Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las raíces de Iñaki López (53 años) están en una villa del País Vasco con un Patrimonio de la Humanidad: “Mi abuelo Cándido me llevaba a comer caracolillos, era un clásico”

De villa marinera e industrial a cuna de la gastronomía vasca: un paseo por las raíces del conocido periodista.

Panorámica de la villa vizcaína a orillas de la ría y su emblemático puente de hierro centenario

Panorámica de la villa vizcaína a orillas de la ría y su emblemático puente de hierro centenario / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El presentador de “Más Vale Tarde” en la Sexta, Iñaki López, es una de las figuras televisivas más conocidas del panorama televisivo actual. Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco en 1996, sus inicios empezaron en medios locales de Bilbao como Radio Nervión y la cadena TeleBilbao, donde realizó todo tipo de proyectos como reportajes de calle, programas de cocina y formatos de debate callejero. En 1999, dio el salto a ETB2 convirtiéndo en una de las figuras clave de la televisión vasca, pero su salto a la nivel nacional fue en 2013 al fichar por Atresmedia.

Recorre un bosque milenario y un laberinto de cuento: la ruta de senderismo más espectacular de España está en el País Vasco

Adriana Fernández

Pero por muchos años que pasen y por muchos sitios que hayan pasado por la vida del presentador, uno siempre vuelve a sus raíces, a los lugares donde siempre fue feliz, y para el presentador este lugar es Portugalete, una villa situada en Bizkaia, precisamente en la margen izquierda de la ría del Nervión, cerca de la desembocadura y con mucha historia naval detrás, donde el presentador creció y dio sus primeros pasos. Además, en entrevistas recientes, el periodista ha hablado sobre su infancia en este municipio y sus mejores recuerdos: “Mi abuelo Cándido me llevaba a comer caracolillos, era un clásico”, explicaba Iñaki.

El río Nervión.

El río Nervión. / Istock / kavram

Portugalete es famoso principalmente por el Puente de Bizkaia, también conocido como el Puente Colgante, una obra maestra de la arquitectura de hierro declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que une esta villa histórica con Getxo y diseñada por el arquitecto Alberto de Palacio. Más allá de su imponente silueta, su gran peculiaridad se basa en su funcionamiento, los peatones y vehículos no cruzan por un tablero tradicional, sino que están suspendidos en una barquilla sobre la ría que sigue operativa las 24 horas del día después de más de 130 años.

río Ría de Bilbao en Vizcaya Vasco

río Ría de Bilbao en Vizcaya Vasco / Istock / MEDITERRANEAN

De las rampas de Portugalete a los platós de televisión

Antiguamente, en la villa de Portugalete, la vida marinera convivió con la sociedad medieval jerarquizada y por eso, su arquitectura también dejó rastro de esta época. Un ejemplo muy famoso es la basílica de Santa María, construida en los siglos XV y XVI. Su arquitectura se destaca por su gótico tardío con elementos renacentistas. Junto a ella se encuentra la Torre de Salazar, vinculado a uno de los linajes más famosos de la zona, se relaciona con una estructura defensiva a finales del siglo XV durante el periodo de entreguerras.

Portugalete Basilica

Portugalete Basilica / Istock / CC BY-SA 3.0

Si quieres conocer un poco más de su historia y de la villa debes visitar Rialia, el museo de la industria. Este museo se encuentra en el paseo de la canilla, junto a la ría, enseña a entender la importancia que la industria minera tuvo en todo Bizkaia. Un sector, en el que la ría tuvo un papel esencial e imprescindible. La exposición permanente del museo de la industria nos muestra la evolución de Bilbao y su provincia con la industria como principal protagonista.

Rialia, Museo de la Industria

Rialia, Museo de la Industria / wikimedia Commons/Zarateman

Caracoles a la Vizcaína, una receta que no deja indiferente a nadie

Uno de los clásicos de la gastronomía vasca, un plato de fiesta, de los de mancharse los dedos y mojar con mucho pan. Su secreto indiscutible está en la autenticidad de su salsa vizcaína, a diferencia de otras recetas, la base no lleva ni una gota de tomate, sino una gran cantidad de cebolla roja pochada muy despacio junto con la pulpa del pimiento choricero y un toque picante de guindilla.

Plato de caracoles, comida callejera, bocadillo de caracoles picantes

Plato de caracoles, comida callejera, bocadillo de caracoles picantes / Istock / Olga Berezhna

Su elaboración requiere de mucha paciencia y mimo, lo primero es purgar y lavar bien los caracoles vivos para dejarlos limpios antes de meterlos en la cazuela. Luego, para que la salsa quede con ese cuerpo meloso y un sabor de los que enganchan, se le añade un buen sofrito con tacos de jamón ibérico, chorizo, tocino y, si nos ponemos tradicionales, hasta un toque de manita de cerdo para darle gelatina. Aunque apetecen en cualquier época del año, son el plato estrella cada 28 de abril en Álava, donde no hay fiesta de San Prudencio sin una buena cazuela de caracoles sobre la mesa.