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Un puente icónico y una feria histórica: Las raíces separadas de Eva González (45 años) y Cayetano Rivera (49 años) son dos lugares repletos de patrimonios históricos

Un pueblo de la campiña sevillana con una feria concedida por el rey en 1441 y una ciudad serrana con una mina de agua excavada en el siglo XIV dentro de la pared de un desfiladero.

Dos lugares que guardan las raíces de la presentadora y el torero.

Dos lugares que guardan las raíces de la presentadora y el torero. / Istock

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El sábado 11 de julio de 2026, la parroquia que corona un pueblo de la campiña sevillana se llenó para una boda de familia. Entre los invitados estaba Eva González, que había pasado por ese mismo altar el 6 de noviembre de 2015. Es el templo más alto del casco, pegado al castillo, y desde su torre se domina la Vega de Carmona entera. La presentadora nació a doscientos metros de allí y sigue viviendo en el pueblo, algo que ha contado ella misma cada vez que le han preguntado por su acento.

Este es uno de los pueblos que marcaron su vida.

Este es uno de los pueblos que marcaron su vida. / Istock

A la otra punta de Andalucía, sesenta metros por debajo del mirador más fotografiado de la Serranía, hay una escalera excavada en la roca que baja hasta el cauce de un río. La construyeron en el siglo XIV para que la ciudad pudiera beber durante un asedio, y hoy se puede recorrer entera pagando una entrada. Cayetano Rivera no nació en esa ciudad, pero la familia de su madre sí es de allí: los Ordóñez llevan cuatro generaciones vinculados al lugar y conservan una finca a pocos kilómetros del casco. Dos edificios, dos apellidos, dos provincias. Mairena del Alcor y Ronda.

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Sara Fernández García

El pueblo con una avenida llamada Eva González

Mairena del Alcor tiene 24.339 habitantes y está a tan solo 20 minutos de la provincia de Sevilla. Aquí nació Eva González el 5 de noviembre de 1980, aquí sigue viviendo después de veinte años de televisión en Madrid, y aquí hay una avenida rotulada con su nombre. El pueblo le ha ido devolviendo el gesto: primero la Medalla de la ciudad de Sevilla en 2014, después la Medalla de Andalucía a la Proyección de Andalucía, que recogió el 28 de febrero de 2026 en el Teatro de la Maestranza. En ese acto resumió lo que siente por este sitio en cinco palabras: "Todo lo que soy nació aquí".

Plaza de San Sebastián (Mairena del Alcor)

Plaza de San Sebastián (Mairena del Alcor) / Wikicommons

El edificio al que ha vuelto varias veces está en lo más alto del casco, pegado al castillo. Es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donde se casó el 6 de noviembre de 2015 y donde estuvo de invitada el pasado 11 de julio, en la boda de una prima. La llaman barroca por costumbre y no lo es. Barroco es su retablo mayor, de mediados del siglo XVIII, con estípites que suben hasta la bóveda y ocupan el fondo entero del presbiterio. El resto del templo es tres siglos anterior.

iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Mairena del Alcor.

iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Mairena del Alcor. / Wikicommons

Lo que se ve al entrar es un interior mudéjar de finales del XIV o principios del XV: tres naves separadas por arcos ojivales que apoyan en pilares cruciformes de ladrillo, y encima, en lugar de bóveda, una armadura de madera de par y nudillo con tirantes pareados. El campanario llegó después, a caballo entre el XVI y el XVII, y con él dos tribunas laterales. Una de ellas la techó Diego López de Arenas, el maestro carpintero sevillano que escribió el tratado con el que se aprendió a montar esos armazones en toda Andalucía. Ese alfarje sigue ahí, encima de las cabezas, y es la razón por la que la iglesia del pueblo de Eva González no es una iglesia de pueblo cualquiera.

El castillo de Mairena que un arqueólogo compró en ruinas para vivir dentro

En 1902, la fortaleza que preside el pueblo llevaba siglos abandonada y no le interesaba a nadie. La compró un extranjero: Jorge Bonsor, inglés nacido en Francia, pintor de formación y arqueólogo por vocación, que llevaba años excavando los yacimientos de Los Alcores. En lugar de restaurarla como monumento, la arregló para vivir dentro: se mudó en 1907 y allí siguió hasta su muerte, el 15 de agosto de 1930. Montó su casa y su museo a la vez, colocando en las salas lo que iba sacando de las excavaciones de la comarca junto a su biblioteca y su archivo, y empezó a recibir visitas concertadas con las agencias de viajes de la época, a las que atendía en el jardín con un refrigerio y recuerdos a la venta. Ese montaje sigue exactamente como lo dejó él: se cruza la puerta de una fortaleza del siglo XIV y por dentro se recorre un museo de principios del XX intacto.

Castillo de Luna, Mairena del Alcor

Castillo de Luna, Mairena del Alcor / Wikicommons

El continente aguanta la comparación. La primera fase es de pleno XIV, con cuatro torres cuadradas de 8,5 metros de lado orientadas a los puntos cardinales alrededor de un patio de armas de unos 750 metros cuadrados; el foso y la barbacana con troneras se añadieron entre 1471 y 1474, durante la guerra entre las casas de Arcos y Medina Sidonia. El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico lo cataloga como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento y se visita de miércoles a domingo con guía, reservando en la oficina de turismo de la calle Real. Merece subir a última hora de la tarde, cuando la luz cae de lado sobre la Vega de Carmona y el antiguo olivar, hoy parque público, se llena de gente; bajando, la calle del Arco encuadra la torre de la iglesia al fondo y es la foto que se lleva todo el mundo. Aquí se entiende también el calendario del pueblo: la Feria de Abril nació en 1441 por concesión del rey Juan II de Castilla, fue declarada en noviembre de 2000 Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía y en 2026 celebró su 584ª edición, una semana antes que la de Sevilla, mientras que a finales de agosto llega el Festival de Cante Jondo Antonio Mairena, por el cantaor nacido aquí, cuya primera edición se celebró el 25 de agosto de 1962.

Castillo de Mairena del Alcor.

Castillo de Mairena del Alcor. / Campu | Wikicommons

La ciudad de la familia de Cayetano esconde una escalera nazarí de sesenta metros

Cayetano Rivera no nació en Ronda. Su vínculo con la ciudad viene por vía materna: los Ordóñez, la familia de su madre, llevan cuatro generaciones ligados a este sitio, y conservan a pocos kilómetros del casco una finca que compró su bisabuelo. Es la explicación de por qué a un madrileño de 49 años se le asocia siempre con una ciudad de la Serranía malagueña de 33.671 habitantes, a hora y media de coche del pueblo de Eva González.

Casco histórico de Ronda.

Casco histórico de Ronda. / Istock

Lo que hay que ver en Ronda casi nadie lo ve, porque está debajo. A la Casa del Rey Moro se entra por un jardín en terrazas colgado del escarpe, y en cuanto se cruza la primera puerta la temperatura cae varios grados. Debajo empieza la mina de agua: una escalera excavada en el siglo XIV aprovechando una grieta natural de la pared del Tajo, que baja sesenta metros hasta el cauce del Guadalevín. Se construyó para que la ciudad pudiera beber durante un asedio, y por el camino quedan una sala de armas, una cámara que llaman la habitación de los secretos y el hueco donde giraba la noria que subía el agua en pellejos de cuero. Es la obra hidráulica nazarí mejor conservada de Andalucía.

Lo de arriba es del siglo XX. En 1911 compró la propiedad Trinidad von Scholtz, duquesa de Parcent, y encargó el jardín al paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, que resolvió el desnivel en tres terrazas unidas por escalinatas de azulejo y abrió miradores directos al vacío. Ese jardín está declarado Bien de Interés Cultural desde 1943. La casa principal sigue cerrada y en mal estado; se visitan la mina y el jardín, abiertos a diario.

Ronda, Andalucía.

Ronda, Andalucía. / Istock

A cinco minutos andando está el Puente Nuevo, que es lo que todo el mundo viene a ver. Se proyectó en 1751, se empezó en 1759 y se inauguró en 1793; trabajaron en él Domingo Loys Monteagudo, Alonso Gil y Juan Antonio Díaz Machuca, aunque se atribuye a José Martín de Aldehuela, que se hizo cargo en 1785 y lo remató. Mide 98 metros de altura y sus sillares salieron del fondo mismo de la garganta. El anterior, inaugurado en 1735, se derrumbó seis años después y mató a unas cincuenta personas. Sobre el arco central hay una cámara que sirvió de prisión y que hoy alberga una exposición sobre la obra. El error del visitante es asomarse desde arriba: el puente solo se entiende desde abajo, cuando se ve dónde apoya.

La vista del Arco de Felipe V cerca del Puente Viejo en Ronda

La vista del Arco de Felipe V cerca del Puente Viejo en Ronda / Istock / AnnSU

Qué hay alrededor y qué se come

Desde Mairena, la campiña se abre hacia Carmona y su conjunto histórico amurallado, y hacia Alcalá de Guadaíra, con su castillo sobre el río. La Vía Verde de Los Alcores atraviesa la comarca por el trazado de un antiguo ferrocarril y permite recorrer la cornisa a pie o en bicicleta sin coincidir con un coche. En Ronda, lo que rodea es la Serranía: pueblos blancos encajados entre paredones y el Camino de los Molinos bajando al fondo del Tajo, el único sitio desde el que el puente se ve como lo que es, un muro que tapona una garganta. A pocos kilómetros del casco está El Recreo, la finca de los Ordóñez, donde reposan las cenizas de Orson Welles por voluntad expresa del cineasta.

En la mesa, Mairena tira de campiña: aceituna de mesa y aceite de la comarca, conejo al ajillo, el sopeao como plato de verano y naranjas de postre, sin más ceremonia. Ronda juega otra liga y también cocina de sierra, con quesos payoyos, embutidos y setas según el mes. A pocos pasos del puente, en la calle José Aparicio, está Bardal, el proyecto de Benito Gómez, con dos estrellas Michelin y dos Soles Repsol; revalidó ambas estrellas en la gala de la Guía Michelin celebrada en Málaga en noviembre de 2025. Cierra lunes y martes, y va con reserva.