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El refugio de Edurne (40 años) es la capital de la Sierra madrileña donde sigue siendo una vecina más: "Mi pueblo es lo primero y sobre todo mi gente"

Entre Florencia y Madrid, hay un municipio de la sierra de Guadarrama donde Edurne sigue siendo, simplemente, alguien de allí.

Edurne no duda en volver, y Villalba será siempre su hogar de regreso.

Edurne no duda en volver, y Villalba será siempre su hogar de regreso. / Istock

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Este año Edurne ha estrenado su primera película, El Casoplón, interpretándose a sí misma, y se ha sentado en la silla de coach de La Voz Kids junto a David Bisbal, Lola Índigo y Manuel Turizo, en una temporada que confirma que su carrera sigue en plena expansión 20 años después de Operación Triunfo, con una vida a caballo entre Florencia, donde David de Gea juega en la Fiorentina desde 2024, y Madrid, a la que, ella misma admite, acostumbra dede niña, "hecha a viajar y a los aviones porque desde pequeñita ha viajado".

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Adriana Fernández

Pero hay un lugar que no cambia en ese mapa de idas y venidas: Collado Villalba, la capital de la Sierra madrileña, donde nació, se crió y trabajó de cajera de supermercado antes de presentarse al casting de OT. Ella misma lo resumió hace años en una entrevista a Lecturas con una frase que no necesita explicación: "Mi pueblo es lo primero. Yo soy de Villalba de toda la vida, es donde me he criado y donde tengo a mi gente".

Paisaje de la Sierra de Madrid

Paisaje de la Sierra de Madrid / Istock / Enrique Palacio Sans.

Una ciudad con piedra propia

Lo primero que hay que decir de Collado Villalba es que no es un pueblo pequeño ni un dormitorio sin identidad: son casi 68.000 habitantes y funciona como la cabecera de servicios de todo el arco serrano madrileño, de ahí su apodo oficial, "La Capital de la Sierra". Quien llega esperando encontrar una aldea recogida se equivoca de sitio; lo que hay es una ciudad media de montaña con comercio, vida cultural y un casco antiguo que todavía conserva calles adoquinadas y plazas con historia detrás.

Detalle del Ayuntamiento de Villalba

Detalle del Ayuntamiento de Villalba / Wikicommons / Zarateman - Trabajo propio, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42141583

En el centro de esa historia está la Piedra del Concejo, en la Plaza de la Constitución, una roca granítica que en 1724 el alcalde Sanz mandó habilitar como ayuntamiento a cielo abierto: allí se reunían los vecinos para decidir en asamblea, sin más techo que el cielo. Declarada Bien de Interés Cultural en 1991, sigue siendo el símbolo oficial del municipio y una de esas piezas de patrimonio que explican mejor que cualquier folleto por qué Collado Villalba tiene raíces propias y no solo cercanía a Madrid.

Piedra del Concejo, en la Plaza de la Constitución

Piedra del Concejo, en la Plaza de la Constitución / www.masvive.com

A pocos metros, la Iglesia de Nuestra Señora del Enebral, templo del siglo XVI con su espadaña característica, ha sido durante generaciones el punto de encuentro de la vida local, el lugar donde se han bautizado, casado y despedido varias generaciones de familias del pueblo.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Enebral

Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Enebral / Wikicommons / Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid - http://mediateca.educa.madrid.org/imagen/ver.php?id_imagen=897nij7gnns4iy2t, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7191267

La sierra empieza aquí

Collado Villalba no es solo el punto de partida de Edurne: es, sobre todo, la puerta de entrada a la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, situada exactamente en ese punto donde la llanura madrileña empieza a subir hacia el monte. A menos de 20 kilómetros está el Puerto de Navacerrada, uno de los accesos de montaña más sencillos desde Madrid, con senderos que entran directamente en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y, en invierno, con la estación de esquí en marcha.

Puerto de Navacerrada

Puerto de Navacerrada / Istock / Javi Lorbada

Un poco más allá, en Manzanares el Real, La Pedriza despliega sus formaciones de granito, uno de los paisajes de montaña más fotografiados de toda la comunidad y un clásico para quien busca una ruta de senderismo de un día completo. Y a solo 15 kilómetros, el Monasterio de El Escorial añade la capa histórica y monumental al fin de semana: Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y probablemente el edificio más relevante de todo el entorno inmediato. Entre medias, dentro del propio municipio, el Coto de las Suertes ofrece paseos entre encinas y fresnos sin necesidad de coger el coche, y la Laguna del Carrizal es el parque urbano donde los vecinos —Edurne incluida, cuando está de visita— salen a caminar sin ningún plan especial.

La Pedriza, Madrid.

La Pedriza, Madrid. / Istock

Esa combinación —ciudad con servicios, montaña a un paso, patrimonio cerca— es la que convierte a Collado Villalba en la base lógica para una escapada serrana desde Madrid sin necesidad de dormir en varios sitios distintos.

San Lorenzo de El Escorial

San Lorenzo de El Escorial / Istock

Cómo organizar tu próxima visita

Llegar es sencillo y no exige coche si el plan se queda dentro del casco urbano: la línea C-8 de Cercanías conecta Madrid-Atocha con Collado Villalba en unos 40 minutos con frecuencia alta, y por carretera la A-6 hace el mismo trayecto en un tiempo similar. Para moverse por la sierra —Navacerrada, La Pedriza, El Escorial— el coche ya es recomendable.

Indispensables

Piedra del Concejo y Plaza de la Constitución: el centro histórico y simbólico del municipio.

Iglesia de Nuestra Señora del Enebral: templo del siglo XVI, referencia arquitectónica de la ciudad.

Coto de las Suertes: paseo entre encinas y fresnos sin salir del municipio.

Excursión a Navacerrada, La Pedriza o El Escorial: la sierra completa en un radio de 20 kilómetros.

Escenas de la Sierra de Madrid, chorrera de los Litueros en Somosierra

Escenas de la Sierra de Madrid, chorrera de los Litueros en Somosierra / Istock / @jjfarquitectos

La mejor época depende de lo que se busque: primavera y otoño son ideales para senderismo, con temperaturas suaves y la sierra en su mejor momento de color; diciembre y enero traen la nieve a Navacerrada para quien quiera completar la escapada con un día de esquí.