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Las raíces de Emilio Aragón (67 años) están en un pueblo de Sevilla al que su padre Miliki dedicó su primera canción: tiene una puerta que resistió a cartagineses, romanos y árabes

Aquella canción que Miliki compuso de oído en La Habana y nunca llegó a escribir en un pentagrama se llamaba, sencillamente, "Carmona". Setenta años después, su hijo la sigue orquestando de memoria, y el pueblo que la inspiró guarda bajo tierra una de las necrópolis romanas más importantes de España.

Un pueblo que guarda las raíces sentimentales de Emilio Aragón.

Un pueblo que guarda las raíces sentimentales de Emilio Aragón. / Istock

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Emilio Aragón Álvarez —actor, músico, productor, cofundador de Globomedia y responsable de series como "Médico de Familia"— cumplió este año 67, nacido el 16 de abril de 1959 en La Habana. No es carmonense de nacimiento, pero su apellido sí lo es, y por partida doble: allí vino al mundo su padre, Emilio Aragón Bermúdez, "Miliki" (Carmona, 4 de noviembre de 1929 – Madrid, 18 de noviembre de 2012), uno de los tres hermanos que formaron "Los Payasos de la Tele" junto a Gaby y Fofó. Y allí nació también su abuela, Rocío Bermúdez Contreras, bailarina y acróbata sobre caballo de una dinastía circense que se remonta al siglo XIX, cuando el bisabuelo Emilio Aragón Foureaux, "Emig", empezó a llevar el apellido de pueblo en pueblo.

Priorato de Santa María, Carmona

Priorato de Santa María, Carmona / Istock / Graham Heywood

Miliki nunca perdió el hilo con Carmona. La ciudad lo nombró Hijo Predilecto, le concedió su Medalla de Plata y en 1997 recibió la Medalla de Andalucía. Pero fue mucho antes, siendo un niño cubano de familia española, cuando compuso a oído su primera pieza musical: una canción dedicada al pueblo en el que había nacido y que nunca llegó a ver de adulto con los ojos de quien vuelve. Su hijo lo recordó públicamente en un homenaje celebrado en Carmona, explicando que aquella melodía se quedó sin partitura durante décadas y que ha sido él mismo quien, de oído también, la ha ido reconstruyendo.

El refugio de Emilio Aragón (67 años) es un pueblo con 66 Bienes de Interés un lugar que considera su particular paraíso y de origen romano

Sara Fernández García

Una ciudad que acuñaba su propia moneda

Carmona no necesita el apellido Aragón para justificar un viaje. Con 30.240 habitantes según el último padrón del INE, se levanta sobre un alcor de la campiña sevillana habitado desde hace más de 5.000 años, con restos que se remontan al Paleolítico y que se multiplican a partir del Neolítico y el Eneolítico, cuando ya se fabricaban aquí los característicos vasos campaniformes del Acebuchal.

Encantadora calle histórica de Carmona

Encantadora calle histórica de Carmona / Istock / sopotnicki.com

Fue la época romana la que convirtió a Carmona en algo más que un asentamiento próspero: llegó a tener el privilegio de acuñar moneda propia, y el propio Julio César la mencionó en "De Bello Civili" al describir su recinto amurallado. Después llegaron los visigodos, y más tarde, bajo dominio musulmán, Carmona se convirtió en capital de un pequeño reino de taifa durante el siglo XI, hasta que Fernando III la incorporó a la corona castellana. Pocas ciudades andaluzas conservan de forma tan legible las capas de sus sucesivas conquistas, una encima de otra, como si el tiempo se hubiera negado aquí a borrar nada del todo.

Carmona, Andalucía

Carmona, Andalucía / Istock / Joaquin Ossorio-Castillo

La necrópolis del vino más antiguo del mundo y una puerta que vio pasar tres imperios

El yacimiento que ha dado fama arqueológica a Carmona apareció casi por casualidad: entre 1868 y 1869, durante unas obras para abrir un camino, salieron a la luz más de 250 tumbas de época romana, entre ellas la de Servilia, la del Elefante y la de Attis. Es uno de los conjuntos funerarios romanos más extensos y mejor conservados de la península, datado en los siglos I-II d.C. y declarado Monumento Histórico-Artístico ya en 1931, con la protección adicional de Bien de Interés Cultural como Zona Arqueológica desde 2003. El recinto, de unas ocho hectáreas, incluye también un anfiteatro excavado parcialmente en la roca. Y guarda una curiosidad que sigue asombrando a los arqueólogos: en una de sus tumbas apareció el vino en estado líquido más antiguo documentado en el mundo, conservado durante más de dos mil años.

Detalles del centro histórico de Carmona

Detalles del centro histórico de Carmona / Istock / CARPAUMAR

A pocos minutos de allí, la Puerta de Sevilla marca la entrada principal del recinto amurallado. Su origen es cartaginés —se levantó antes de la Segunda Guerra Púnica, con restos asociados que se remontan a los siglos XIV-XII a.C.— y sobre esa base fenicio-púnica se fueron superponiendo reformas romanas, musulmanas y cristianas, hasta formar el conjunto fortificado y el Alcázar que hoy se visita. En el extremo opuesto de la ciudad amurallada, la Puerta de Córdoba es la única que conserva tres arcos de entrada, y entre ambas puertas todavía puede seguirse el trazado del antiguo Cardo Máximo romano, la calle principal que atravesaba la ciudad de punta a punta.

El resto del casco histórico completa el recorrido: el Alcázar del Rey Don Pedro, la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción —levantada sobre lo que fue la mezquita mayor, siguiendo el modelo de la Catedral de Sevilla—, el Convento de Santa Clara con su torre mirador, la Plaza de San Fernando rodeada de edificaciones del siglo XVI y los palacios y casas señoriales del XIX que salpican las calles del centro. Junto al conjunto arqueológico, una calle lleva el nombre de Jorge Bonsor, el arqueólogo que descubrió Tartessos y que fue uno de los primeros en excavar sistemáticamente la necrópolis.

Detalles del centro histórico de Carmona

Detalles del centro histórico de Carmona / Istock / CARPAUMAR

Cómo llegar, cuándo ir y qué comer en Carmona

Carmona está a apenas media hora en coche desde Sevilla capital, por la A-4, lo que la convierte en una escapada perfecta de un día completo sin necesidad de pernoctar, aunque quien decida quedarse a dormir tiene en el propio Alcázar del Rey Don Pedro, hoy convertido en Parador Nacional, una de las opciones con más carácter de toda la provincia.

La Semana Santa de Carmona, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, es probablemente el momento de mayor intensidad en el calendario, aunque las fiestas de la Virgen de Gracia, patrona de la ciudad, y las celebraciones de las Mayas y el Corpus Christi ofrecen una cara más recogida y local, sin las aglomeraciones de otros destinos andaluces en estas fechas.

Iglesia Vieja de San Pedro, Andalucía

Iglesia Vieja de San Pedro, Andalucía / Istock

En la mesa, el plato que define a Carmona es la alboronía, un guiso de verduras de origen andalusí que cada casa prepara con pequeñas variaciones pero que mantiene siempre ese fondo humilde y sabroso de la cocina de aprovechamiento. Se completa con gazpacho, sopa de tomate, espinacas con garbanzos, perdiz cortijera y, para el postre, la torta inglesa y los bollos de aceite, dos dulces que rara vez faltan en un obrador carmonense. El Restaurante del Parador de Carmona, instalado dentro del propio Alcázar, sirve tanto la alboronía como las espinacas con garbanzos al estilo local, una manera de comer patrimonio con cuchara mientras se contemplan, desde su terraza, las vistas sobre la vega del Corbones.

Carmona no fue la cuna de Emilio Aragón hijo, y conviene no confundir nunca esa raíz con un origen que no le corresponde. Pero fue la cuna de su padre, de su abuela, y el lugar al que Miliki, siendo apenas un niño en La Habana, decidió dedicarle la primera canción de toda su carrera. Setenta años más tarde, esa melodía sigue sonando sin partitura, sostenida de memoria por su hijo, del mismo modo en que Carmona sostiene sin esfuerzo aparente cinco mil años de historia bajo sus calles.