Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El refugio de Carmen Machi (63 años) es el barrio de Madrid donde lleva más de 20 años siendo una vecina más: "En Malasaña veo vida"

Entre calles estrechas y balcones de hierro forjado, la actriz más premiada de este año sigue comprando el pan en el mismo barrio de siempre.

El barrio tira, y la actriz se niega a moverse de las calles que simpre le han hecho feliz.

El barrio tira, y la actriz se niega a moverse de las calles que simpre le han hecho feliz. / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Este año Carmen Machi ha recibido el Premio Nacional de Cinematografía 2026 y el Premio Jesús Hermida de la Academia de Televisión, dos reconocimientos que la colocan en el punto más alto de su reconocimiento institucional después de cuatro décadas de oficio. A eso se suman el Premio Anillos de Oro por Celeste y una Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que ya llevaba en la vitrina desde 2024. Es, sin exagerar, uno de los mejores momentos de toda su carrera.

El refugio de Víctor Manuel es un pueblo renacentista de 650 habitantes a solo una hora de Madrid: tiene un patrimonio arquitectónico único

Sara Fernández García

Y sin embargo, cuando termina la alfombra roja, Carmen Machi vuelve al mismo piso de poco más de 100 metros cuadrados en el que lleva viviendo más de veinte años, en un barrio donde nadie la para por la calle más de lo necesario. Ella misma lo ha explicado con una frase que resume su forma de entender Madrid: "En Malasaña veo vida. Mi idea de Madrid es la de los tiempos de Tierno Galván". No hace falta más para entender por qué la actriz española más premiada del año sigue siendo, sobre todo, una vecina de Malasaña.

Calles del barrio de Malasaña

Calles del barrio de Malasaña / Istock

Lo que Machi buscó y lo que encontró

Cuando Carmen Machi compró su piso a principios de los 2000, recién llegado el éxito de 7 Vidas, Malasaña todavía conservaba buena parte del espíritu de una época muy concreta: la de Enrique Tierno Galván, el alcalde socialista que gobernó Madrid entre 1979 y 1986 y que dio cobertura institucional a la explosión cultural conocida como La Movida madrileña. Fue el Madrid de Alaska, MecanoLos Secretos y Nacha Pop, el de una ciudad que salía del gris de la dictadura con una energía casi festiva, y Malasaña fue su epicentro geográfico.

Calles del barrio de Malasaña

Calles del barrio de Malasaña / Istock / @jjfarquitectos

El corazón simbólico de todo eso —y del barrio en general— sigue siendo la Plaza del Dos de Mayo, con el Arco de Monteleón en el centro: el portal del antiguo cuartel donde los capitanes Daoíz y Velarde resistieron a las tropas napoleónicas el 2 de mayo de 1808. A esa misma jornada se atribuye el nombre del barrio, tomado de Manuela Malasaña, una joven bordadora de 17 años ejecutada por los franceses ese día, probablemente por llevar unas tijeras de costura que se interpretaron como arma. Esa doble memoria —la de 1808 y la de los años 80— es lo que hace que Malasaña no sea solo un barrio bonito, sino un barrio con una identidad construida capa sobre capa.

Plaza del Dos de Mayo, Madrid

Plaza del Dos de Mayo, Madrid / Istock

Lo que Carmen Machi encontró allí, según ha contado en distintas entrevistas, es justo eso: un lugar con carácter propio, donde la vida de calle sigue teniendo peso frente a la homogeneidad de otras zonas de Madrid. La propia actriz ha alertado recientemente sobre el riesgo de que los alquileres turísticos "impersonalicen el barrio y hagan que parezca cualquier sitio", una preocupación que dice mucho de por qué eligió quedarse.

Calles de Madrid

Calles de Madrid / Istock

El barrio y cómo moverse

Malasaña se recorre a pie y en metro, sin necesidad de coche en ningún momento: las paradas de Bilbao (línea 4), Tribunal (líneas 1 y 10) y Noviciado (línea 2) dejan al visitante en el centro exacto del barrio, a 15 minutos andando de la Puerta del Sol. La calle del Pez, es el eje peatonal donde tabernas de toda la vida, librerías de segunda mano y bares nuevos conviven sin demasiada fricción. Es la calle que mejor resume la mezcla generacional del barrio: la que llegó con la gentrificación y la que estaba ahí desde el principio.

Barrio de Malasaña

Barrio de Malasaña / Wikicommons / Zarateman - Own work, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=50788757

Imprescindibles: qué, cuando y cómo

  • San Antonio de los Alemanes: a primera hora de la mañana, cuando está prácticamente vacía.
  • La Vía Láctea: a partir de las 19h, cuando empieza a llenarse de ambiente.
  • Plaza del Dos de Mayo e iglesias del barrio: mañanas de entre semana, sin el ruido del fin de semana.
  • El Retiro: como cierre de jornada, el parque donde la propia Carmen Machi suele pasear, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2021.
  • Evitar viernes y sábado noche si se busca la versión más tranquila del barrio, cuando la marea de terrazas y ocio nocturno toma las calles.

A pocos metros, en la calle Velarde, el bar La Vía Láctea sigue abierto desde 1979, con su decoración original, sus carteles descoloridos y su música de vinilo, uno de los pocos supervivientes reales de aquella Movida que hoy se cuenta más de lo que se recuerda. Muy cerca, el Museo de Historia de Madrid, instalado en el antiguo Albergue de San Fernando y con una portada churrigueresca que llama la atención sin pedir permiso, documenta con maquetas y pinturas la historia de la ciudad desde el siglo XVI, con entrada gratuita.

Librería de moda en el barrio de Malasana en Madrid

Librería de moda en el barrio de Malasana en Madrid / Istock / @jjfarquitectos

Pero el rincón que casi nadie encuentra sin buscarlo es la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, en la calle Puebla: un interior elíptico completamente cubierto de frescos de Lucas Jordán y Francisco Rizi, del siglo XVII, que suele estar vacío incluso en horas de mucho turismo alrededor. Es, probablemente, uno de los espacios barrocos más hermosos y menos visitados de todo Madrid.

Iglesia de San Antonio de los Alemanes

Iglesia de San Antonio de los Alemanes / Wikicommons / Enric - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=152575402

A dos pasos de los límites del barrio, en la calle Fernando VI, el Palacio Longoria completa el paseo con su fachada modernista de curvas imposibles, obra de José Grases Riera en 1902 y hoy sede de la SGAE: parece un Gaudí que nunca pasó por Barcelona, y sorprende a quien no lo espera.