El refugio de Fran Perea (47 años) es un pueblo leonés escondido donde su abuelo le enseñó a querer la tierra: "No están ya algunas de las personas que me vieron correr por aquellos prados"
El actor y cantante malagueño, de gira con su disco "El hombre invisible", sigue regresando a un pueblo de apenas medio centenar de vecinos por el recuerdo de su abuelo.

Entramos al pueblo que sirve como refugio a Fran Perea. / Gtres / Wikicommons
Fran Perea vive un año de intensa exposición pública. "El hombre invisible", el disco que publicó el pasado marzo y en el que presta su voz a nueve personajes de su propia trayectoria como actor, sigue sonando en la gira que lo lleva por escenarios de toda España durante este 2026. El primer sencillo, "Bala perdida", nacido del personaje de Lenny que interpretó en la obra "Retorno al hogar", es también un homenaje a su padre, José Joaquín Perea, fallecido pocos días después de que Fran debutara sobre las tablas con ese papel. Un disco, dice el propio artista, sobre la resiliencia y sobre volver a echar a volar tras los golpes de la vida.

La Utrera es un pequeño pueblo que sirve de refugio de Fran Perea / Wikicommons | David Perez (DPC)
Esa idea de volver, de regresar a lo que sostiene a una persona cuando todo lo demás se mueve, tiene también un lugar físico en la biografía de Perea: La Utrera, un pueblo de la Comarca de Omaña, en la provincia de León, apenas 58 habitantes a orillas del río que le da nombre. Fue su abuelo quien, desde niño, le inculcó ese apego a una tierra que no es la suya de nacimiento —Perea nació en Málaga en 1978— pero que siente tan propia como la andaluza. Los veranos allí, las jornadas de pesca en el Omaña, las fiestas de los pueblos vecinos: todo eso construyó un vínculo que el paso de los años, ni siquiera los más duros, ha debilitado. El propio actor lo dejó escrito de su puño y letra en una visita anterior a la provincia, en una frase que resume mejor que cualquier biografía lo que este rincón leonés significa para él: "No están ya algunas de las personas que me vieron correr por aquellos prados".

Sara Fernández García
La Utrera, entre el río y el oro romano
Perteneciente al municipio de Valdesamario, en el límite meridional de la comarca de Omaña, La Utrera forma parte de la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna, una figura que la UNESCO declaró en 2005 para reconocer el estado de conservación de estas 81.159 hectáreas repartidas entre Sena de Luna, Los Barrios de Luna, Soto y Amío, Murias de Paredes, Riello y el propio Valdesamario. No es una protección simbólica: en sus bosques sobreviven especies tan amenazadas como el oso pardo y el urogallo cantábrico, junto a lobos, corzos y las truchas que hacen del Omaña uno de los ríos más apreciados de la provincia entre los pescadores.

Huerta en La Utrera. / Wikicommons | David Perez (DPC)
Mucho antes de que existiera ninguna reserva, este mismo río ya era codiciado. En época romana, sus arenas se bateaban en busca de oro, una actividad minera cuyos vestigios todavía pueden rastrearse en la zona, con restos de explotaciones auríferas a pocos kilómetros del pueblo —sin confundir, conviene precisarlo, con las célebres Médulas de El Bierzo, declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1997 y situadas en una comarca distinta—. De aquel pasado convive hoy la arquitectura tradicional que todavía resiste en La Utrera, con una de las últimas casas de teito, el techo vegetal que fue norma constructiva en toda la comarca y que aquí sobrevive como testimonio de un oficio casi extinguido.

Campanario de la iglesia de La Utrera / Wikicommons | David Perez (DPC)
Cómo llegar, qué ver y dónde comer en el pueblo del abuelo de Fran Perea
La Utrera se alcanza en apenas 40 minutos desde la ciudad de León y en poco más de una hora desde Oviedo, lo que la convierte en una escapada perfectamente combinable con una visita a cualquiera de las dos capitales. Ya en el pueblo, el puente colgante que cruza el Omaña es una parada obligada, igual que las rutas de senderismo que se adentran en el valle y que, con algo de paciencia, permiten avistar parte de esa fauna protegida que puebla la reserva. Los bosques que rodean la localidad, hábitat del urogallo, y las fuentes del Omaña completan un recorrido pensado para quien busca naturaleza sin artificio.

Casas en La Utrera / Wikicommons | David Perez (DPC)
La gastronomía de la zona gira, como no podía ser de otra manera en un pueblo trucheño, en torno al pescado de río: la trucha del Omaña se sirve en varias casas de la comarca acompañada de los quesos artesanos que todavía se elaboran en estos valles (NO COMPROBADO: la vigencia de establecimientos concretos debe confirmarse antes de su publicación definitiva). Para quien quiera alojarse, la oferta rural de la zona conserva ese mismo espíritu de piedra y madera que define al pueblo entero.
Fran Perea no necesita guía para moverse por estas calles. Entre concierto y concierto de "El hombre invisible", entre personaje y personaje que su propia voz resucita en cada canción, sigue encontrando un hueco para volver a lo que él mismo llama, sin matices, "mi pueblo": el lugar donde su abuelo, mucho antes de que existiera ningún escenario ni ningún disco, le enseñó que hay raíces que ninguna gira consigue trasplantar.
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