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El refugio de Joan Manuel Serrat (82 años) es una isla de calas azul turquesa y bahías naturales del Mediterráneo: "Es una ventana de inspiración y paz”

Más de 20 playas abiertas al mar y calas escondidas que son pura inspiración.

Mahón, el otro refugio secreto de Joan Manuel Serrat

Mahón, el otro refugio secreto de Joan Manuel Serrat / Istock

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Puede que no haya un personaje público más vinculado al Mediterráneo que Joan Manuel Serrat. Hecho que invita a pensar que el refugio secreto del cantante tiene que estar en algún idílico lugar junto a la orilla del mar de una preciosa cala escondida. Y no nos equivocamos.

Cómo no te vas a enamorar de un lugar así.

Cómo no te vas a enamorar de un lugar así. / Istock / Andrzej Rostek

De (casi) todos es sabido que Serrat tiene un vínculo muy especial con Calella de Palafrugell, un pintoresco pueblo de pescadores oculto en la Costa Brava que dicen inspiró su mítica canción ‘Mediterráneo’. No es para menos. 

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Adriana Fernández

La estampa que dibuja la icónica arquitectura de Calella, con sus fachadas blancas y soportales con arcadas frente al mar (conocido como ‘les voltes’) es puro encanto. Como el resto de villas que salpican la costa a este lado de Girona, en la comarca del Bajo Ampurdán. Un paraíso que, a pesar de la masificación del verano, ha sabido conservar su autenticidad. 

La vista más icónica de Calella de Palafrugell.

La vista más icónica de Calella de Palafrugell. / Istock

Sin embargo, hay otro lugar, también situado frente al Mediterráneo, que ha conseguido enamorar a Serrat tanto como para tener allí su propia casa. Y está en Menorca. Se trata de Mahón, un destino que el artista ha definido en alguna ocasión como su “ventana particular al Mediterráneo para encontrar inspiración y paz”. Es por eso que es el lugar elegido para pasar largas temporadas, sobre todo en verano. 

La bahía natural con el puerto más grande del Mediterráneo

Quienes han estado en la capital de Menorca ya saben que es uno de los paraísos en la Tierra. Auténtica, tranquila, histórica, tradicional y portuaria, muy portuaria. Porque si por algo es conocida Mahón (o Maó en menorquín) fuera de la isla es precisamente por su puerto natural: una gran bahía natural de seis kilómetros de largo que convierte a este puerto en el más grande del Mediterráneo, y el segundo más grande de toda Europa

Es el segundo puerto natural más grande de toda Europa.

Es el segundo puerto natural más grande de toda Europa. / Istock

Eso hizo que esta ciudad portuaria fuera codiciada en el pasado por numerosos pueblos, que han ido dejando su impronta en la isla. Romanos, bizantinos, árabes… y hasta británicos, porque Mahón fue ocupada por los ingleses durante más de 70 años durante el siglo XVIII, y la huella que dejaron es imborrable. Tanto es así, que hasta las casas de estilo británico georgiano forman parte de la identidad de la isla. 

Mahón, una ciudad con rico patrimonio

No hay duda de que el puerto es una de las visitas imprescindibles en Mahón, abrazado por una paseo marítimo repleto de terrazas, tabernas y restaurantes frente al mar. Las vistas que se tienen desde aquí son más que envidiables: desde la exclusiva orilla de Cala Llonga (la zona que tiene las propiedades más espectaculares de la isla) a las islas del Rey y el Lazareto, dos islotes que dan la bienvenida a la ciudad y que parecen encajar como fichas de tetris en medio del puerto.  

El puerto de Mahón.

El puerto de Mahón. / Istock

La entrada al puerto está dominada por la fortaleza de la Mola, una gran mole de piedra situada exactamente en el punto más oriental de toda España, y que fue levantada en el siglo XIX sobre el antiguo fuerte de San Felipe (fechado originariamente en el siglo XVI), ante el temor de una posible segunda invasión de los ingleses y franceses.

Dentro de la ciudad, hay que ver las antiguas murallas medievales, el reloj británico de la torre central del Ayuntamiento (dicen que fue el primer reloj que no era de sol instalado en la isla, y vino de Londres), la iglesia de Santa María, construida sobre un templo anterior del siglo XIII que fue expoliado por el pirata Barbarroja, o el puente de San Roque, puerta de entrada a las antiguas murallas. 

Una calle del centro de Mahón.

Una calle del centro de Mahón. / Istock / Giuseppe Masci

Las mejores playas de Mahón

Con permiso de su rico patrimonio, no nos equivocamos si decimos que son las playas y calas lo que más miradas atraen en Mahón. Cuenta con más de 20 arenales, desde pequeñas calas escondidas a largas playas a mar abierto. Y una de las más recomendables es playa de Es Grau, en el Parque Natural de S’Albufera des Grau. 

Sa Mesquida, un poco más alejada, es otra de las grandes playas a este lado de la isla, de aspecto más salvaje y donde se levanta una torre defensiva del siglo XVIII. Porque todo en Mahón cuenta una historia. Y, como le sucedió a Serrat, enganchan y enamoran.