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Las raíces separadas de Iñaki (32) y Nico Williams (24) cuentan la historia más emocionante del fútbol español: hermanos, internacionales por dos países y nacidos en ciudades diferentes

Hermanos, compañeros en el Athletic Club y protagonistas del mismo Mundial de 2026 con dos selecciones distintas: la historia empieza en dos ciudades separadas por 155 kilómetros de carretera.

De distinto origen, los hermanos Williams representan el nuevo futbol y, a su vez, sus propias raíces.

De distinto origen, los hermanos Williams representan el nuevo futbol y, a su vez, sus propias raíces. / Istock

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A 155 kilómetros por carretera, algo más de hora y media en coche, separan Bilbao, en el País Vasco, de Pamplona, capital de Navarra. Ambas superan los 200.000 habitantes y ambas forman, desde hace más de tres décadas, el mapa sentimental de una misma familia: la de Félix y María Williams, origen del apellido que este verano ha vuelto a ocupar portadas deportivas en dos continentes distintos.

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Adriana Fernández

El matrimonio llegó primero a Bilbao, para mas tarde trasladarse a Sesma, un pueblo de la Ribera navarr y, finalmente, a Pamplona. Iñaki Williams y Nico Williams volverían a coincidir en Bilbao a partir de 2012, cuando el mayor fichó por la cantera del Athletic Club y la familia regresó a la capital vizcaína. Este verano, cada uno a su manera, escribió una página distinta del mismo Mundial: España se proclamó campeona del mundo el 19 de julio en la final ante Argentina (1-0), con Nico Williams interviniendo en la jugada del gol decisivo pese a llegar mermado físicamente por una lesión muscular; Ghana, con Iñaki en su ataque, cayó en octavos de final ante Colombia en Kansas City tras superar la fase de grupos.

Museo Guggenheim de Bilbao

Museo Guggenheim de Bilbao / Istock

Bilbao, la villa que vio nacer al capitán del Athletic

Bilbao es hoy la ciudad más poblada del País Vasco, cabecera de un área metropolitana que ronda el millón de habitantes a orillas de la ría del Nervión. Su Casco Viejo, conocido como las Siete Calles, conserva el trazado medieval del origen de la villa y concentra buena parte de la vida bilbaína: bares de pintxos, el Teatro Arriaga y, muy cerca, la Basílica de Begoña, donde Iñaki Williams se casó con Patricia Morales el 1 de junio de 2024 y donde fue padre por primera vez el 1 de enero de 2026.

Erribera merkatua a orillas de la ría del Nervión en Bilbao

Erribera merkatua a orillas de la ría del Nervión en Bilbao / Istock / Torval Mork

La ciudad vivió una transformación radical a partir de la inauguración del Museo Guggenheim en 1997, que la convirtió en referencia internacional de arquitectura contemporánea junto al Museo de Bellas Artes, uno de los más completos del norte de España, y al Mercado de la Ribera, uno de los mercados cubiertos más grandes de Europa. A pocos minutos del centro, el Puente de Vizcaya, el puente transbordador que une Portugalete y Getxo desde 1893, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y a apenas un paseo del Casco Viejo se levanta San Mamés, el estadio donde Iñaki Williams es el séptimo jugador con más partidos oficiales de la historia del Athletic Club y donde ostenta el récord de más de 250 apariciones consecutivas en LaLiga, además de haber sido el primer jugador negro en capitanear al club rojiblanco.

Estadio San Mamés en Bilbao

Estadio San Mamés en Bilbao / Istock

El otro extremo del mapa familiar

Pamplona fue fundada en el año 74 antes de Cristo por el general romano Pompeyo con el nombre de Pompaelo, sobre un asentamiento vascón anterior. Su Casco Antiguo nació de la unión, en 1423, de tres burgos medievales —Navarrería, San Cernin y San Nicolás—, cada uno con su propia iglesia, y hoy sigue organizado alrededor de la Catedral de Santa María la Real, de estilo gótico, y de edificios civiles como la Cámara de Comptos. Las murallas y la Ciudadela, con más de cinco kilómetros de recorrido y declaradas Monumento Nacional, forman uno de los conjuntos militares renacentistas mejor conservados de Europa. Por la ciudad pasa también el Camino de Santiago, y cada julio, entre el 6 y el 14, Pamplona se transforma con los Sanfermines.

Claustros de la Catedral de Santa María la Real, Pamplona

Claustros de la Catedral de Santa María la Real, Pamplona / Istock / Giuseppe Anello

A 69 kilómetros de la capital navarra, en plena Ribera del Alto Ebro, se encuentra Sesma, un pueblo de apenas 1.248 habitantes que casi ningún medio ha mencionado al hablar de los Williams. Es la escala olvidada del recorrido familiar: el lugar donde Félix Williams trabajó en una granja tras salir de Bilbao y antes de que la familia se instalara definitivamente en Pamplona. Sesma conserva casas solariegas con escudos de piedra, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y una tradición artesana, la del esparto, que le valió durante generaciones el apodo de único pueblo espartero de Navarra.

Calles de Pamplona

Calles de Pamplona / Istock / Svetlana Day

Cómo organizar tu viaje

La ruta entre las dos ciudades, unos 155 kilómetros por autopista, se cubre en aproximadamente una hora y media en coche, con peajes en el trayecto. Quien quiera seguir el itinerario de los Williams puede plantear dos jornadas: una en Bilbao, con mañana dedicada al Casco Viejo y el Guggenheim y tarde de paseo por la ría hasta San Mamés y la Basílica de Begoña; otra en Pamplona, recorriendo murallas, Ciudadela y Casco Antiguo, con una parada intermedia —o una escapada aparte, si el tiempo lo permite— en Sesma.

En Bilbao, una parada obligada para comer o cenar es Víctor Montes, en la Plaza Nueva del Casco Viejo, una antigua tienda de ultramarinos reconvertida en referencia de la cocina vasca, con su barra de pintxos y su bacalao al pilpil como especialidad. En Pamplona, el Restaurante Iruñazarra, en la calle Mercaderes, a apenas 200 metros de la catedral, ofrece cocina navarra de producto local en un edificio clásico reformado del Casco Antiguo.