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El refugio de Cristina Pedroche (37 años) es el barrio que la vio crecer, al que vuelve y siente que nunca se ha ido: "Cuando bajo a sacar a mi hija siento que nunca he salido"

Vallecas no aparece en las guías de viaje que se venden en los quioscos del centro. Y sin embargo, ahí sigue, con su parque forestal, sus vías de tren y una presentadora que cada Nochevieja entra en millones de casas y que cada domingo baja a la calle donde nació.

Después de salir del barrio, Pedroche vuelve al Entrevías de su infancia para disfrutar de su familia.

Después de salir del barrio, Pedroche vuelve al Entrevías de su infancia para disfrutar de su familia. / Istock

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El pasado 17 de abril, Cristina Pedroche volvió a la Parroquia de Santa Eulalia de Mérida para bautizar a Isai, su segundo hijo con Dabiz Muñoz. Lo hizo en la misma iglesia donde bautizó a Laia dos años antes, en una calle que lleva el apellido de su familia sin que ella lo haya buscado: la calle de Los Pedroches. "Fue en la calle de Los Pedroches, es muy fuerte", contó ella misma al anunciarlo, todavía sorprendida por la coincidencia del nombre.

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Adriana Fernández

No es la primera vez que Pedroche habla así de su barrio. Hace más de un año, en Zapeando, resumió en una frase lo que significa para ella no haberse ido nunca del todo: "Es guay porque he vuelto al barrio y cuando bajo a sacar a mi hija siento que nunca he salido. Voy como una vallecana más, soy una más." Esa frase, dicha sin guion, es la mejor puerta de entrada a Entrevías.

Madrid, donde terminan las grandes estructuras y comienza el barrio.

Madrid, donde terminan las grandes estructuras y comienza el barrio. / Istock

El barrio que la serie de Netflix no cuenta

Entrevías nació en los años cincuenta para dar techo a las familias que llegaban del campo a una capital que crecía más rápido de lo que podía absorber. El nombre no tiene misterio: el barrio quedó literalmente encajonado entre vías de tren, y ese cerco terminó definiendo su carácter. Hoy viven ahí unas 35.000 personas, según el padrón de 2021, en un distrito —Puente de Vallecas— que ha sido siempre sinónimo de clase obrera, de acogida y de una identidad que no se diluye con los años.

Vistas de Madrid desde el Parque Tio Pio, en Puente de Vallecas

Vistas de Madrid desde el Parque Tio Pio, en Puente de Vallecas / Istock / @jjfarquitectos

La serie Entrevías, con José Coronado, llegó a ser en marzo de 2024 la producción en español más vista del mundo en Netflix. Puso el nombre del barrio en boca de espectadores de medio planeta. Pero quien camina por sus calles sabe que la ficción y la realidad se parecen poco: el barrio real no es el escenario de tramas policiales constantes, sino un lugar tranquilo, con precios de vivienda razonables y un pulmón verde que pocos distritos de Madrid pueden igualar. Sus vecinos, con cierta ironía, llevan meses aclarando que Entrevías se vive, no se sobrevive.

Ahí entra también el gesto identitario que atraviesa generaciones: cambiar la "c" por la "k" al escribir Vallekas, una costumbre que nació en los garitos de rock del barrio —de ahí salió Ska-P— y que sigue siendo una forma de decir "esto es nuestro" sin necesidad de más explicaciones.

Escenas cotidianas en la Villa de Vallecas.

Escenas cotidianas en la Villa de Vallecas. / Istock

Un parque forestal, un estadio y una parroquia con apellido

El Parque Forestal de Entrevías es, probablemente, el gran secreto verde del sur de Madrid. Pinares, cipreses y cedros crecen donde antes solo había descampados, con senderos para caminar y un carril bici que conecta con el Soto de Entrevías, contiguo, que suma dos lagos, un paseo botánico y una cota alta desde la que se ve todo el sur de la ciudad extendido como un mapa.

Parque Forestal de Entrevías

Parque Forestal de Entrevías / wikicommons / Olga Berrios from Madrid, España - en bici por el parque forestal de entrevías, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37776916

A pocos minutos, el Estadio de Vallecas sigue siendo el corazón futbolero del distrito. El Rayo Vallecano no es solo un equipo de fútbol para quienes crecieron aquí: es una de las aficiones más comprometidas y singulares del país, con una grada que entiende el club como extensión del barrio mismo. Cristina Pedroche, de hecho, no es ajena a otra cita anual del calendario vallecano: la San Silvestre, la carrera que cada 31 de diciembre llena las calles de gente que quiere cerrar el año corriendo por su propio barrio, y que ella suele correr.

Aficionados del Rayo Vallcano.

Aficionados del Rayo Vallcano. / Istock / Alejandro Tapia

Y luego está la Parroquia de Santa Eulalia de Mérida, en la calle de Los Pedroches, el lugar donde la presentadora ha bautizado a sus dos hijos. No es casualidad ni foto para redes: es la iglesia de siempre, la que estaba ahí antes de las Campanadas y de la fama, y la que seguirá estando cuando todo eso pase. Para la vida cultural del barrio, el Centro Cultural El Pozo del Tío Raimundo cumple ese mismo papel de continuidad, con su sala de exposiciones, su auditorio y su biblioteca sosteniendo la agenda vecinal lejos del ruido mediático.

Parque del Manzanares, Vallecas

Parque del Manzanares, Vallecas / Wikicommons / Olga Berrios from Madrid, España - DSC02762, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37814783

Cómo llegar, dónde comer y qué no perderse

Entrevías queda a apenas 20 minutos del centro en Cercanías, con las líneas C-2, C-7 y C-8 parando en la estación de Asamblea de Madrid-Entrevías. Desde Sol, en metro, el trayecto ronda los 25 minutos combinando la línea 1 hasta Puente de Vallecas y un breve paseo.

Para comer, el Mercado Gastronómico de Numancia se ha convertido en uno de los focos de vida más recientes del barrio, con puestos de producto fresco y opciones para sentarse a comer sin salir del distrito. La Avenida del Monte Igueldo, el eje comercial de toda la vida, mezcla comercios de siempre con tiendas de segunda mano y es la mejor forma de sentir el pulso cotidiano de Entrevías sin artificios.

Campanario histórico de la iglesia en Villa de Vallecas.

Campanario histórico de la iglesia en Villa de Vallecas. / Istock

Y para quien quiera llevarse una imagen que resuma el barrio, nada como subir hasta el mirador del Parque Forestal al atardecer y bajar después caminando hasta la calle de Los Pedroches, frente a la parroquia donde Cristina Pedroche ha bautizado a sus dos hijos. Ahí, en ese trayecto corto entre pinares y campanario, se entiende por qué alguien que podría vivir en cualquier otro barrio de Madrid sigue eligiendo este. No es nostalgia. Es saber exactamente cuál es tu sitio en el mundo, y no necesitar buscarlo en ningún otro.