Ramón García, presentador

Puestos a viajar, lo hace todos los días desde Pozuelo de Alarcón (Madrid) a Toledo para presentar en la tv de Castilla-La Mancha el programa “En Compañía”. Pero este bilbaíno de 56 años, simpático y extrovertido, no olvida sus paisajes de la infancia, ubicados en las encartaciones de Vizcaya, ni las experiencias insólitas vividas en sus viajes al extranjero.

Javier del Castillo
 | 
Foto: Victoria Iglesias

Como cada mañana, aparca frente al edificio de CMM (Castilla-La Mancha Media), en el polígono de Santa Bárbara, y se incorpora a la redacción del programa de las tardes En Compañía, líder de audiencia de las televisiones autonómicas en esa franja horaria. El hombre que mejor sabe dar las campanadas, el presentador de concursos como ¿Qué apostamos? o El Grand Prix, disfruta ahora del cariño de los castellano-manchegos. Ramón García ha ido descubriendo los encantos de esta tierra, a la vez que disfruta de viajes programados casi siempre por su mujer y sus hijas.

¿Cómo recuerda los paisajes vizcaínos de su infancia?

La referencia de esa etapa de mi vida son Las Encartaciones; Zalla, Valmaseda y Sodupe, donde viví con mis padres hasta los 6 años. Es una zona maravillosa de montes y valles surcados por el río Cadagua. Como digo yo, mis muertos están allí enterrados. También me viene a la cabeza el paisaje de Mundaca, de moda con el rodaje de Juego de Tronos: San Juan de Gaztelugatxe y todo aquello. Estás mirando al Cantábrico y cuando te das la vuelta ves todo el monte verde. Es maravilloso.

¿Vuelve con frecuencia a Bilbao?

Voy con mis hijas para que conozcan la tierra paterna y no fallo nunca en la Semana Grande (Aste Nagusia). A mi mujer le encanta. Además, tengo allí a mis padres, ya muy mayores.

¿Dónde veraneaba de pequeño?

He veraneado toda mi vida en Laredo (Cantabria). Veranos de bicicletas y katiuskas, porque allí llovía mucho, pero muy bonito. Tengo buenos recuerdos de esa zona maravillosa de Laredo, Noja e Isla.

¿Viajar forma parte de sus prioridades ociosas?

Patricia, mi mujer, siempre me dice: “Cariño, eres buen compañero de viaje, pero cuando llegas al destino”. Cada vez soporto menos el avión. Lo llevo fatal. Me cuesta mucho el arranque. Eso sí, una vez llegados al hotel, todo perfecto.

Ramón García

¿Cuál es su papel en la planificación de estas salidas?

Cuando viajamos por España, me gusta improvisar y parar con el coche donde me apetezca, pero si vamos fuera de España lo llevamos todo planificado. Prefiero ir a cosas concretas. Además, desde niño me hago yo solito la maleta.

¿Recuerda su primer viaje al extranjero?

Perfectamente. Fue una bilbainada. De copas por Bilbao, empezamos con que teníamos que ir a ver a unos amigos que vivían en México DF y al día siguiente compré tres billetes y cruzamos el Atlántico. Llegamos los tres de Bilbao al aeropuerto de la capital mexicana, como tres pardillos. Fue un impacto brutal, una ciudad terrible, que me encantó. He vuelto luego varias veces.

¿En qué países más ha estado?

Francia, Italia, Estados Unidos, Austria, República Checa... Teníamos todo planificado para ir a Nueva York con unos amigos dos días después del atentado de las Torres Gemelas. Lógicamente, no pudimos ir, y desde entonces no he sido capaz de volver a intentarlo. Solo he parado dos veces en NY, camino de Miami y Las Vegas. Solo de pensarlo me da angustia.

¿Dónde fue de viaje de novios?

Íbamos a ir a Australia y Nueva Zelanda y finalmente acabamos en un crucero por Miami y las Islas Vírgenes, porque adelantaron la grabación de El Grand Prix y solo pude coger diez días.

¿Lo que más le ha sorprendido en sus desplazamientos por Castilla-La Mancha?

Además de ciudades maravillosas como Toledo y Cuenca, hay otros sitios increíbles. Siempre digo que esta región es la gran desconocida. La gente se va a tomar por el saco y no conoce su tierra. A mí esto me da coraje.

Ramón García

¿Una ciudad que le haya impresionado?

Praga me entusiasmó. Me ha gustado más que París y Viena.

¿Si tuviera que elegir un país?

Me quedaría con España. Salimos siempre perdiendo cuando viajamos fuera. Galicia y Asturias son maravillosas; Canarias, el País Vasco, la costa gaditana, irte a una casa rural y escuchar el rumor de un río... A mi mujer le encantaría ir a China o Japón, pero, ¿qué hago yo en Japón, donde hay tanta gente? Me agobio.

¿El hecho de ser conocido condiciona sus movimientos?

No me agobia en absoluto, y eso que algunos se sacan más fotos conmigo que delante de los monumentos. Puedes encontrarte con alguien de Bilbao en cualquier sitio. Mi suegra es de Cádiz y allí vamos en verano. En la playa de Barrosa (Chiclana) escucho de vez en cuando: “Aupa Athletic, Ramontxu”. Se ve que la gente de Bilbao ha doblado el mapa por Madrid y se ha ido al Sur.

¿Un destino que le haya impactado de una manera especial?

Venecia. Es un sitio idílico, sin ruidos de coches, distinto a todo lo que había visto. Me encantó por la decadencia que tiene.

¿Qué supone la gastronomía en sus desplazamientos?

La comida para mí es primordial. La practico bastante cuando viajo por España, porque como aquí no se come en ningún sitio.

Ramón García

¿Playa o montaña?

Siempre he sido más de playa. Antes playas del Cantábrico y ahora playas gaditanas.

¿Adquiere objetos y recuerdos de los lugares que visita?

Al principio, lo hacía, pero nunca he coleccionado nada. En mi primer viaje a México compré un elefante de alabastro para mi madre y cargué con él todo el tiempo, por no haberlo comprado el último día. Cada vez que lo veo en su casa, recuerdo lo que pesaba el condenado.

¿Dónde recalará cuando se retire?

No lo he pensado. Pero creo que en invierno estaré al solete y en verano me iré para arriba, a las Fiestas de Bilbao.