El refugio de Ana Duato (58 años) es la isla a la que su familia vuelve cada verano: una casa junto al parque natural más impresionante de España
Al sur de la isla, donde las salinas fenicias tiñen el agua de rosa y la posidonia guarda ocho siglos de historia, Ana Duato tiene su casa de verano de siempre.

La actriz de Cuéntame cómo pasó lleva años volviendo a este refugio del Mediterráneo. / Istock
Este verano, Cuéntame cómo pasó cumple 25 años con un especial que repasa dos décadas y media de televisión española, y que vuelve a poner el foco sobre Ana Duato y toda la familia Bernardeau como uno de los pilares silenciosos de la ficción nacional.

Adriana Fernández
Ella dio vida a Mercedes Fernández durante 22 temporadas, construyó junto a Imanol Arias una memoria colectiva que atraviesa generaciones, y su hijo Miguel Bernardeau ha heredado ese oficio en producciones como La Casa de Papel o El Cid. Pero hay un dato que rara vez se cuenta con precisión: la actriz que llenó de recuerdos compartidos los salones de media España pasa sus veranos en el único rincón de las Baleares donde la posidonia oceánica está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Playa de Cala Mastella, Ibiza / Istock
No hablamos de la Ibiza que aparece en las revistas de moda ni de los puertos donde amarran los yates de los festivales. Hablamos del extremo sur de la isla, en el término de Sant Josep de sa Talaia, donde las salinas se explotan desde el siglo VII antes de Cristo y el mar deja ver el fondo marino como si el tiempo no hubiera pasado. Ahí, junto al Parc Natural de ses Salines, la familia tiene su casa de siempre.

Eivissa, Bastión Escénico con Cañones Antiguos con Vistas al Casco Histórico, Ibiza / Istock
Las salinas que llegaron antes que la fiesta
Hay una playa en el sur de Ibiza que no necesita presentación, aunque casi nunca se explica bien por qué existe: la Platja de Ses Salines está ahí porque durante 26 siglos alguien ha seguido sacando sal de esas mismas aguas. Arena blanca, pasarelas de madera sobre las dunas y, al fondo, montañas de sal que las microalgas tiñen de rosado en los meses de más calor. El chiringuito Sa Trinxa, con sus sesiones de música ambiente que arrancaron en los años 90, sigue siendo la referencia de esta orilla.

Punta de sa Torre de ses Portes, Playa de las Salinas, Platja de ses Salines, Fishermen's Huts, Ibiza / Istock
Lo que hace especial a esta playa no es solo la estampa: es que forma parte de un Parc Natural declarado por el Parlament Balear en 2001, tras una protección parcial que ya existía desde 1995. El parque abarca las salinas históricas, es Freus —los islotes que separan Ibiza de Formentera— y una franja del norte de la isla vecina, con más de 2.800 hectáreas de tierra y cerca de 13.000 hectáreas marinas, un 75% de todo el espacio protegido, incluido en la lista Ramsar de humedales de importancia internacional y catalogado como Zona de Especial Protección para las Aves.

Vista aérea del Parque Natural de Ses Salines / Istock
Nada de esto llegó por casualidad. En 1977, unas 2.000 personas se manifestaron bajo el lema "Ses Salines: Parc Natural" para frenar la presión urbanística sobre este tramo de costa, una lucha ciudadana que lograda 24 años después. Y bajo esas aguas transparentes crece la razón de todo: las praderas de posidonia oceánica, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 junto con el resto del patrimonio natural de Ibiza, y consideradas las mejor conservadas de todo el Mediterráneo. No es una etiqueta turística: esa planta es la que filtra el agua, protege la playa de la erosión y explica por qué el Mediterráneo aquí parece de otro color.

Es Cucó, Porroig, Playa y Acantilado, Ibiza / Istock
Ibiza antes de Ibiza
Alejarse un par de kilómetros de la arena de Ses Salines lleva a la Torre d'en Rovira, una torre de vigilancia del siglo XVI en la punta suroeste del parque, a la que se llega a pie o en bicicleta. Desde ahí se ve Formentera, se ven los islotes des Freus y se ven las salinas al mismo tiempo, y el atardecer que cae detrás de todo eso es probablemente el más cinematográfico de la isla, sin necesidad de exagerar. Pegada a Ses Salines, la Platja d'Es Cavallet ofrece el mismo parque natural con menos gente y más ambiente de residente que de turista de paso.

La Torre d'en Rovira se encuentra frente a los islotes occidentales entre las playas de Comte y Cala Bassa en la isla de Ibiza / Istock
Conexiones
Desde Madrid hay vuelos directos a Ibiza de aproximadamente una hora y cuarto con frecuencias diarias durante todo el año, y también existen conexiones por ferri desde Barcelona (entre 7 y 9 horas) o Valencia (unas 4 horas) para quien prefiera llevar coche desde la Península. Una vez en la isla, alquilar un vehículo es prácticamente obligatorio para moverse por el sur, donde el transporte público es escaso.
Entre octubre y marzo, los flamencos ocupan las salinas como si tuvieran allí un hogar de temporada, algo que solo pasa porque el humedal sigue funcionando como funcionaba antes de que llegara el turismo. Para entender cómo empezó todo, hay que subir a Dalt Vila, el casco amurallado del siglo XVI de Ibiza ciudad, también Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1999, con sus murallas renacentistas y su catedral asomada al puerto. Y hay que bajar hasta Sa Caleta, el yacimiento fenicio del siglo VII antes de Cristo que se considera el primer asentamiento europeo documentado en todo el archipiélago balear. Ses Salines es el final de esa misma historia: la sal que los fenicios empezaron a explotar aquí sigue siendo, más de 2.600 años después, uno de los souvenirs más buscados de las islas.

Dalt Vila, Ibiza / Istock
Cómo llegar y cuándo ir
Si quieres disfrutar al máximo de tu paso por la isla apunta, porque estas son las claves prácticas que deberás tener en cuenta para organizar la visita perfecta:
- Ses Salines al mediodía: la luz alta resalta el contraste entre la arena blanca, el agua turquesa y las montañas de sal rosada.
- Torre d'en Rovira al atardecer: el mirador con vistas simultáneas a Formentera y a las salinas.
- Buceo en los fondos de posidonia: la mejor forma de entender por qué el agua aquí es tan transparente.
- Escapada a Formentera: ferri de unos 30-35 minutos desde el puerto de Ibiza, con paellas de marisco en chiringuitos como Beso Beach.
- Mejor época: mayo-junio para tranquilidad, julio-agosto con más ocupación pero el parque natural intacto, y octubre-noviembre para ver los flamencos y disfrutar del vaciado progresivo de la isla.
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