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Las raíces de Candela Peña (52 años) están en un pueblo con las minas neolíticas más antiguas de Europa: sus padres regentaban un bar junto al único cine del municipio

Una infancia entrelazada con el único cine del pueblo y un yacimiento único en el continente: ambos caben en el mismo municipio del Baix Llobregat.

El pueblo con las raíces de Candela Peña está en el Baix Llobregat

El pueblo con las raíces de Candela Peña está en el Baix Llobregat / Istock

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Candela Peña reparte estos meses su tiempo entre el plató de La Revuelta, donde se ha convertido en una de las colaboradoras más celebradas del formato de David Broncano, y la resaca del estreno de La desconocida, el thriller de Gabe Ibáñez que Netflix lanzó en junio y que le devolvió un papel protagonista después de seis años de ausencia en ese formato. Con tres Goya en las vitrinas —Te doy mis ojos, Princesas y Una pistola en cada mano— y una carrera que empezó a fraguarse muy lejos de los platós, la actriz vuelve estos días a hablar de su infancia en Gavà, el municipio del área metropolitana de Barcelona donde nació el 14 de julio de 1973 y donde sus padres, Antonio, llegado de Lora del Río, y Pepa, de Caravaca de la Cruz, regentaron durante años el Bar Frankfurt.

Atardecer de la playa de Gavá, en Barcelona

Atardecer de la playa de Gavá, en Barcelona / Istock

El bar estaba pegado, pared con pared, al Cine Maragall, el único cine que tenía entonces el municipio. Y mientras sus padres despachaban cafés y raciones de jornada completa, ella pasaba buena parte de sus primeros años en casa de su abuela materna: "A los tres meses me dejaban en casa de mi abuela", ha contado la propia actriz en entrevistas recogidas recientemente por Semana y por El Español. Esa casa, y ese cine de al lado, son el punto de partida real de esta ruta por Gavà.

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Un pueblo de minas milenarias y playas con nombre propio

Gavà, en la provincia de Barcelona, apenas se conoce por su nombre en el imaginario colectivo: mucha gente que ha pasado media vida veraneando en su costa ni siquiera asocia esa playa con el municipio del interior, separado por poco más que una carretera y una franja de pinar. Son casi 47.000 habitantes repartidos entre el núcleo urbano y Gavà Mar, la zona costera, y ambos forman parte del mismo municipio, no de localidades distintas, algo que conviene aclarar porque se confunde con frecuencia.

Ermita de Bruguers, Gavà

Ermita de Bruguers, Gavà / Istock / Jorge Franganillo

Lo que sí distingue a Gavà de cualquier otro punto del área metropolitana está bajo tierra: las Minas Prehistóricas de Gavà, en explotación entre el 4.100 y el 3.400 antes de Cristo, son las más antiguas de Europa en su tipo, dedicadas a la extracción de variscita, un mineral verde que los pobladores neolíticos transformaban en abalorios y piezas de adorno. Declaradas Bien Cultural de Interés Nacional en 1998 y, más recientemente, Sitio del Patrimonio Europeo en 2023, hoy pueden visitarse en un Parque Arqueológico que reconstruye una de las galerías originales para quien quiera bajar, literalmente, seis milenios de historia.

A esa capa neolítica se suma otra, más tardía pero también con peso: los restos de un poblado íbero de los siglos IV y III antes de Cristo en la Muntanya de Sant Miquel, testigo de que este territorio llevaba siendo cruce de caminos mucho antes de que nadie pensara en construir un bar junto a un cine.

Ermita del castell, Gavà

Ermita del castell, Gavà / Wikicommons

Del Parque Arqueológico a la mesa: cómo vivir Gavà en un día

Llegar hasta aquí es sencillo: Gavà está a unos 15 kilómetros de Barcelona y se alcanza por Rodalies con la línea R2 sud, o por carretera tomando la salida correspondiente de la C-31. El Parque Arqueológico de las Minas Prehistóricas es la parada obligada para entender el municipio desde su raíz más literal, y el Museo de Gavà completa esa visita con el resto del relato histórico local, del poblado ibero a la Gavà contemporánea.

Sant Pere de Gavà

Sant Pere de Gavà / Wikicommons

La costa ofrece el contraste natural a tanta piedra: la Platja de Gavà Mar suma unos 3,5 kilómetros de arena fina que han lucido Bandera Azul en temporadas recientes, con el Delta del Llobregat como telón de fondo protegido y una de las zonas húmedas más valiosas del entorno metropolitano de Barcelona. No es casualidad que el municipio se haya convertido, con los años, en refugio discreto de artistas, deportistas y rostros conocidos que buscan playa sin renunciar a la cercanía con la ciudad.

Para comer, Gavà Mar concentra buena parte de la oferta gastronómica del municipio: Catalina Gavà Mar, en la calle Calafell, es una de las direcciones más consolidadas de la zona, con cocina mediterránea centrada en pescado y arroz y terraza junto al mar. Sobre el destino del propio Cine Maragall, hoy el espacio funciona como Espai Maragall, centro municipal de artes escénicas que conserva programación de cine activa a través de su cine club.

Mercado municipal de Gavà

Mercado municipal de Gavà / Wikicommons

Candela Peña ha reconocido en distintas entrevistas que su vocación por la interpretación empezó a fraguarse, de manera casi literal, en la puerta de al lado de su casa: creciendo pegada a un cine mientras sus padres levantaban un negocio desde cero en un pueblo que ellos mismos habían elegido para empezar de nuevo. Sesenta años después de que el Bar Frankfurt abriera sus puertas junto al Cine Maragall, Gavà sigue siendo, para la actriz con más Goya de su generación, el lugar donde todo —el cine, la infancia, la abuela que la esperaba en casa— ocurrió al mismo tiempo y en el mismo sitio.