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Nacieron en la misma ciudad, pero se conocieron 26 años después: las raíces de Cristina Pedroche (37 años) y Dabiz Muñoz (46 años) están en la “Villa y Corte de los Gatos”, a solo 8 kilómetros

A pesar de vivir en la misma ciudad, la presentadora y el chef crecieron en zonas de Madrid con identidades propias y un legado cultural distintivo.

Ambos nacieron y crecieron en la antigua villa de Madrid.

Ambos nacieron y crecieron en la antigua villa de Madrid. / Istock

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La ciudad de Madrid, declarada Villa y Corte, es uno de esos lugares con la calidad de acoger a todo el que se preste a visitarla. No importa de donde vendas, cuáles sean tus gustos o preferencias, si buscas un rincón tranquilo o vivir el fervor de la ciudad. Madrid, como un prisma, cambia y refracta una ciudad diferente en función de quien la mire, y en ella, todo es posible, y todos somos capaces de encontrarnos.

Imagen típica de los barrios de Madrid.

Imagen típica de los barrios de Madrid. / Istock

Es quizá por esto curioso que en una ciudad tan grande y, sin embargo, tan pequeña, dos personalidades reconocidas de la esfera pública española tardasen tanto en conocerse. Especialmente teniendo en cuenta lo cerca que siempre han estado.

La calle en la que mejor se come de Madrid está en Chamberí y muchos la llaman “la milla de oro de la gastronomía española”

Adriana Fernández

Ocho kilómetros entre La Elipa y Vallecas

Hace 37 años Cristina Pedroche nacía en el barrio de Vallecas, dividido administrativamente entre Puente de Vallecas y su Villa homónima. Aunque hasta los años 50 fuera municipio independiente de la provincia de Madrid, Pedroche ya lo conoció anexo, cuando los madrileños ya eran "gatos" y vallecas vestía una "K" popularizada a partir de los años 70.

Por su parte, a tan solo ocho kilómetros, un joven Dabiz Muñoz repetía la entonces popularizada muletilla “La Elipa sí que flipa” en un barrio presidido por un enorme dragón infantil. El barrio de La Elipa (en la zona de Ventas), histórica zona residencial del este de Madrid, y perteneciente al distrito de Ciudad Lineal, gustaba al que hoy es considerado un hito de la cocina.

Hoy, y desde hace 11 años, la pareja ha sabido acortar esos ocho kilómetros de diferencia, pero el recuerdo de su infancia sigue arraigado en sus respectivas barriadas.

Vallecas, Puerto de Mar

Histórica, rebelde y castellana, el registro de esta villa se remonta a la Edad Media, hasta su anexión a la villa contigua. Durante esos años recibió la Escuela de Vallecas, un movimiento de vanguardia plástica fundado en la Generación del 27 que se sirvió de los cerros y estepa de la zona como inspiración de su obra. Hoy el crecimiento urbano, especialmente en el último siglo, es palpable en su patrimonio:

Fachada suroeste de la Iglesia de San Pedro ad Víncula de Madrid.

Fachada suroeste de la Iglesia de San Pedro ad Víncula de Madrid. / wikicommons / Luis García

La Iglesia de San Pedro ad Vincula, en la Villa de Vallecas, recibe la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). Datada del siglo XVI y de la mano de Juan de Herrera, responsable de El Escorial, cuenta con una torre de ladrillo y granito y un interior que poco tiene que ver con la imagen tosca que desde fuera lo envuelve: refinado, barroco y con fresquería que rompe con lo esperado. Siguiendo con la arquitectura religiosa, la Iglesia de San Ramón Nonato destaca por su arquitectura neomudéjar madrileña de principios del siglo XX.

Edificios típicos de la Villa.

Edificios típicos de la Villa. / Istock / @jjfarquitectos

Por su parte, y muestra de la historia, la Antigua Casa Consistorial de Vallecas, de carácter neodecadente, recuerda desde la Plaza de la Constitución, la época independiente de la antigua villa.

Gastronomía y cultura

Más allá de su carácter, Vallecas es conocida por sus Fiestas de la Karmela, y en concreto la Batalla Naval de Vallecas que reivindica un "puerto de mar" para el barrio, en una guerra de agua protagonizada por los vecinos. En la mesa, la gastronomía vallecana resalta el producto de mercado de abastos, la cocina castiza y las famosas “Bombas, Lagartos y Cohetes”, las banderillas originales del barrio.

La Elipa, un paseo histórico

Paralelo al desarrollo de su barrio vecino, La Elipa trazaba, a su propio paso, una de las evoluciones socio-urbanas más singulares de la ciudad.

Lo que empezó como un señorío medieval castizo –se dice que recibe su nombre del siglo XIII (1212), cuando el señorío fue concedido por la realeza a Miguel Ximénez de Luján, que a su vez nombró las tierras en honor a Phelipa de Vargas, su esposa–, se convirtió poco a poco en periferia madrileña, reactiva y reaccionaria y, con el tiempo, un museo abierto de la historia democrática de la ciudad.

El cementerio de La Almudena

El cementerio de La Almudena / Wikicommons / Diario de Madrid

Su patrimonio más importante incluye el Cementerio Civil de Madrid, y la Necrópolis de la Almudena, catalogada dentro del patrimonio histórico-artístico de la Villa de Madrid. Pero el punto más representativo es sin duda el Dragón de La Elipa, construido a principios de los años 80 en hormigón; fue diseñado originalmente como tobogán infantil, pero saltó a la fama al aparecer en las cortinillas de la versión española de Barrio Sésamo.

Dragón de La Elipa.

Dragón de La Elipa. / © Ayuntamiento de Madrid

A día de hoy los mismos barrios ya no son los que conoció la pareja, pero ambos se deben a sus orígenes y se reafirman orgullosos en sus raíces, con esa chulería típica que define la Villa de Madrid.