El refugio de Aitana Bonmatí (28 años) es un pueblo con pasado indiano y un castillo del siglo X: "Intento volver a mi pueblo cuando el fútbol me lo permite"
Un pueblo con más de mil años de historia que hoy también luce el nombre de su vecina más ilustre en un campo de fútbol.

Un pueblo de Cataluña que le ha puesto su nombre a un campo de fútbol. / Istock
En el Théâtre du Châtelet de París, el pasado mes de septiembre, Aitana Bonmatí levantó su tercer Balón de Oro consecutivo, una hazaña que solo Michel Platini y Johan Cruyff habían firmado antes que ella. El Barcelona ya había blindado a su centrocampista con una renovación hasta 2028, convirtiéndola en la futbolista mejor pagada del mundo, y la selección española la tuvo como pieza clave en la final de la última Eurocopa. Entre galas, títulos y aeropuertos, hay un lugar al que Bonmatí regresa siempre que el calendario se lo permite.

Viñedos de todo el barrio histórico de "Sota Ribes" en Sant Pere de Ribes / Istock / PAISATGES VERTICALS - Ricard Vaque
Ese lugar es Sant Pere de Ribes, en la comarca del Garraf, donde nació el 18 de enero de 1998 y donde sigue residiendo entre temporada y temporada. Fue allí, en el CD Ribes, donde dio sus primeras patadas al balón siendo la única niña del equipo, antes de recalar en La Masía a los 13 años. Sus padres, Vicent Conca y Rosa Bonmatí, ambos profesores de Lengua y Literatura Catalana, impulsaron además el cambio legal que permitió anteponer su apellido materno al paterno, una decisión que hoy lleva escrita en cada titular. "Intento ir volviendo a mi pueblo cuando el fútbol y los estudios me lo permiten", ha explicado ella misma sobre ese vínculo que nunca se ha roto.

Adriana Fernández
Un castillo del siglo X y las casas que trajeron América
El núcleo antiguo de Ribes, conocido como Sota Ribes, no creció por casualidad alrededor de una plaza cualquiera. Lo hizo al amparo del castillo de Ribes, una fortificación del siglo X levantada para vigilar el paso entre la montaña y el mar durante la Edad Media. Sus calles estrechas y empedradas conservan todavía ese trazado defensivo, y pasear por ellas es entender por qué el municipio se llama "de Ribes" y no de otra manera: el agua, la piedra y la frontera marcaron su origen mucho antes de que nadie soñara con balones de oro.

Iglesia neogótica de Sant Pere de Ribes inspirada en Santa María del Mar / Istock
Siglos después, el pueblo vivió una segunda transformación con el regreso de quienes habían emigrado a hacer fortuna en América. Sant Pere de Ribes forma parte de la Ruta de los Indianos de la provincia de Barcelona, y ese legado se lee en edificios como Can Miret de les Parellades o la propia Casa de la Vila, construcciones señoriales que los indianos levantaron a su vuelta como símbolo de un éxito forjado a miles de kilómetros de casa. Ese contraste —el castillo medieval que defendió la costa y las casonas que trajeron el dinero de ultramar— es lo que distingue a Ribes de cualquier otro pueblo de la comarca.

Viñedos y Sant Pere de Ribes de telón de fondo. / Istock / 5
De la Masía al Garraf: patrimonio, viñedos y el sabor del xató
El homenaje más reciente del pueblo a su futbolista se puede tocar con las manos: el campo del CD Ribes, el mismo donde ella empezó a jugar, se llama hoy Aitana Bonmatí Conca, y a su entrada preside un mural del artista urbano FERT.ONE con la leyenda "Gana o aprende, no pierdas nunca" y una referencia a "Made in La Masía". No es solo un gesto simbólico: desde sus primeros títulos con el Barça y la selección, el número de equipos femeninos inscritos en el club se ha multiplicado, y hoy Ribes funciona como puerta de entrada al Parque Natural del Garraf, con sus paisajes kársticos y rutas de senderismo entre viñedos de la Denominación de Origen Penedès.

Calle de Sant Pere de Ribes / Istock
Llegar hasta aquí es sencillo: Rodalies conecta Barcelona con la estación de Sant Pere de Ribes o con la cercana de Garraf en poco más de cuarenta minutos, y el pueblo está a un paso de Sitges. Una vez allí, merece la pena perderse por Sota Ribes, subir hasta el castillo y completar la visita con alguna ruta corta por el parque natural antes de sentarse a comer. Y sentarse a comer, en Ribes, significa casi siempre una cosa: xató, la ensalada de escarola, bacalao y salsa de romesco que se disputan Sitges, Vilanova i la Geltrú, El Vendrell y el propio Ribes como origen, y que este mismo año ha vuelto a reunir a cuatro restaurantes del casco urbano —La Nova Premsa, La Farina, Marboa Gastrobar y La Terraza del Factor— dentro de la Ruta del Xató, cada uno con su propia versión del plato.
No hace falta preguntarle a nadie del Ayuntamiento si el pueblo se siente orgulloso: basta con ver cómo ha crecido la cantera femenina del CD Ribes desde que Aitana empezó a acumular Balones de Oro, o escuchar a la propia alcaldesa recordar que ella nunca ha dejado de formar parte de la vida del municipio, ni de los bailes populares ni de las visitas al club donde sigue siendo, para niñas y niños por igual, la vecina que un día empezó a dar patadas a un balón en la misma plaza donde hoy juegan ellos.
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