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Las raíces de Margarita Salas, la científica española más citada de la historia, están en un pueblo marinero asturiano: un lugar remoto entre acantilados, el Camino de Santiago y el océano

Discípula y vecina del Nóbel de Medicina Severo Ochoa, nacido en el pueblo asturiano de Luarca.

Canero, el pueblo marinero asturiano donde nació la científica española más importante de la historia

Canero, el pueblo marinero asturiano donde nació la científica española más importante de la historia / Istock

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Margarita Salas es una de las científicas y bioquímicas españolas más importantes de la historia y una pionera que revolucionó la investigación del ADN. Tanto, que sus descubrimientos permitieron desarrollar técnicas que hoy son fundamentales en el diagnóstico genético o la lucha contra el cáncer, entre otros muchos aspectos. Y todo comenzó en un pueblo remoto de Asturias a comienzos del siglo XX.

Luarca, en el concejo de Valdés.

Luarca, en el concejo de Valdés. / Istock / David Andres

La mujer española más importante de la ciencia reciente nació en 1938 en un rincón del concejo asturiano de Valdés, en Canero (o Caneriu), donde se crió junto a su familia de manera excepcional para la época: pudo permitirse estudiar en la universidad y se licenció en Ciencias Químicas en la Complutense de Madrid.

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Considerada la gran discípula de Severo Ochoa, asturiano también de nacimiento y vecino del concejo de Valdés (el Nobel de Medicina nació en Luarca), fue la primera mujer en recibir la Medalla Echegaray, otorgada por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Un pueblo marinero entre el mar y la montaña

Hay que viajar hasta Canero para descubrir las raíces de la gran pionera de la ciencia de España. Un destino remoto situado junto al río Esva y a solo 300 metros de una de las playas más curiosas de la costa occidental de Asturias, a orillas del Cantábrico: es la playa de la Cueva, salpicada de acantilados y rodeada de prados y pequeños valles, dos de las grandes señas de identidad de la costa asturiana.

La playa de la Cueva o playa de Canero.

La playa de la Cueva o playa de Canero. / Wikimedia Commons

A diferencia de otros pueblos bonitos de Asturias, como Cudillero, Canero no tiene un casco histórico espectacular ni una arquitectura monumental, pero eso no significa que no sea interesante: es un pequeño núcleo rural situado en un paisaje extraordinario entre el río, el mar y la montaña.

El Esva, encajado entre paredes de roca y bosques antes de alcanzar el Cantábrico, presume de ser uno de los ríos salmoneros más importantes de Asturias y atraviesa un paisaje de gran valor natural. Y ese es parte de su atractivo: el Paisaje Protegido de las Hoces del Esva, uno de los grandes espacios naturales del concejo de Valdés.

Pasal arela junto río Esva

Pasarela junto río Esva / Wikimedia Commons

Canero, además, es una buena excusa para descubrir el Valdés menos conocido. Y es que este concejo esconde lugares con un patrimonio natural tan rico y excepcional como Cabo Busto, con acantilados, miradores y senderos junto al Cantábrico desde los que se tienen vistas increíbles de la desembocadura del Esva y la playa de la Cueva ; la playa de Barayo, declarada Reserva Natural Parcial; Cadavedo y La Regalina, con uno de los miradores costeros más bonitos del occidente asturiano; o Luarca, la famosa Villa Blanca de la Costa Verde en la que, como mencionamos antes, nació el Nobel de Medicina Severo Ochoa.

En medio del Camino de Santiago

El Camino de Santiago del Norte atraviesa la parroquia de Canero. De hecho, el itinerario pasa por pequeños núcleos como Quintana, San Cristóbal, Querúas y Ventorrillo antes de llegar a la iglesia de San Miguel de Canero, el pueblo de Margarita. La iglesia actual de San Miguel de Canero, construida entre 1789 y 1800, es uno de los grandes reclamos de la zona, visitada desde hace siglos por viajeros y peregrinos.