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El refugio de Blanca Portillo (63 años) es un lugar a los pies de las montañas que esta madrileña adoptó como suyo: "Soy urbanita, pero siempre he echado de menos tener pueblo"

Esconde un paisaje kárstico bajo tierra de un kilómetro de largo, formado hace miles de años, por el que se puede pasear.

Arenas de San Pedro, el pueblo refugio de Blanca Portillo a una hora y media de Madrid

Arenas de San Pedro, el pueblo refugio de Blanca Portillo a una hora y media de Madrid / Istock / Gtres

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Arenas de San Pedro, a los pies de la Sierra de Gredos, e inmerso en el valle del Tiétar, es uno de los pueblos más interesantes y posiblemente desconocidos del sur de la provincia de Ávila. Completamente alejado del estereotipo que cualquiera puede tener de los pueblos castellanos, alejado incluso del significado ‘terroso’ de su nombre, se encuentra en una zona de abundante agua, rodeado de bosques, garganta, piscinas naturales y un clima suave comparado con el resto de la Comunidad. 

Un territorio salpicado de gargantas y pozas naturales.

Un territorio salpicado de gargantas y pozas naturales. / Istock

A unos 165 kilómetros de Madrid, no es de extrañar que sea un núcleo de visita y de escapada para los madrileños, que encuentran en este pueblo un refugio de verano ideal. Es precisamente lo que le pasa a la célebre actriz Blanca Portillo, una de las intérpretes más respetadas del panorama español.

Las vistas más bonitas de la Sierra de Gredos están en un pueblo con un castillo para alucinar

Adriana Fernández

Su refugio favorito está a una hora y media de Madrid

Muchos espectadores la conocieron por su papel de Carlota en la mítica serie ‘7 Vidas’, en la que compartía reparto con otros grandes, como Javier Cámara, Carmen Machi o Ámparao Baró entre ellos. Sin embargo, como ella misma ha dicho en innumerables ocasiones, el teatro es su verdadera casa, y es, precisamente, de donde procede gran parte del prestigio de una carrera de décadas sobre los escenarios.

Naturaleza y patrimonio se dan la mano en este rincón perdido en la provincia de Ávila.

Naturaleza y patrimonio se dan la mano en este rincón perdido en la provincia de Ávila. / Istock / Richard Semik

Y si el teatro es su casa, Arenas de San Pedro es su pueblo. No nació allí, su familia tampoco, ni siquiera tiene algún vínculo lejano, pero hace años encontró en este pequeño municipio abulense el refugio que necesitaba, hasta el punto de comprarse una casa para pasar largas temporadas.

“Ahora tengo una casa en Arenas de San Pedro y yo siento que ese es mi pueblito” le confesó a Jesús Calleja durante su participación en uno de los programas de ‘Planeta Calleja’. La actriz no escatima en elogios a su pueblo de adopción, por su naturaleza y la tranquilidad que encuentra en este lugar cercano a su Madrid natal al que acude para desconectar y escapar de la rutina.  

El pueblo donde Blanca Portillo ha encontrado su remanso de paz.

El pueblo donde Blanca Portillo ha encontrado su remanso de paz. / Istock

Qué ver en Arenas de San Pedro

Sumergido en el valle del Tiétar, lo que más atrae de Arenas de San Pedro es su paisaje y su proximidad a la sierra de Gredos: garantía de frescura en verano y ambiente de montaña en invierno. La sorpresa viene cuando descubres que el municipio cuenta con un pasado histórico de lo más interesante. 

El casco histórico conserva mucho encanto, con calles estrechas, plazas y edificios históricos, así como monumentos declarados Bien de Interés Cultural. Uno de los más destacados es el castillo de Don Álvaro de Luna, así como una iglesia gótica del siglo XVI, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, o el palacio del Infante Don Luis de Borbón. 

Las ruinas del castillo de Arenas de San Pedro.

Las ruinas del castillo de Arenas de San Pedro. / Istock / Daria Maksimova

Entre monumentos históricos y cuevas milenarias

Fuera del centro del pueblo, pero a solo tres kilómetros de la localidad, se encuentra el santuario de San Pedro de Alcántara, levantado en el siglo XVI y declarado Monumento Histórico Artístico. Fue reformado en el siglo XVIII, siguiendo las órdenes del histórico arquitecto madrileño Ventura Rodríguez, quien levantó la magnífica capilla funeraria que muestra hoy el santuario. 

Un interesante patrimonio que se culmina con un magistral monumento natural: las Cuevas del Águila. Formadas hace miles de años, pero descubiertas en 1963, son unas espectaculares formaciones geológicas de origen kárstico: su nave principal tiene 20 metros de altura. 

Las Cuevas del Águila, monumento natural.

Las Cuevas del Águila, monumento natural. / Istock / Dolores Giraldez Alonso

Tiene una profundidad de 50 metros y una longitud de unos mil, que se pueden recorrer a pie. En su interior, la temperatura es constante, de unos 20ºC y lo más curioso es que se trata de una cueva en constante evolución: como dicen los expertos, se trata de unas cuevas que todavía están vivas. Es decir, sus estalactitas y estalagmitas siguen produciéndose, gracias a la humedad constante de la cueva. Una maravilla.