El refugio de Aimar Bretos (39 años), el sustituto de Ángels Barceló, está en San Sebastián: "Es el lugar donde mi familia abordaba las cuestiones importantes"
El periodista donostiarra tomará las riendas de Hoy por hoy en la Cadena SER a partir del 31 de agosto, relevando a Ángels Barceló tras casi siete años al frente del matinal más escuchado de España. Entre los retos de una nueva etapa profesional marcada por la exigencia, el comunicador siempre tendrá el Monte Urgull como ancla emocional.

El refugio de Aimar Bretos es el sitio más bonito de San Sebastian / Istock
Aimar Bretos es un periodista originario de San Sebastián, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, que se incorporó a la SER en 2008 y desde entonces ha combinado la dirección y presentación radiofónica con nuevos formatos sonoros. Después de pasar por los informativos de fin de semana, dio el salto a Hoy por hoy, espacio matinal en el que permaneció durante las respectivas etapas de Carles Francino, Gemma Nierga y Pepa Bueno, siendo el número dos y el sustituto de la actual presentadora del Telediario de TVE durante sus ausencias hasta 2019. Posteriormente, fue subdirector de Hora 25 hasta 2021, año en el que cogió las riendas en solitario del espacio nocturno de Cadena SER, después de que Pepa Bueno fuese nombrada directora de El País. Ahora, con apenas 39 años y una trayectoria que ya acumula premios Antena de Oro y Ondas, afronta el mayor desafío de su carrera. A partir del 31 de agosto tomará el mando de Hoy por hoy, un programa histórico en las mañanas con más de 40 años de trayectoria, en cuya larga historia han desfilado nombres como Iñaki Gabilondo, Carles Francino o Pepa Bueno.

Escaleras que suben al Monte Urgull. / Istock
El propio Bretos lo ha anunciado con la mezcla de ilusión y responsabilidad que caracteriza su perfil. "Les podemos contar ya que a partir de septiembre voy a dirigir Hoy por hoy con un compromiso del mejor periodismo, de la mayor independencia de ese periodismo que tan bien saben hacer los periodistas de esta redacción. Va a ser una gozada desayunar todos los días con ustedes", afirmó. Seis horas diarias ante el micrófono, de lunes a viernes, más la producción de La noche de Aimar en laSexta: la agenda de Bretos va a ser, a partir del otoño, verdaderamente agotadora.

Sagrado Corazon de Jesus en San Sebastian. / Istock / TONO BALAGUER
En los momentos de mayor presión, los grandes comunicadores suelen recurrir a sus raíces. Y las raíces de Aimar Bretos tienen nombre propio: el barrio de Gros, en San Sebastián, donde creció. Un día a día que le mantiene en Madrid, dejando atrás su San Sebastián natal, donde viven desde su padre a sus hermanos, y al que intenta volver siempre que puede. Antes de que llegase la universidad y los amigos del Parque Yamaguchi de Pamplona —donde él mismo ha reconocido que dejó parte de su alma y donde se fraguaron sus primeras conversaciones de fondo—, hubo un lugar que lo formó desde la infancia: el Monte Urgull.

Adriana Fernández
El monte que guarda las conversaciones de la familia Bretos
Hay lugares que no son solo paisaje: son memoria, son vínculo, son la geografía íntima de quienes los habitan. Para Aimar Bretos, ese lugar es el Monte Urgull, el pequeño promontorio que se alza sobre la Parte Vieja de San Sebastián como un vigía eterno sobre la bahía de La Concha. "Muchas de las conversaciones importantes de mi vida familiar, y específicamente con mi padre, las hemos tenido en el Monte Urgull. Es muy pequeñito, tiene 100 metros o así, pero está muy integrado en la ciudad, y cuando hay algo importante que hablar, subimos al Monte Urgull y, durante el paseo, o desde arriba, es donde se abordan las cuestiones importantes en la familia Bretos", reveló en el programa El Faro, de Mara Torres.

Castillo de la Mota, en el Monte Urgull. / Istock
Una confesión que dice mucho de quién es este periodista: alguien que asocia los momentos trascendentales no a despachos ni a cafeterías, sino a una cumbre modesta, accesible, integrada en el latido cotidiano de la ciudad. Toda la banda sonora de su vida está condicionada por lo que musicalmente le educó su padre, y Duncan Dhu, y otros referentes del Donosti sound, forman parte de esa banda sonora. El Monte Urgull y esa música son, juntos, el territorio sentimental de Aimar.
Nacido el 25 de noviembre de 1986, Aimar se crio en San Sebastián, concretamente en el barrio costero de Gros, donde todavía conserva su cuadrilla de amigos y a la que ve con asiduidad. Si algo se ha propuesto Bretos en la vida es ser una persona presente con los suyos: "Intento ir al norte, a mis orígenes, siempre que puedo. No quiero ser el tío de Madrid que viene para bodas, bautizos y comuniones. Quiero estar más de lo que estoy", afirmó. Con esa declaración de intenciones en mente, el Monte Urgull es para el una promesa de regreso.

Vista del monte Urgull desde San Sebastián / Istock / Prab Naththarampatha
Y para quienes no conozcan el lugar, conviene saber que merece mucho más que una visita de cortesía. Este pequeño monte, situado entre la Parte Vieja y el Paseo Nuevo de Donostia, frente al mar Cantábrico, en uno de los extremos de la bahía de La Concha, sorprende con algunas de las mejores vistas de toda la capital guipuzcoana. Desde que se erigiera el Castillo de la Mota en el siglo XII, a más de 100 metros sobre el nivel del mar, muchas han sido las remodelaciones que ha sufrido el fuerte militar para reforzar su carácter defensivo, hasta el punto de que el rey Sancho el Mayor de Navarra, que lo mandó construir, no lo reconocería.
El monte fue testigo en 1794 de la primera capitulación de la ciudad a manos de los franceses y presenció el incendio de lo que hoy es el casco antiguo, fruto de la batalla entre las tropas galas y el ejército anglo-portugués que destruyó la ciudad en 1813. En la cima aguarda la impresionante estatua del Sagrado Corazón y las fortificaciones y cañones del Castillo de la Mota. El Sagrado Corazón es una estatua de 12 metros de altura que bendice la ciudad desde 1950, y en su base hay una capilla, por lo que el total del monumento supera los 24 metros de altura. También conocida como el Cristo de la Mota, junto a la capilla podrán verse un aljibe y varios cañones de diferentes épocas, entre ellos el curioso cañón Rosita Wicke, que luce una inscripción singular.

Isla Santa Clara y Monte Urgull en la bahía de la ciudad vasca de San Sebastián / Istock
El término Urgull procede del gascón y significa "orgullo", algo no casual, pues durante siglos en San Sebastián convivieron tres lenguas: euskera, castellano y gascón. Una curiosidad lingüística que añade una capa más de sentido a la ciudad donde el periodista se formó.
Gros, la cuadrilla y el faro de Santa Clara: los otros refugios de un donostiarra en Madrid
El Monte Urgull es el símbolo más visible del mapa sentimental de Aimar Bretos, pero no el único. Su vida se desarrolló en el barrio donostiarra de Gros, al que sigue muy conectado, y donde está, además, su cuadrilla, su grupo de amigos imprescindibles, a muchos de los cuales conoció cuando iba al colegio. Gros es uno de los barrios más vibrantes de San Sebastián, el favorito de los surfistas y de quienes buscan la ciudad más joven y auténtica. Situado al otro lado del río Urumea respecto al centro, acoge la playa de la Zurriola —con sus olas perfectas para el surf y su atmósfera más informal que la Gran Concha—, el Palacio de Congresos Kursaal, obra de Rafael Moneo, y una escena de pintxos y bares que rivaliza sin ruborizarse con la de la Parte Vieja. Es el barrio que forjó al periodista, y cada vez que regresa al norte, es a ese territorio al que vuelve.

Barrio de Gros, en San Sebastián. / Istock
Pero si hay un punto de fuga más íntimo todavía en la geografía bretsiana de San Sebastián, ese es el faro de la isla de Santa Clara. El periodista lo mencionó al final de una entrevista en el podcast Los Gatopardos: "Lo llevaría conmigo al faro de la isla de Santa Clara porque es la persona que me ayuda a tomar buenas decisiones en los momentos en los que hay luz, pero también en los de oscuridad", declaró refiriéndose a su colaborador Víctor Olazábal.
La isla de Santa Clara es un pequeño islote ubicado en el centro mismo de la bahía de La Concha, accesible en barco desde el puerto durante los meses de verano, con su faro histórico y unas vistas de Donostia que quitan el aliento: la ciudad entera desplegada a los pies del Urgull, el Monte Igueldo al fondo y la marea rompiendo en la arena de la playa más bonita del Cantábrico. Para Aimar Bretos, esos paisajes no son postales: son el lugar desde el que se toman las decisiones importantes, se caminan los problemas y se renueva la energía para volver a Madrid y ponerse, desde el 31 de agosto, al frente del matinal más escuchado de España.
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