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El refugio de Ana Belén es un lugar al que considera su “patria de la infancia”: “Ir al pueblo era volver a lo esencial”

La artista madrileña pasó allí los veranos de niña junto a su familia y aún mantiene el vínculo con este municipio segoviano.

El refugio de Ana Belén es un lugar al que considera su “patria de la infancia”

El refugio de Ana Belén es un lugar al que considera su “patria de la infancia” / Wikimedia Commons / GTres

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Ana Belén nació y creció en el corazón de Madrid, pero durante los veranos de su infancia cambiaba el trajín de la calle del Oso, en pleno barrio de Lavapiés, por un pequeño y acogedor municipio segoviano de apenas 655 vecinos muy ligado a su historia familiar. “Siempre me gustó venir con mi familia”, confesaba años atrás para Castilla y León Televisión. Allí están sus raíces paternas y la célebre cantante sigue refiriéndose a este lugar, en sus propias palabras, como su “patria de la infancia”.

Iglesia de Cabezuela

Iglesia de Cabezuela / Wikicommons | Rastrojo

Cabezuela, a 47 kilómetros de la capital segoviana, ocupa un lugar muy especial en los recuerdos de la artista y es mucho más que su lugar de veraneo. Su padre, Fermín Cuesta, era natural de este rincón y su abuela Matilde enseñaba a leer y escribir en la escuela del pueblo. La casa familiar, que sigue en pie, se convirtió en el escenario de sus veranos de niña en una época en la que todavía estaba muy lejos de la gran trayectoria musical y teatral que terminaría convirtiéndola es una de las figuras más queridas de España.

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Ella misma ha reflexionado abiertamente sobre lo que significaba ese refugio frente a la vorágine madrileña. Para ella, aquel viaje estival suponía sumergirse de lleno en una realidad completamente distinta: “Es ese lugar donde descubres que el mundo no es solo asfalto, sino que huele a campo y a lumbre”, señalaba en declaraciones recogidas por The Objective.

Mientras en Madrid daba ya sus primeros pasos en el mundo del espectáculo, en Cabezuela podía quitarse el traje de artista y respirar tranquila: “Ir al pueblo era volver a lo esencial. Allí era ‘la hija de la Pilar’, y me encantaba esa sensación de no ser nadie más que eso”, recordaba con nostalgia.

Ana Belén ha admitido que continúa escapándose a Cabezuela siempre que la agenda se lo permite, aunque a veces lo haga “de manera clandestina” para disfrutar del anonimato que es prácticamente imposible de alcanzar en la capital. En 2013, sin embargo, volvió entre aplausos para ejercer como orgullosa pregonera de las fiestas patronales. Y el cariño es mutuo: el pueblo bautizó una de sus calles con el nombre de la cantante.

Una villa para desconectar de la gran ciudad

Imaginamos que cuando Ana Belén vuelve a la tierra de su familia pasea por el casco urbano y se topa con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo renacentista al que acompañan otros puntos clave de la vida en este pueblo como los antiguos lavaderos cubiertos, el potro de herrar, la ermita del Santo Cristo del Humilladero y la emblemática Casa Panera. Esta última está en la misma plaza Mayor, y es un edificio del siglo XVII que recuerda a esa economía tradicional en la que el almacenamiento del grano resultaba vital.

Cabezuela, en Segovia.

Cabezuela, en Segovia. / Istock / JUAN ENRIQUE DEL BARRIO

Pero seguro que el entorno natural explica la otra mitad del flechazo de la cantante con esta tierra: Cabezuela se ubica junto al cauce del río Cega y cuenta con muchos senderos históricos. Un plan perfecto para ponerte las botas de caminar es la Senda de los Caños, una ruta circular de unos 17 kilómetros que pasa por el término municipal bordeando la ribera.

Para Ana Belén, ese paisaje está inevitablemente asociado a un estilo de vida tranquilo que hoy nos parece casi un sueño. Alguna que otra vez ha recordado cómo en aquellos años 60 bajar al río se hacía en carro de bueyes porque apenas circulaban coches por el pueblo. Nada que ver con la postal de las luces de Gran Vía en Madrid.

Casa consistorial de Cabezuela

Casa consistorial de Cabezuela / Wikicommons | Rastrojo

Si te animas a organizar una escapada por la zona, la visita da para mucho más que Cabezuela, ya que el municipio forma parte de la histórica Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda y está rodeada de algunos de los tesoros naturales y patrimoniales más impresionantes de Segovia. Por ejemplo, a un paso tienes el Parque Natural de las Hoces del río Duratón, donde los buitres leonados planean sobre el agua.

Cabezuela es el punto de partida perfecto para descubrir el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón

Cabezuela es el punto de partida perfecto para descubrir el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón / Istock

De hecho, Cabezuela es un punto clave en el conocido Camino de San Frutos. La quinta etapa de este itinerario senderista parte del propio pueblo y avanza hacia los cortados del Duratón antes de alcanzar la ermita de San Frutos, que está suspendida sobre uno de los meandros más fotografiados de España. Ya solo por esto merece la pena el viaje. También puedes acercarte a Turégano, con su imponente castillo medieval, o deambular por la medieval Sepúlveda para degustar su famoso cordero lechal.