vírgenes y el Faro de Trafalgar como único vecino en el horizonte
- Las raíces de Miguel Rellán (82 años), primer Goya de la historia del cine español, están en la ciudad del Alcázar y la Giralda, donde dejó la medicina por el cine: 'Fue una época maravillosa, dura y gloriosa
- Todos van al Mediterráneo en agosto, pero pocos suben a estas playas del norte donde el verano no pasa de 25 grados
- El refugio de Sandra Barneda (50 años) es el pueblo de su padre, escondido en el Empordà: 'He pasado muchos veranos de mi vida aquí; le tengo un gran cariño
- Ni Doñana ni el Delta del Ebro, el auténtico paraíso de flamencos rosas de España está en una Reserva Natural de Málaga: está considerada la segunda colonia más importante de Europa
- Nació en Barakaldo, pero el refugio de Anabel Alonso (61 años) es un municipio marinero de Bizkaia donde descubrió su vocación: 'Cuando entré ahí vi que realmente era lo mío